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Diccionario de términos clave de ELE

Lengua como sistema

Se emplea el enunciado lengua como sistema para hacer referencia a una concepción de la lengua como un conjunto de unidades que se definen por el valor que tienen con respecto a la totalidad. Dicho de otro modo, los elementos que forman la lengua no están desordenados, ni se agrupan por puro azar, sino que se relacionan entre sí sistemáticamente, formando por lo tanto un código.

Se considera que los postulados básicos de la concepción de la lengua como sistema tienen su origen en el «Curso de Lingüística General» de F. Saussure (1916). El lingüista de Ginebra fue el primero en aplicar un método científico en el estudio de la lengua, definiendo los principales conceptos de lo que supuso el estructuralismo y estudiando la lengua desde un punto de vista sincrónico, esto es, desligada de su evolución a lo largo del tiempo, e interesándose sobre todo por la lengua oral.

Afirmar que la lengua funciona como un sistema quiere decir que está formada por un conjunto de elementos que dependen las unos de los otros. Cada uno de esos elementos se define por oposición a otros con los que se relaciona. Así, la palabra madre adquiere su significado porque se opone a padre, a hija, a abuela, etc. La forma verbal estudiábamos significa «imperfecto de indicativo», porque la desinencia -aba se opone a las desinencias -é, -aré, -ará, etc. De esta manera, el método estructural se basa en un procedimiento de delimitación de unidades mediante la conmutación de un elemento por otro, para poner de manifiesto el rasgo distintivo de la oposición. Por otro lado, el análisis de la lengua se corresponde con la descripción y el análisis tanto de las unidades funcionales que la componen a partir de las mencionadas relaciones de oposición (relaciones paradigmáticas) como de las relaciones que se establecen entre los distintos elementos que constituyen una estructura gramatical (relaciones sintagmáticas).

Es posible hablar de diferentes sistemas de una lengua: el sistema fonológico, el morfológico, el léxico y el sintáctico. Dentro de un sistema, por ejemplo el morfológico, los signos o elementos se ordenan en subsistemas. Así, retomando el ejemplo apuntado, puede hablarse del subsistema morfológico del imperfecto de indicativo de los verbos de la primera conjugación, constituido por las desinencias -aba/-abas/-aba/-ábamos/-ábais/-aban. Asimismo, la unidad lingüística básica que constituye el sistema de la lengua es el signo, entendiendo como tal la asociación de un significante (imagen acústica) y un significado (imagen mental). Así, la palabra mesa es un signo lingüístico compuesto por los sonidos que la componen [mesa] y la imagen mental que el hablante tiene de lo que es una mesa. En el caso de la conjugación verbal antes comentado, los distintos morfemas (desinencias) para formar el imperfecto de indicativo son también signos lingüísticos, pues están constituidos también por un significante y un significado. En este caso el significado será cada una de las personas gramaticales del imperfecto de indicativo. Los signos lingüísticos se caracterizan por su arbitrariedad y linealidad.

Ese sistema, conocido y respetado por cuantos hablan una lengua, permite cifrar y descifrar mensajes. Desde esta concepción, lengua, como el conjunto de convenciones adoptadas por un grupo de hablantes (los hablantes de un idioma) se opone a habla, que se refiere al uso que cada individuo hace de la lengua.

Siguiendo los principios básicos del estructuralismo, se creó una metodología de enseñanza de L2 que revolucionó este campo y anuló casi por completo del método de gramática-traducción, vigente hasta los años 40 del siglo XX. El estructuralismo tuvo una influencia fundamental en la enseñanza de lenguas durante la segunda mitad del siglo XX, y aún hoy quedan muchas huellas de su aportación en los métodos de enseñanza de lenguas. Se desarrollaron de este modo métodos de enseñanza de lenguas basados en procedimientos audio-orales, por la importancia que la lengua oral había adquirido desde esta concepción, lo que dio lugar el método audiolingüe, que es la aplicación más importante del estructuralismo a la enseñanza de lenguas, con gran difusión en Europa. Así, una actividad estructural muy extendida es la que se realiza a partir de diálogos dirigidos, donde se practica una determinada estructura (enlace a «práctica oral»).

Por otra parte, la aplicación de dicha concepción de la lengua se hizo integrando el conductismo como teoría del aprendizaje. Se aprende mediante el hábito, la repetición. En este sentido cabe decir que, más allá de la vigencia de ese método, la aplicación del estructuralismo ha dejado una huella muy fuerte en la enseñanza de segundas lenguas: los ejercicios estructurales (enlace a «ejercicio estructural»), como son los de repetición, de huecos, de transformación, están basados en la noción de que aprender una lengua es identificar y adquirir sus estructuras a base de repetirlas, y de este modo interiorizarlas. Además, las estructuras gramaticales aparecen recogidas en tablas de sustitución, donde se recoge los diferentes elementos pertenecientes al mismo paradigma que pueden conformar una determinada estructura lingüística. Así, por ejemplo, es normal encontrar tablas donde se conjuga en una columna todas las formas verbales que pueden ocupar una determinada posición (voy, vas, va, vamos vais, van) más otra columna con las preposiciones posibles con las que se puede combinar (a, al, a la…) más una última columna con la variedad de complementos con los que pueden aparecer (escuela, universidad, instituto, etc…).

En realidad, los tipos de ejercicios estructurales continúan formando parte de los libros de texto, independientemente de la orientación general a la que correspondan. Puede afirmarse que, superado el método audiolingüe, el concepto de lengua como sistema pasa a integrarse en una perspectiva más amplia de la lengua vista como lengua en uso, en prácticas discursivas en las que el conocimiento y uso de la lengua requieren el dominio de otros recursos y otros saberes, propios de la competencia comunicativa, además del conocimiento estructural, aunando de este modo los difrentes tipos de conocimientos y saberes implicados en el proceso de aprendizaje y uso de una L2.

Otros términos relacionados

Actividad de práctica controlada; Análisis contrastivo; Método audiovisual; Relación forma-función.

Bibliografía básica

  1. Cuenca, M.ª J. (1992). Teories gramaticals i ensenyament de llengües. Valencia: Tàndem.
  2. Tusón, J. (1980). Teorías gramaticales y análisis sintáctico. Barcelona: Teide.
  3. Richards, J. C. y Rodgers, T. S. (1998) Enfoques y métodos en la enseñanza de idiomas.  Madrid: Cambridge University Press, 1986.

Bibliografía especializada

  1. Alarcos Llorach, E. (1974). Gramática estructural. Madrid: Gredos.
  2. Hjemslev, L. (1943).  Prolegómenos a una teoría del lenguaje. Madrid: Gredos, 1971.
  3. Saussure, F. de (1916). Curso de Lingüística General. Buenos Aires: Losada, 1967.
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