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Diccionario de términos clave de ELE

Práctica oral

Por práctica oral se entiende el conjunto de actividades de aprendizaje llevadas a cabo en un proceso instructivo con el fin de desarrollar la competencia comunicativa en su vertiente oral. Generalmente, cada actividad de práctica oral está orientada hacia unos aspectos concretos y persigue unos objetivos específicos, tales como: acrecentar la corrección o la fluidez, consolidar la gramática, ampliar el vocabulario, afinar la precisión léxica-semántica, perfeccionar la pronunciación, desarrollar actitudes de tolerancia, etc.

El peso específico de la práctica oral ha experimentado un cambio significativo a lo largo del siglo XX. Las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX están protagonizadas fundamentalmente por el Método gramática-traducción, en el que la práctica oral ocupa un puesto marginal, hecho comprensible, si se tiene en cuenta que este método tradicional se concibe para el estudio de las lenguas literarias clásicas (latín y griego). A medida que se va introduciendo el Método directo —a principios del siglo XX en países como Francia y Alemania y con posterioridad en España—, la práctica oral va dejando de ser un componente marginal y ocasional y poco a poco llega a convertirse en la técnica básica del proceso instructivo.

Unas décadas más tarde, en los modelos didácticos fundamentados en el conductismo y en el estructuralismo —Enfoque oral, Método audiolingüe, Método audiovisual, etc.— la práctica oral sigue siendo esencial para el aprendizaje de las nuevas estructuras o de los nuevos aspectos gramaticales; son típicos de esta época los ejercicios estructurales de repetición mecánica, de sustitución, de transformación, etc., en los que los alumnos generalmente leen unos diálogos o imitan unos modelos lingüísticos, pero tienen escaso margen para crear sus propias respuestas. Así, no se trata de una auténtica interacción oral, ya que en todas estas actividades de aprendizaje el objetivo primordial de la práctica oral es, en definitiva, el aprendizaje y la consolidación de la gramática de la LM. Esta limitación se subsana en enfoques posteriores —Enfoque natural, Enfoque comunicativo, Enfoque por tareas, etc.—, al crear en el aula de LE situaciones de aprendizaje que propician diálogos con las características de las conversaciones auténticas entre los hablantes de la LE fuera del aula, esto es, interacciones con un cierto grado de espontaneidad y con un propósito comunicativo más allá de la mera práctica lingüística.

Las actividades de práctica oral se llevan a cabo en diversos lugares y con diversos interlocutores, p. ej., en el aula con un compañero, en el laboratorio de idiomas con el profesor, en el centro de autoaprendizaje con un ordenador, fuera del centro de enseñanza con un nativo, etc. Lógicamente, en cada una de esas situaciones el tipo de práctica es distinta. En el caso específico del aula de LE, otros factores que condicionan las características de la actividad son el método de enseñanza, la motivación de los alumnos, los recursos materiales disponibles, etc.

En función de la actitud del docente, del método de enseñanza, del tipo de  actividad de aprendizaje, de los materiales didácticos empleados y de otros factores, el margen de creatividad y aportación personal que se le permite al alumno en la realización de actividades orales (diálogos, exposiciones, etc.) puede oscilar desde un grado mínimo de decisión hasta una libertad total de forma y contenido del discurso. En un extremo de ese continuo se sitúan las actividades de práctica controlada y en el extremo opuesto, las de práctica libre; en una posición intermedia quedan situadas las de práctica semicontrolada, en las que el aprendiente sigue unas pautas marcadas por el docente, pero goza de un margen de flexibilidad en la realización de la tarea.

Atendiendo a las diferencias tan notables entre unos y otros modelos didácticos, en ocasiones se plantea una dicotomía entre el estudio de la lengua escrita, con un énfasis especial en la gramática, y la práctica oral, centrada principalmente en las conversaciones cotidianas. Sin embargo, lo cierto es que esas dos opciones originariamente antagónicas han logrado reconciliarse, y en la actualidad generalmente ya no se entienden como mutuamente excluyentes, sino justamente como complementarias, ya que reflejan y combinan las dos vertientes del lenguaje humano: la lengua oral y la lengua escrita. Es cierto que determinados aprendientes, ya sea por motivos personales, educativos, profesionales, etc. sólo muestran interés por una de las dos; sin embargo, la mayoría aspiran a un cierto dominio de ambas, de modo que entre sus expectativas se halla la práctica oral. De todos modos, las actividades lingüísticas relacionadas con la lengua oral suelen combinarse con las relacionadas con la lengua escrita, p. ej., unos amigos leen el diario y a continuación comentan alguna noticia; es lo que se llama integración de destrezas.

Otros términos relacionados

Acto de habla; Análisis de la conversación; Comprensión auditiva; Expresión oral; Velocidad de habla.

Bibliografía básica

  1. Cortés Moreno, M. (2000). Guía para el profesor de idiomas: didáctica del español y segundas lenguas. Barcelona: Octaedro.
  2. Samson, R. (1997). «La práctica oral en clase de lengua extranjera». En Actas del XIII Congreso Nacional de AESLA. Castelló de la Plana: Universitat Jaume I.
  3. Vázquez, G. (2000). La destreza oral. Madrid: Edelsa.

Bibliografía especializada

  1. Brown, G. y Yule, G. (1983). Teaching the Spoken Language. Cambridge: C. U. P.
  2. Byrne, D. (1986). Teaching Oral English. Singapur: Longman.
  3. Nunan, D. (1989). Designing Tasks for the Communicative Classroom. Cambridge: C.U.P.
  4. Pattison, P. (1987). Developing Communication Skills. Cambridge: C. U. P.
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