
Diccionario de términos clave de ELE
Como se desprende de su nombre, el método de la lectura (Reading method) es un modelo de enseñanza/aprendizaje de una LE centrado en dicha destreza. Si bien en su etapa inicial las demás destrezas lingüísticas quedan prácticamente descartadas del proceso instructivo, posteriormente se incorporan a él como complementarias de la lectura. Para numerosos aprendientes, la comprensión lectora suele ser la destreza más fácil de desarrollar (no así en el caso de aquellas lenguas que, como el chino, no tienen escritura alfabética); ello justifica que se inicie el aprendizaje de la LE, precisamente, a través de la lectura. Otro argumento a favor del método es que determinados aprendientes de una LE tienen como objetivo principal la lectura, en versión original, de literatura, bibliografía específica sobre un área profesional, etc.
Ya en 1917 H. Palmer propone la lectura extensiva como técnica para el aprendizaje de la LE. En los años 20 algunos pedagogos británicos y americanos, tales como M. West o A. Coleman, estiman conveniente desarrollar un método en consonancia con las circunstancias y necesidades de determinados grupos de discentes inmersos en un programa de educación general —este es el caso de los alumnos hindúes de M. West—, para quienes la lectura es primordial. En 1926 M. West concibe el método de la lectura, que se pone en práctica en Estados Unidos (donde A. Coleman es su mayor defensor) y Canadá principalmente en las décadas de los años 30 y 40 del siglo XX. Según un informe presentado por el propio A. Coleman en 1929, la mayoría de los estudiantes estadounidenses de la época estudian una LE no más de dos años, y, a juicio del pedagogo, la opción más rentable didácticamente es concentrar el programa de estudios en la destreza de la comprensión lectora.
Una de las características más destacables del método es el control esmerado del vocabulario, atendiendo a la cantidad presentada en cada texto y al nivel de dificultad. Fruto de esa idea son las lecturas graduadas —también conocidas como lecturas fáciles o simplificadas— por niveles, en función del número de entradas léxicas que incluyen; p. ej., nivel 1 = 500 palabras, nivel 2 = 700, nivel 3 = 1.000, etc. Con el fin de facilitar la comprensión de los textos escogidos, el profesor proporciona a los alumnos información sobre la cultura y las costumbres de los hablantes nativos de la LE.
Tras unas sesiones introductorias, en las que los alumnos se familiarizan con el sistema fonológico de la LE, se empiezan a trabajar de modo sistemático las dos técnicas de lectura que caracterizan el método de la lectura: la lectura intensiva y la lectura extensiva. La lectura intensiva se hace en clase bajo la supervisión del profesor; los alumnos procuran inferir el significado de las nuevas palabras a partir del contexto, y así van ampliando su vocabulario. La lectura extensiva, en cambio, se hace en casa; se trata de leer muchas páginas, con el propósito de desarrollar la capacidad de establecer asociaciones directas entre las palabras de la LE y su significado, sin recurrir a la traducción a la L1; cada alumno progresa a su ritmo leyendo un texto cuyo nivel de dificultad vaya en consonancia con su propio nivel de dominio de la LE, no necesariamente el mismo texto que otros compañeros.
Aunque se procura evitar la traducción del vocabulario a la L1, ésta se emplea en clase para gestionar las actividades, aclarar dudas lingüísticas, etc. El profesor es quien dirige las sesiones de lectura intensiva en voz alta y las actividades de preguntas y respuestas entre los alumnos y el profesor. Por el contrario, en las sesiones de lectura extensiva en casa el alumno adquiere una autonomía considerable, haciéndose responsable de su aprendizaje.
El método de la lectura es objeto de críticas, en especial, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando surge la necesidad imperiosa de aprender lenguas para la comunicación oral; obviamente, para alcanzar tal objetivo, éste no es un método apropiado. La crítica nace, probablemente, por no tener en cuenta las diferentes necesidades de los aprendientes. Curiosamente, tras largos años de olvido, S. Krashen transforma el clásico método de la lectura en un nuevo método que el autor denomina Easy Way (1997).
Éstas son algunas aportaciones del método a la didáctica de la LE:
Competencia comunicativa; Currículo centrado en el alumno; Enfoque centrado en el alumno; Análisis de necesidades; Vocabulario pasivo.