
Diccionario de términos clave de ELE
Esta hipótesis racionalista se apoya en la idea de que los seres humanos nacemos biológicamente programados para el lenguaje, es decir, estamos dotados genéticamente de un dispositivo a través del cual accedemos al conocimiento y uso de la lengua, o a lo que Chomsky denomina gramática universal. Esta dotación biológica se desarrolla al entrar en contacto con una lengua natural y da lugar a la lengua interna de cada hablante nativo.
A partir de la década de los sesenta del siglo XX, Chomsky desarrolla su teoría sobre el aprendizaje de la lengua fundamentada en unos principios claramente opuestos a los sostenidos por los defensores de la corriente conductista el aprendizaje. Desde el punto de vista innatista, el proceso de adquisición ya no es definido como el resultado de la imitación y la repetición (explicación conductista) sino como un proceso de selección y construcción creativa de la lengua. Dicha selección se produce internamente; en otras palabras, partiendo del supuesto de que la GU contiene un inventario de los principios comunes a todas las lenguas naturales y unas cadenas de rasgos parametrizados, el niño selecciona las combinaciones posibles «pulsando» o «activando» los rasgos de aquellas cadenas que se corresponden con la lengua a la que está expuesto.
El principal argumento que alega la hipótesis innatista es que la teoría conductista no es capaz de dar respuesta al denominado «problema lógico de la adquisición del lenguaje». El problema radica en explicar cómo es posible, por un lado, que los niños lleguen a adquirir una lengua a partir del input tan «pobre» y caótico al que están expuestos y, por otro, que produzcan espontáneamente regularidades que no existen en la lengua y que no han podido imitar como las formas [he ponido] o [sabo]. Chomsky recurre a la GU para dar respuesta a este problema: si no poseyéramos ese conocimiento universal, el aprendizaje de la lengua sería casi imposible, ya que los datos que recibimos no son suficientemente «ricos» como para permitir la adquisición y mucho menos que esta se desarrolle con tanta rapidez y de forma tan regular; todos los niños (en condiciones normales y salvo excepciones) aprenden su lengua materna (independientemente de la lengua de que se trate) a la misma edad, pasando por los mismos estadios de adquisición, construyendo las mismas estructuras y produciendo los mismos «errores».
En el campo de la enseñanza de lenguas extranjeras, el «problema lógico de la adquisición del lenguaje» se ha centrado en la disponibilidad o no de la GU para explicar la diferencia de logros existente entre el niño que aprende la lengua materna y el adulto que aprende una LE. Algunos autores mantienen que los adultos tienen acceso a la GU a través de la L1; otros, por el contrario, creen que el dispositivo de adquisición del lenguaje de los adultos está total o parcialmente atrofiado, por lo que no se podría acceder a la GU. El biólogo E. H. Lenneberg (1967) postula la existencia de un período crítico en la vida de las personas durante el cual el DAL está activo; a partir de cierta edad (el límite se ajusta normalmente al periodo de la pubertad), este dispositivo se atrofia, deja de funcionar y el aprendiente tiene que ayudarse de otras herramientas como, por ejemplo, un sistema de resolución de problemas asociado a otras estrategias de aprendizaje (memorización, repetición consciente, creación de relaciones entre su L1 y la lengua que aprende, etc.).
Los estudios basados en la existencia de una capacidad lingüística innata para la adquisición de las lenguas han influido en teorías como la de la hipótesis del monitor, la hipótesis del orden natural o la hipótesis del input comprensible. Del mismo modo, de cada una de estas teorías han nacido propuestas metodológicas propias.
Adquisición de segundas lenguas; Universal lingüístico.