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Diccionario de términos clave de ELE

Motivación

La motivación es uno de los factores personales que influyen en el aprendizaje de una lengua. Otros factores personales estudiados en las investigaciones sobre aprendizaje de lenguas son, por ejemplo, la actitud, la aptitud, la edad o el estilo cognitivo. La motivación consiste en el conjunto de razones que impulsan a una persona a aprender una nueva lengua. Estas razones, de tipo tanto personal como ambiental, son muy diversas y han sido agrupadas por la investigación en categorías diferentes.

En los estudios de psicología se ha distinguido tradicionalmente entre motivación intrínseca y extrínseca. La motivación extrínseca es aquella en la cual las razones del individuo para hacer algo provienen del exterior; en la intrínseca, por el contrario, el individuo realiza una actividad concreta como consecuencia del interés personal que tiene en ella o de la atracción que siente por ella. Por ejemplo, una caminata por el bosque, realizada con el propósito de llevarle comida a alguien que está trabajando allí, es una actividad motivada extrínsecamente; la misma caminata, realizada por el placer del paseo, es una actividad motivada intrínsecamente.

El modelo socio-educativo o socio-psicológico formulado por R. C. Gardner y W. E. Lambert en los años 70 del siglo XX es el que mayor repercusión ha tenido en el ámbito de la enseñanza de segundas lenguas. Este modelo distingue entre la orientación integradora de la motivación y la instrumental. La motivación integradora corresponde al deseo de aprender una lengua para relacionarse con su correspondiente comunidad de habla e incluso integrarse en ella, mientras que con la instrumental el sujeto persigue intereses de tipo práctico, como -por ejemplo- mejorar su currículum académico u obtener una cualificación profesional. Aunque en las versiones iniciales de estos conceptos se sostuvo el carácter mutuamente excluyente de ambas orientaciones, e incluso se afirmó la preeminencia de la integradora sobre la instrumental, investigaciones posteriores demostraron que ambas tenían la misma capacidad de influencia en los logros del aprendizaje. Gardner y Lambert fueron los primeros en demostrar la correlación entre motivación y actitudes, por un lado, y adquisición, por el otro, mediante la aplicación de una batería de cuestionarios llamada AMTB (Attitude / Motivation Test Battery o 'Batería de Pruebas de Actitud / Motivación'), que mide los diferentes aspectos que intervienen en la motivación.

Las distintas escuelas psicológicas han puesto el acento en uno u otro tipo de motivación, en consonancia con sus postulados generales. Así, el conductismo explica la motivación a partir de factores únicamente externos, mientras que el constructivismo incorpora la perspectiva cognitiva y la experiencia del sujeto; el modelo interactivo de la motivación de M. Williams y R. L. Burden (1999: 128), por ejemplo, caracteriza la motivación como «un estado de activación cognitiva y emocional, que produce una decisión consciente de actuar y que da lugar a un periodo de esfuerzo intelectual o físico sostenido, con el fin de lograr una meta o metas previamente establecidas».

En la actualidad se investiga la interrelación entre los cuatro tipos de motivación caracterizados hasta el momento (extrínseca, intrínseca, instrumental e integradora), la influencia que sobre ellos ejercen la edad y el contexto escolar, o la relación entre la motivación y la aptitud.

En relación con el aprendizaje en contexto escolar, se ha hablado de la motivación intrínseca en términos de motivación para la tarea, como un tipo de motivación diferente de aquella con la que el alumno llega al aula, y que consiste en el interés y la participación activa que las actividades realizadas en la clase son capaces de despertar en el aprendiente.

A este respecto, se insiste en la conveniencia de mantener el estímulo de la motivación a lo largo de todo el proceso de aprendizaje. Un análisis de las condiciones favorables a la motivación para la tarea permite reconocerlas en cada aprendiente y, consecuentemente, potenciarlas; a ello pueden contribuir diversos medios, como la realización de actividades significativas, la utilización de materiales didácticos auténticos o la neutralización de las experiencias negativas del alumno. No obstante, se tiene siempre presente que los factores personales e internos son tan importantes como los ambientales y externos, y que, en consecuencia, cada aprendiente podrá responder de manera diferente a los mismos estímulos.

Otros términos relacionados

Aprendizaje significativo; Cognitivismo; Interaccionismo social.

Bibliografía básica

  1. Tragant, E. y Muñoz, C. (2000). «La motivación y su relación con la edad en un contexto escolar de aprendizaje de una lengua extranjera». En Muñoz, C. (ed.) (2000). Segundas lenguas. Adquisición en el aula. Barcelona: Ariel Lingüística, pp. 81-105.
  2. Williams, M. y Burden, R. L. (1997). Psicología para profesores de idiomas. Enfoque del constructivismo social. Madrid: Cambridge University Press; Colección Cambridge de didáctica de lenguas, 1999.

Bibliografía especializada

  1. Arnold, J. (1999). La dimensión afectiva en el aprendizaje de idiomas. Madrid: Cambridge University Press; Colección Cambridge de didáctica de lenguas, 2000.
  2. Gardner, R. C. (1985). Social Psychology and Language Learning: the role of Attitudes and Motivation. Londres: Edward Arnold.
  3. Gardner, R. C. y Lambert, W. E. (1972). Attitudes and motivation in second-language learning. Rowley: Newbury House.
  4. Larsen-Freeman, D. y Long, M. H. (1992). Introducción al estudio de la adquisición de segundas lenguas. Madrid: Gredos, 1994.
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