
Diccionario de términos clave de ELE
El término orden de adquisición se emplea en los estudios de didáctica de la lengua para referirse a la secuenciación que sigue un aprendiente normal en el desarrollo de la competencia comunicativa, ya sea una lengua primera, una lengua segunda o una lengua extranjera. Según los resultados de varios estudios, dicha secuenciación es predecible e independiente de la edad, del método de enseñanza y de los materiales didácticos empleados. Generalmente, se analiza el orden de adquisición de cuestiones gramaticales —estructuras, reglas y, sobre todo, morfemas—, aunque también se realizan estudios sobre cuestiones léxicas, semánticas, fónicas, etc.
En los años 60 y 70 del siglo XX se llevan a cabo numerosos estudios (principalmente longitudinales, aunque también bastantes transversales) sobre la adquisición de la L1 (mayormente, sobre el inglés). Dada la disparidad de los métodos empleados en unos y otros, los resultados respectivos no siempre son comparables entre sí. Sin embargo, una proporción considerable de los niños observados siguen, al parecer, itinerarios de adquisición semejantes. En consecuencia, numerosos autores concluyen que existe una secuencia natural en el proceso de adquisición, probablemente comenzando por los elementos lingüísticos intrínsecamente más sencillos y avanzando hacia los más complejos. Tales coincidencias refuerzan la hipótesis chomskiana de la existencia de una gramática universal y de un dispositivo de adquisición del lenguaje.
T. Terrell y S. Krashen (1983) aplican el concepto a la didáctica de la LE y, en el marco de su modelo didáctico, el Enfoque natural, formulan la hipótesis del orden natural de adquisición de las reglas y estructuras de una lengua, independientemente del orden en que se presenten en el sílabo. Varios estudios realizados desde entonces parecen indicar que el orden de adquisición de unos morfemas o de unas unidades lingüísticas determinadas de la lengua meta coincide en todos los grupos de aprendientes observados, independientemente de cuál sea su L1 y el programa de enseñanza seguido.
Una de las figuras clave en este tema es M. Pienemann (1989), quien plantea la Hipótesis de la enseñabilidad (Teachability Hypothesis): en el proceso de adquisición de una lengua todos los aprendientes comienzan por un primer nivel, sólo a su debido tiempo acceden al segundo, y así sucesivamente hasta alcanzar el cuarto y último; en ningún caso un aprendiente puede saltarse un nivel. Más que las formas lingüísticas (las estructuras superficiales) propias de cada lengua y, por tanto, diferentes en cada una, el autor tiene en cuenta el componente cognitivo, relacionado con las estructuras profundas, compartidas en buena medida por lenguas diferentes.
Por lo referente a la gramática, tanto en el caso de la L1 como en el de una LE, varios estudios sobre el inglés coinciden en este orden de adquisición: el sufijo –ing, los verbos auxiliares, los pasados irregulares, los pasados regulares, el morfema de plural, los artículos… Por lo que respecta al orden de adquisición del léxico, según R. A. Berman (1986) existen coincidencias entre diferentes lenguas; p. ej., los términos para designar los colores primarios (rojo, azul y amarillo) se aprenden antes que los que designan los demás colores. En cuanto al orden de adquisición de los sonidos en la L1, varios autores retoman y corroboran las propuestas de R. Jakobson relativas a la adquisición de los contrastes fonológicos, p. ej.: los sonidos (tanto consonantes como vocales) orales se adquieren antes que los nasales, y los anteriores, antes que los posteriores; primero se adquieren las consonantes oclusivas, después, las fricativas y por último, las africadas.
La cuestión del orden de adquisición sigue siendo objeto de estudio en la actualidad, entre otras razones, por las repercusiones didácticas. Una cuestión clave que surge es la siguiente: de confirmarse plenamente un orden de adquisición determinado en una lengua, ¿se agilizaría el proceso de aprendizaje secuenciando el sílabo, las actividades y los materiales en el mismo orden? En cualquier caso, conviene tener presente que la adquisición es un proceso subconsciente, que no pueden controlar ni el profesor con su enseñanza consciente ni el propio alumno con su estudio también consciente. Recapitulando, tal como sugiere S. Krashen (1987), en el proceso de adquisición de la lengua meta intervienen más de un factor: por una parte, el nivel de complejidad de cada unidad lingüística, que puede ser percibido de modo distinto en función de la lengua materna de cada aprendiente; por otra, un orden de adquisición, supuestamente natural, común a la mayoría de los aprendientes. Hasta el presente, la práctica totalidad de los modelos didácticos, en especial los fundamentados en el estructuralismo (p. ej., el Enfoque oral), sólo tienen en cuenta el primero de los dos factores mencionados, de modo que secuencian las estructuras gramaticales por un orden de dificultad de descripción, implícitamente presuponiendo una dificultad de aprendizaje similar.
Andamiaje; Estadios sucesivos; Interlengua; Universal lingüístico.