Paralingüístico
Los elementos paralingüísticos
-denominados también elementos paraverbales o paralenguaje-
son una serie de elementos vocales no lingüísticos, que se producen con
los mismos órganos del aparato fonador humano, pero que no son considerados
parte del sistema verbal; en la mayoría de las ocasiones, se alían con
elementos cinésicos
u otros elementos no verbales para comunicar o matizar el sentido
de los enunciados verbales.
Los estudios sobre el paralenguaje
se desarrollaron al mismo tiempo que se incrementaba el interés acerca
de la comunicación
no verbal; F. Poyatos (1994) alude a una serie de trabajos pioneros
en este campo que se remontan a finales de la década de los cincuenta
del siglo XX, como los de G. L. Trager (1958), R. E. Pittinger y H. L.
Smith (1957) y el primer trabajo sobre cinésica de R. L. Birdwhistel
(1952). La lingüística y la fonética han dedicado atención, aunque sólo
parcialmente, a una parte del sistema paralingüístico.
Una de las clasificaciones más
actuales es la que -sin alejarse demasiado de la sistematización de F. Poyatos (1994)- realiza A. M. Cesteros en 1999; según esta autora, dicho
sistema está formado por:
- Las cualidades y los modificadores
fónicos. El tono, el timbre, la cantidad y la intensidad, además
de ser fonológicamente relevantes en el ámbito estrictamente lingüístico,
son considerados elementos paralingüísticos. Son cualidades físicas
del sonido y nos pueden indicar el sexo, la edad y determinados estados
físicos (un resfriado) o anímicos (nerviosismo) del interlocutor.
Del mismo modo, pueden determinar la información del enunciado o matizarla,
así, por ejemplo, dependiendo del tono con que se emita el enunciado [ya están aquí] podemos expresar alegría, sorpresa, desilusión,
etc.
- Los indicadores sonoros de
reacciones fisiológicas y emocionales. El llanto, la risa, un suspiro,
un grito, el carraspeo de la garganta o un bostezo, son algunos de estos
indicadores. Son signos que se emiten consciente o inconscientemente
y que tienen un gran rendimiento funcional; pensemos, por ejemplo, en
la risa, esta puede manifestar alegría y miedo, indicar acuerdo o seguimiento
al interlocutor o marcar un suceso anecdótico entre otras muchas manifestaciones.
F. Poyatos considera que el jadeo, el hipo, el eructo, el escupir, el
estornudo, las flatulencias y el castañeo de dientes, son también diferenciadores
paralingüísticos porque sus emisiones tienen un significado y unas repercusiones
culturales.
- Los elementos cuasi-léxicos.
Se incluyen en este apartado las vocalizaciones y las consonantizaciones
convencionales. Estos elementos poseen un contenido léxico bastante
vago, pero tienen gran valor funcional. Algunos de estos elementos cuasi-léxicos
son: la mayoría de las interjecciones y de las onomatopeyas, algunas
emisiones sonoras del tipo chistar, roncar o gemir y otros muchos sonidos
que se utilizan convencionalmente con valor comunicativo (Hm
de asentimiento).
- Las pausas y silencios. La ausencia de sonido también
comunica. Debemos distinguir entre «pausa» y «silencio»:
- Las pausas son la ausencia de habla durante un intervalo breve de
tiempo comprendido. Su función principal es la de regular los cambios
de turno, pero también pueden presentar distintos tipos de actos comunicativos
verbales (una pregunta) o tener carácter reflexivo o fisiológico.
- Los silencios pueden ser la consecuencia de un fallo comunicativo
(en situaciones de duda) o de un fallo en los mecanismos que regulan
la interacción (cuando no se produce respuesta alguna a una pregunta).
Al igual que las pausas, pueden presentar actos comunicativos, enfatizar
el contenido de un enunciado o confirmarlo.
Algunos componentes del sistema
paralingüístico son comunes en diferentes culturas, sin embargo, existen
otros muchos (por ejemplo algunos sonidos onomatopéyicos) que son desconocidos
por los estudiantes de una lengua extranjera y que deben conocer para
participar plenamente en el intercambio comunicativo.
Otros términos relacionados
Proxémica
Bibliografía básica
- Casalmiglia, H. y Tusón, A. (1999).
Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso. Barcelona:
Ariel.
- Cesteros, A. M. (1999). Comunicación
no verbal y enseñanza de lenguas extranjeras. Madrid: Arco/Libros.
- Forgas, E. y Herrera, M. (2001).
«Los componentes no verbales del discurso académico». En El discurso
académico oral, pp. 271-299.
Bibliografía especializada
- Poyatos, F. (1994). La comunicación
no verbal I. Cultura, lenguaje y conversación. Madrid: Istmo.
- Poyatos, F. (1994). La
comunicación no verbal II. Paralenguaje, kinésica e interacción. Madrid:
Istmo.
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