Libro de texto
El libro de texto es una de las posibles formas que pueden adoptar los materiales curriculares para facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Se trata de un documento impreso concebido para que el docente desarrolle su programa: habitualmente, diseña y organiza de manera precisa la práctica didáctica, esto es, la selección, la secuencia y organización temporal de los contenidos, la elección de los textos de apoyo, el diseño de las actividades y de los ejercicios de evaluación.
Tradicionalmente, los libros de texto han sido el soporte principal de los materiales curriculares. Sin embargo, el carácter predeterminado de estos recursos impresos es un aspecto que ha sido cuestionado en los movimientos de renovación pedagógica que se han ido sucediendo desde principios del siglo XX. La pedagogía activa ha criticado el hecho de que el profesor pueda limitarse a ser mera llave de paso entre el texto que explica y el alumno a quien instruye, coartando la autonomía e iniciativa de ambos. Además, la sociología crítica de la educación (M. W. Apple 1986, 1993) ha puesto de manifiesto el currículo oculto de los libros de texto, en el sentido de que transmiten casi siempre las ideas dominantes sobre cuáles deben ser los contenidos legítimos (tanto conceptos como actitudes y valores) que se han de transmitir en nuestras sociedades.
Desde otro punto de vista, T. Hutchinson y E. Torres (1994), en lugar de considerar el libro de texto como un obstáculo en la enseñanza-aprendizaje o un elemento poco flexible para la marcha docente, lo conciben como «un marco o guía» que ayuda a los estudiantes a organizar su aprendizaje tanto dentro como fuera de clase. Para los profesores, el libro de texto constituye un material que hace la enseñanza más fácil, más organizada, más adecuada: proporciona confianza y seguridad. Consideran que los argumentos contra el libro de texto están basados en valores culturales e ideológicos, que no encajan con las necesidades reales de los usuarios. Aún más, según estos lingüistas, «ninguna situación de enseñanza-aprendizaje es completa hasta que tiene su libro de texto relevante», por lo que este tipo de material se convierte en una herramienta didáctica fundamental en situaciones de renovación pedagógica o de cambio teórico.
En la elección de un libro de texto para la enseñanza-aprendizaje de lenguas, resulta útil considerar distintas variables (cfr. Atienza 1994, Lomas 2004). En relación con el libro del profesor, a efectos prácticos es muy conveniente observar los siguientes aspectos:
- Conexión entre teoría y práctica, entre enfoque y método seguido: el libro justifica teóricamente las opciones prácticas adoptadas y se explicitan las relaciones existentes entre los aspectos teóricos y los prácticos.
- Fomento de la autonomía docente: los autores del libro indican cómo han procedido en su elaboración, cuáles han sido los problemas suscitados para establecer la conexión entre teoría y práctica, qué han hecho para abordarlos, qué creen haber resuelto y qué aspectos piensan que han dejado abiertos; según los autores de los libros, se manifiesta qué ha funcionado y qué no en la práctica, y las razones.
- Explicitación del currículo: el libro especifica qué objetivos se pretenden alcanzar y qué contenidos son objeto de aprendizaje en cada una de las actividades; se establecen además criterios de evaluación prefijados y/o negociados y los procedimientos y actividades de evaluación los respetan.
- Manifestación de la estructura y progresión didáctica: el libro explica qué organización presenta y por qué; indica los criterios que determinan la secuenciación de los contenidos y se explicita su progresión.
- Instrucciones y muestras detalladas: el libro indica el modo de utilizarlo y de actuar en cada actividad y las razones para ello, siempre que no sean obvias. Aparecen transcripciones de los textos auditivos que contenga el libro del alumno, claves de respuestas, etc. Relaciona convenientemente el libro de trabajo en el aula del estudiante y el de ejercicios complementarios, si fuera el caso.
En cuanto al libro del alumno, los aspectos a los que conviene atender son los siguientes:
- Adecuación al contexto de aprendizaje: el libro se adecua a las características de los alumnos a los que se dirige y explicita cuáles son los elementos clave de esa adecuación; propone recorridos diversos según intereses, niveles, estrategias, estilos cognitivos de los alumnos y, en general, según sus distintas necesidades.
- Aprendizaje significativo y autónomo: el libro propone actividades de toma de conciencia de los conocimientos previos de los alumnos y de anclaje de los nuevos conocimientos en los anteriores; propone fases de negociación (al menos inicial) de las actividades, objetivos y contenidos de la unidad y de otros aspectos del desarrollo de la clase; las tareas que se piden a los alumnos tienen una viabilidad práctica, a corto o medio plazo al menos; plantea además actividades que atiendan a la autonomía del aprendiente y ayuden al aprendizaje de la misma.
- Fomento de la metacognición: el libro no solo se presenta como un proyecto de acción sino que también incluye datos sobre la observación de, y la reflexión sobre, la acción; indica los procedimientos empleados para observar el desarrollo y eficacia de la propuesta y de cada uno de sus momentos, que impliquen a alumnos y profesor; propone actividades de reflexión de los alumnos sobre los conocimientos adquiridos, el recorrido realizado, los procesos seguidos.
Tener en cuenta estos parámetros, entre otros, para la elección de un libro de texto ayuda a valorar el grado de intervención y renovación que el libro permite al docente y sus alumnos; de este modo, puede llegar a convertirse en un estímulo para la autonomía profesional del primero, y en un facilitador del aprendizaje de los segundos.
Otros términos relacionados
Análisis de necesidades; Autonomía en el aprendizaje; Factores de aprendizaje; Gramática pedagógica; Trabajo por proyectos.
Bibliografía básica
- Atienza, J. L. (1994). «Materiales curriculares ¿para qué?». Signos. Teoría y práctica de la educación, 11. En Internet:
http://www.quadernsdigitals.net/.
- Lomas, C. (2004). «Loslibros de texto y las prácticas de la educación lingüística». Textos, n.º 36, Monografía: Los libros de texto, pp. 15-32.
- Martín Peris, E. (1996). Las actividades de aprendizaje en los manuales de E/LE. Barcelona: Universitat de Barcelona. En Internet:
http://www.sgci.mec.es/redele/biblioteca/martin.shtml.
Bibliografía especializada
- Apple, M. W. (1986). Ideología y currículo. Madrid: Akal
- Apple, M. W. (1993). «El libro de texto y la política cultural». Revista de Educación, 301, pp. 109-126.
- Besse, H. (1985). Méthodes et pratiques des manuels de langue. París: Crédif-Didier.
- Hutchinson, T. y Torres, E. (1994). «The textbook as agent of change». ELT Journal, 8/4, pp. 315-328.
- Martín Peris, E. (1999). «Libro de texto y tareas». En Zanón, J. (coord.). La enseñanza del español mediante tareas. Madrid: Edinumen, pp. 25-52.
- Richards, J. C. (1993). «Beyond the textbook: the role of commercial materials in language teaching». RELC Journal, 24/1, pp. 1-14.
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