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Diccionario de términos clave de ELE

Lluvia de ideas

La lluvia de ideas es una técnica de grupo para generar ideas en un ambiente relajado, que aprovecha la capacidad creativa de los participantes. Consiste en que el grupo genera tantas ideas como sea posible en un período muy breve, teniendo en cuenta la propagación de ideas por la influencia que ejercen unas sobre otras.

Este método de creación de ideas fue desarrollado en los años 50 del siglo XX como técnica de creación entre ejecutivos publicitarios. A. Osborn, el impulsor de esta técnica, percibió que con este sistema se generaban más y mejores ideas que trabajando los individuos de forma independiente. Así pues, puede afirmarse que el principio básico es que la producción de ideas en grupos es más efectiva que la individual.

Dicha técnica se aplicó en un primer momento en el ámbito de las empresas para temas tan variados como la productividad, la necesidad de encontrar nuevas ideas y soluciones para los productos del mercado, etc. Pronto se extendió al ámbito académico para crear cursos específicos que desarrollaran la creatividad.

Algunas de las consignas básicas para el empleo satisfactorio de esta técnica son:

  1. Aplazar el juicio y no realizar críticas, hasta que no se agoten las ideas, ya que actuaría como un inhibidor. Se ha de crear una atmósfera de trabajo relajada y distendida.
  2. Sugerir el máximo de ideas posibles. Cuantas más ideas se sugieren, mejores resultados se conseguirán, puesto que se parte de la premisa de que las mejores ideas aparecen tarde en el periodo de producción.
  3. Generar ideas mediante la asociación: se pone en juego la imaginación y la memoria de forma que una idea encadena y trae a otra. Algunos de los mecanismos que contribuyen a asociar las ideas son:
    1. Relaciones de semejanza: con analogías, metáforas, etc.
    2. Relaciones de oposición: ideas que conectan dos polos opuestos mediante la antítesis, la ironía, etc.
    3. Relaciones de causa-consecuencia: una idea lleva a plantear su causa o bien su consecuencia.
    4. Relaciones de ejemplificación o de generalización: la idea generada puede implicar ejemplificar sobre ella o bien generalizar a partir de unos ejemplos.
    5. Relaciones de clasificación: una idea se clasifica dentro de un grupo de ideas.
  4. Apuntar frases o palabras para recordar las ideas, sin necesidad de expresarlas en frases completas y correctas, esto es, sin preocuparse por la forma de expresión de las ideas.
  5. Releer lo que se ha generado para dar pie a la generación de nuevas ideas.

Dentro de la lluvia de ideas, se distinguen diferentes maneras de llevarla a cabo, como el flujo libre (lluvia de ideas desordenada), lluvia de ideas estructurada o lluvia de ideas silenciosa, entre otras.

En el flujo libre, se escribe en un papel una frase que represente el problema o asunto de discusión. A partir de ahí, los miembros del grupo enuncian ideas y éstas se escriben con el menor número de palabras posible.

En una lluvia de ideas estructurada, el objetivo es el mismo. La diferencia consiste en que cada miembro presenta sus ideas de forma correlativa. Un miembro del grupo puede ceder su turno si no tiene una idea cuando le toca.

En la denominada lluvia de ideas silenciosa, los participantes apuntan en un papel sus ideas en silencio. Los papeles van circulando entre los participantes. Cada participante puede entonces agregar otras ideas relacionadas con la que ha recibido o pensar en nuevas ideas. De esta manera, es posible generar ideas sobre las ideas de otros y se evita así el conflicto o la intimidación por parte de los miembros dominantes.

En la didáctica de la lengua, la técnica de la lluvia de ideas ha resultado especialmente fructífera con diversos fines. Por un lado, ha sido empleada para la generación de ideas a la hora de llevar a cabo la creación de un texto. Ha sido considerada como técnica propia de la preescritura en los modelos téoricos de composición textual denominados por etapas (modelos teóricos que describen el proceso de composición textual como un proceso lineal, con diversas etapas correlativas). En los modelos cognitivos, la lluvia de ideas ha sido contemplada como una actividad que forma parte del subproceso recursivo de generación de ideas. Desde esta última concepción teórica, se fomenta la idea de que el texto debe estar sometido a un constante proceso de reelaboración, en un constante ir y venir desde las capas más profundas a las capas más superficiales para dar respuesta a un problema retórico. Por lo tanto, la lluvia de ideas no es una técnica empleada sólo en la fase inicial de la composición textual, sino que puede estar presente a lo largo de todo el proceso.  Asimismo, cabe señalar que como técnica generadora de ideas guarda bastantes similitudes con la fase denominada por la retórica clásica como inventio, en que el escritor —en este caso, a modo individual— apunta todas las ideas que se le ocurren, sin orden ni selección.

En cuanto a metodología didáctica, el empleo de la lluvia de ideas para la generación y el acopio de ideas fomenta el aprendizaje cooperativo. También se ha convertido en un recurso pedagógico habitual  para dar cuenta de/inducir los conocimientos previos de los estudiantes, sus necesidades, etc.

Otros términos relacionados

Mapa de ideas; Aprendizaje inductivo.

Bibliografía básica

  1. Cassany, D. (1993). La cocina de la escritura. Barcelona: Anagrama, 1995.
  2. Serafín. M.ª T. (1992). Cómo se escribe. Madrid: Paidós, 1994.

Bibliografía especializada

  1. Osborn, A. F. (1953). Imaginación aplicada: principios y procedimientos para pensar creando. Madrid: Velflex, 1960.
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