
Diccionario de términos clave de ELE
Los materiales curriculares, también denominados didácticos, son recursos de distinto tipo —impresos como los libros de texto, audiovisuales como un vídeo, multimedia como un DVD, etc.— que se emplean para facilitar el proceso de aprendizaje. Constituyen un componente más del currículo, por lo que se requiere que mantengan una coherencia con el resto de elementos curriculares, esto es, con los objetivos, contenidos, metodología y evaluación de la enseñanza-aprendizaje.
La funcionalidad de los materiales didácticos en el proceso de aprendizaje ha sido objeto de distinta consideración. En una concepción tradicional los materiales uniformizan la acción docente; una perspectiva cognitivista del aprendizaje pone el acento en los procesos mentales que los materiales pueden favorecer; una visión humanista y socioconstructivista, en cambio, cuestiona el valor universal de estos recursos, si se quiere atender al individuo y a la comunidad donde se inserta el proceso de enseñanza-aprendizaje. En este sentido, se han realizado propuestas que abogan por que los materiales didácticos se elaboren dentro del aula a lo largo de la actividad de enseñanza-aprendizaje, de modo que den cuenta del recorrido y del resultado final de un proceso de aprendizaje. Ahora bien, como ha señalado Martín Peris (1996:2), la relación entre materiales y práctica de aprendizaje está siempre mediatizada por la intervención activa del grupo de usuarios —profesorado y alumnado— que los interpreta cada vez que los utiliza.
La elaboración de materiales curriculares se concibe, por tanto, en función de diversos factores: los objetivos de aprendizaje, las necesidades de los alumnos, los procesos mentales que se quieren fortalecer o el medio social en que se utilizan. En consecuencia, no puede hablarse de materiales didácticos buenos ni malos a priori, sino de materiales más o menos adecuados a la propuesta docente que se persigue desarrollar.
Los principales requisitos que considerar en la selección de materiales serían, pues, los siguientes:
En la actualidad, docente y discente disponen de un amplio abanico de materiales curriculares, en distintos formatos y soportes: impresos (libros de texto, portafolio, etc.), digitales (materiales virtuales de autoaprendizaje, diccionarios en línea, etc.), recursos audiovisuales y multimedia. Se ha destacado (cfr. Cruz Piñol 1997) que los recursos digitales y telemáticos pueden fomentar la motivación y el componente lúdico en el autoaprendizaje, además de la reflexión en las actividades de autocorrección. Por su parte, los materiales didácticos impresos permiten una mayor contextualización para la realización de determinadas tareas y abordan cuestiones más estratégicas (análisis de la situación de comunicación, cortesía, etc.) y globales (estructuras textuales) determinantes para un uso competente de la lengua. De nuevo, el aprendizaje que cada tipo de materiales pueda fomentar dependerá de la explotación que de ellos hagan profesorado y alumnado.
Actividad de aprendizaje; Aprendizaje de la lengua asistido por ordenador; Aprender a aprender; Factores de aprendizaje; Enfoque; Método; Programa; Secuencia didáctica.