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Diccionario de términos clave de ELE

Función de la evaluación

Se entiende por función de la evaluación el objetivo para el que la evaluación de los aprendientes ha sido concebida.

M. Scriven, desde las filas del conductismo, menciona dos posibles funciones para la evaluación: evaluación sumativa y evaluación formativa, si bien en la tradición educativa es frecuente añadir una más, evaluación diagnóstica. Veamos a grandes rasgos las características fundamentales de cada una de estas funciones de la evaluación.

En la práctica educativa, estas tres funciones de la evaluación (formativa, sumativa, diagnóstica) se distinguen fundamentalmente por el momento de aplicación, de ahí que desde el punto de vista de la temporalización, la evaluación se confundan con evaluación inicial, procesual o continua, y final.

Según la más pura concepción conductista del aprendizaje, la enseñanza debe estar programada para que se asegure un aprendizaje sin error, por lo que no habría necesidad de evaluación formativa para adaptarla a las dificultades de aprendizaje. Será dentro de concepciones neoconductistas donde comience a atisbarse los primeros trabajos de evaluación formativa. En este sentido, el modelo de evaluación propugnado por M. Scriven ha sido considerado un paso intermedio entre el conductismo y el cognitivismo, pues representa una reacción a la distorsión y esquematismo que supone una evaluación basada en objetivos previamente establecidos. Desde esta óptica, la evaluación, en lugar de comprobar si los sujetos evaluados alcanzan los objetivos propuestos, debe primero plantearse si tales objetivos satisfacen las necesidades de estos.

En didáctica de lenguas, es interesante destacar que la aplicación de una evaluación formativa ha variado según fuera la concepción de tal función. Así, L. Allal señala que la evaluación formativa puede en su aplicación concebirse  de dos modos distintos:

Por lo que respecta a la evaluación sumativa, esta destaca fundamentalmente por su función acreditativa. En este sentido, cabe recordar la existencia de los DELE, así como la reciente incorporación del portafolio, como instrumento que puede a la vez tener función formativa o acreditativa. De todos modos, cabe señalar que la evaluación final puede ser sumativa desde el punto de vista del profesor, pero es formativa para el aprendiente, en la medida en que le permite conocer el grado de su preparación para estudios posteriores.

Otros términos relacionados

Agente de la evaluación; Currículo; Enfoque; Evaluación del currículo; Investigación en la acción; Marco de referencia en evaluación; Portafolio de lengua; Procesos-productos; Programa.

Bibliografía básica

  1. Allal, L. (1979). «Estrategias de evaluación formativa. Concepciones psicopedagógicas y modalidades de aplicación». En Infancia y Aprendizaje, 11, pp. 4-22, 1980.
  2. Briz, E. (1998). La evaluación en el área de lengua y literatura. En Mendoza, A. (coord.). Conceptos clave en didáctica de lengua y la literatura, pp. 115-140.
  3. Cassany, D.; Luna, M. y Sanz, G (1994). Enseñar lengua. Barcelona: Graó.
  4. Coll, C. y Martín, E. (1996). «La evaluación de los aprendizajes: una perspectiva de conjunto». En Signos, 18 , pp. 64-77.
  5. Giné, N. y Parcerisa, A. (2000). Evaluación en la educación secundaria. Elementos para la reflexión y recursos para la práctica. Barcelona: Graó.

Bibliografía especializada

  1. Allen, D. (comp.). (2000). La evaluación del aprendizaje de los estudiantes. Una herramienta para el desarrollo profesional de los docentes. Buenos Aires: Paidós.
  2. Álvarez Méndez, J. M. (1987). Didáctica, currículo y evaluación: ensayos sobre cuestiones didácticas. Barcelona: Alamex.
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