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Diccionario de términos clave de ELE

Examen

Se entiende por examen un instrumento de evaluación cuya función es proporcionar información sobre determinadas características de un candidato —tales como la amplitud de sus conocimientos y su grado de control lingüístico y su actuación de una forma tal que dichas características puedan medirse.

Tradicionalmente se han identificado los términos evaluación y examen, o prueba, aunque el alcance de ambos es distinto. Evaluación, en la definición clásica de Weiss (1972) implica «una recogida sistemática de información con el fin de tomar decisiones». En ella se utilizan tanto métodos cuantitativos (exámenes o pruebas), cuyo objetivo es dar cuenta de los resultados obtenidos por los candidatos, como cualitativos (observaciones, valoraciones) cuyo fin es obtener información sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje de los estudiantes.

Sin embargo, cabe destacar que un examen puede ser evaluativo (y en realidad a menudo así se considera), puesto que de su función se deriva la toma de decisiones. Así, en el caso de los exámenes de nivel, o de aptitud o proficiencia, como los DELE, el examen tiene una función evaluativa porque sirve para tomar decisiones; en los exámenes de nivel para ubicar a un candidato en un curso o nivel determinado, y en los de aptitud o proficiencia para determinar si el candidato ha alcanzado el nivel que el propio examen certifica.

Los exámenes de aptitud o proficiencia administrados por las instituciones, pero normalmente también los exámenes de rendimiento, que los centros realizan al finalizar un curso, están formados por pruebas de corrección objetiva y pruebas de corrección subjetiva. Los primeros están constituidos por ítems de respuesta cerrada en cuya resolución el candidato debe elegir una respuesta entre varias, o por ítems de respuesta dirigida, que requieren la elaboración de una respuesta mínima (normalmente una sola palabra) y suelen evaluar la comprensión lectora, la comprensión oral y la gramática y el vocabulario, aunque pueden utilizarse también para la evaluación indirecta de la expresión escrita y la expresión oral. Su corrección se realiza con una clave o una plantilla de corrección en las que se especifican las respuestas aceptadas como correctas y normalmente su evaluación se realiza con referencia a la norma, lo que significa que la puntuación obtenida por un candidato le informa de su posición con respecto al resto de sus compañeros de grupo. Este tipo de exámenes deben someterse a estrictos análisis estadísticos que permitan validar la bondad de los ítems que los conforman.

Por su parte, los exámenes de corrección subjetiva plantean tareas cuya resolución supone la actuación oral o escrita de los candidatos, por lo que su corrección no puede hacerse a partir de respuestas previamente establecidas, sino que suele realizarse en base a unos criterios establecidos en una escala de valoración global o analítica. La evaluación de cada candidato, en este caso, se hace comparando su actuación con los descriptores de la escala de valoración y no con relación a otros candidatos.

Un examen debe tener  en cuenta dos criterios básicos: validez, es decir, adecuación a aquello que la prueba pretende evaluar, a lo que se considera que mide, y que por lo tanto facilitará una representación exacta del dominio lingüístico de los candidatos; y fiabilidad, que implica consistencia y estabilidad en la obtención de resultados. Además, Bachman y Palmer (1996) consideran que una prueba es de utilidad para los objetivos a los que va dirigida si cumple las siguientes características:

  1. consistencia y fiabilidad como instrumento de medida (fiabilidad)
  2. interpretaciones adecuadas de los resultados (validez)
  3. las características de las tareas de evaluación deben reflejar de forma auténtica    las características de la vida real (autenticidad)
  4. producir interacción entre la tarea de evaluación y el candidato que la realiza (interactividad)
  5. dejar un impacto o influencia de calidad en los candidatos, la sociedad y la comunidad educativa (impacto)
  6. reunir las características anteriores y poder llevarse a la práctica (practicidad)

Para diseñar tareas de examen que reúnan estos criterios es necesario partir de unas Especificaciones de Examen, documento dirigido a los elaboradores de la prueba, - aunque también las hay para candidatos, examinadores, correctores -, con el objetivo de proporcionarles las pautas a seguir. Este documento se refiere a:

  1. Función del examen (prueba de nivel, de diagnóstico, de progreso, de rendimiento, de proficiencia)
  2. Concepción de la lengua de la que se parte
  3. Objetivos a evaluar
  4. Perfil del candidato a la prueba
  5. Partes del examen, habilidades que formarán parte del mismo, tiempo y puntuación de cada una de ellas.
  6. Fuentes y tipo de texto en cada parte del examen
  7. Número de tareas y número y tipo de ítems para cada parte del examen.
  8. Instrucciones para la ejecución de las tareas (determinar si se dan en la lengua meta o en la lengua del candidato)
  9. Destrezas y microdestrezas lingüísticas que se evaluarán en cada habilidad
  10. Criterios de evaluación de las distintas habilidades

Las Especificaciones deben prever el tipo de ensayos a realizar para determinar la calidad de los ítems redactados, antes de dar una prueba por definitiva. Los ensayos deben realizarlos: profesores que no han elaborado las pruebas y que deberán explicar qué creen que cada ítem pretende evaluar; nativos no relacionados con la enseñanza y estudiantes del nivel al que va dirigido el examen.

Las Especificaciones deben formar parte de un programa evaluativo que, además, dé cuenta del proceso de administración del examen, atienda a la corrección y obtención de los resultados, al análisis de los mismos y que obtenga de éste unas conclusiones que se transformen en propuestas de mejora del proceso de enseñanza aprendizaje y del propio examen.

Otros términos relacionados

DELE; Evaluación; Función de la evaluación; Agente de la evaluación; Fiabilidad; Validez; Prueba de corrección objetiva; Prueba de corrección subjetiva.

Bibliografía básica

  1. Alderson, Ch. J., Clapham, C. y Wall, D. (1995). Exámenes de idiomas, elaboración y evaluación. Madrid: Cambridge University Press, 1998.
  2. Consejo deEuropa (2001) Marco común europeo de referencia para las lenguas: aprendizaje, enseñanza y evaluación. Madrid. Ministerio de Educación, cultura y deporte, Subdirección General  de Cooperación Internacional y Grupo Anaya, 2002. Capítulo 9.
  3. Eguiluz, Juan y Equiluz, Angel (1996) «La evaluación de Segundas Lenguas: actualidad, evolución y concepto», Revista Frecuencia L, n.º 2, pp. 30-32.

Bibliografía especializada

  1. Bachman, L. F. (1990) Fundamental Considertations in Language Testing. Oxford: Oxford University Press.
  2. Bachman, L. F.  y Palmer, A.S. (1996) Language Testing in Practice: Designing and Developing Useful English Language Test. Oxford: Oxford University Press.
  3. Ebel, R. L. y Frisbie, D. A. (1991) Essentials of Educational Measurement. Englewood Cliffs, New Jersey: Prentice Hall (5.ª edición).
  4. Figueras, N.  (2005) «Els docents i l’avaluació. De les intencions a l’estudi de resultants. Què cal saber?». En L’avaluació dins i fora de l’aula. Barcelona: Generalitat de Catalunya. Secretaria de Política Lingüística. Col.lecció COM/Materials didàctics, 10.
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