
Diccionario de términos clave de ELE
El Marco común europeo de referencia (conocido con las siglas MCER) es un proyecto que se inscribe dentro de la política lingüística del Consejo de Europa y tiene los siguientes objetivos:
Después de la Segunda Guerra Mundial, había que reconstruir Europa también en el plano cultural y educativo. La primera organización europea que acometió esta empresa fue el Consejo de Europa, fundado en 1949. La meta era que la diversidad lingüística y cultural de Europa se entendiera como una riqueza y no como un obstáculo para la comunicación entre las diferentes comunidades europeas. La comunicación pasó a ser, por tanto, la palabra clave del Consejo de Europa en el campo de las lenguas. Puede encontrarse este hilo conductor en obras como el Nivel Umbral y después en el Marco común europeo de referencia para las lenguas y el Portfolio europeo de lenguas.
Tras la publicación del Nivel Umbral en 1976 (obra específica para cada una de las lenguas europeas, en que se trata de definir los objetivos que se deben conseguir para poder comunicarse en ella como hablante no nativo), se siente la necesidad de elaborar una obra más global, un documento de referencia que permitiera a los profesionales de las lenguas (profesores, diseñadores de programas, creadores de materiales didácticos, etc.) utilizar un metalenguaje común, una herramienta de mayor transparencia y coherencia en toda Europa, y que conservara al mismo tiempo la flexibilidad para la adaptación a los diferentes contextos. Surge así el MCER en el año 2001, un documento descriptivo y en ningún modo normativo, que está siendo ampliamente utilizado para la reforma curricular, la formación de los docentes, la elaboración de manuales y la evaluación de competencias en las lenguas.
El MCER se ha elaborado pensando en todos los profesionales del ámbito de las lenguas modernas y pretende suscitar una reflexión sobre los objetivos y la metodología de la enseñanza y el aprendizaje de lenguas, así como facilitar la comunicación entre estos profesionales, y ofrecer una base común para el desarrollo curricular, la elaboración de programas, exámenes y criterios de evaluación, con el fin último de facilitar la movilidad de los ciudadanos europeos tanto en el ámbito educativo como en el profesional. Presenta las bases para establecer un sistema de reconocimiento mutuo de titulaciones que permita la comparación de certificaciones expedidas en los diferentes países.
Para todo ello, define seis niveles comunes de referencia. En cada uno de ellos proporciona una descripción del grado de competencia de la lengua que deben alcanzar los alumnos, presentados en forma de escalas de descriptores y en términos de capacidades para realizar determinadas actividades con la lengua extranjera (de recepción, producción, interacción o mediación, oral y escrita). Los parámetros utilizados son: el contexto de uso, las actividades comunicativas de la lengua, las estrategias, las competencias generales y comunicativas, los procesos comunicativos, los textos y las tareas. Parte pues de un enfoque centrado en la acción, en que el usuario es considerado miembro de una sociedad en que se tienen que realizar tareas. Además de especificar las actividades que debe poder realizar y las tareas que debe poder llevar a cabo, describe los conocimientos que tiene que adquirir y las competencias que tiene que desarrollar para actuar de una manera más eficaz.
Enfoque; Enseñanza de segundas lenguas; Uso de la lengua.