
Diccionario de términos clave de ELE
Esta expresión (en inglés Language Acquisition Device o LAD, abreviada en español como DAL), se refiere a la capacidad humana para adquirir el lenguaje, común a todos los individuos y de carácter innato. Mediante este dispositivo el hablante accede al conocimiento y uso de la lengua gracias a una gramática universal que desarrolla en su mente.
Las teorías sobre un aprendizaje de la primera lengua basado en la repetición no resultaban satisfactorias, al carecer de fuerza explicativa para muchos de los fenómenos observados en el desarrollo del lenguaje. Así, por ejemplo, el hecho de que los niños produzcan espontáneamente formas regulares pero inexistentes en la lengua (y, por tanto, ausentes de las producciones de los adultos) tales como Yo sabo (por yo sé) o He ponido (por he puesto) contradice la idea de que pudieran hacerlo como una repetición de lo que han oído. Más bien sugiere la existencia de una especie de capacidad gramatical innata. El mismo fenómeno se observa en el aprendizaje de segundas lenguas por parte de adultos.
Como explicación de este hecho, N. Chomsky formula el concepto de LAD en su teoría del generativismo, o Gramática generativo-transformacional. Este autor concibe la mente humana como un conjunto de facultades o capacidades independientes entre sí. Los principios lingüísticos que contiene la gramática universal no operan en otros ámbitos de la mente, y la adquisición del lenguaje difiere de la de otras habilidades como, por ejemplo, el pensamiento lógico o las operaciones matemáticas. Algunos estudios han señalado que la distinción que la teoría chomskiana establece entre la gramática universal y el dispositivo de adquisición del lenguaje no es clara, hasta el punto de que, en ocasiones, ambos conceptos llegan a identificarse.
Actualmente la existencia del DAL está ampliamente aceptada, pero los estudios difieren en cuanto a su caracterización y en cuanto a su función en relación con el aprendizaje de segundas lenguas. Chomsky afirma que a la edad de cinco años los niños dominan gran parte de las reglas de su lengua, en la que alcanzan un alto nivel de competencia mediante la inducción de las correspondientes reglas gramaticales a partir de los datos que les proporciona la actuación lingüística de las personas de su entorno. Los niños son capaces de identificar la «estructura profunda» de su lengua a partir de las «estructuras superficiales» a las que tienen acceso.
Una de las cuestiones más debatidas es la de la razón por la cual esa identificación de estructuras profundas no se produce en el aprendizaje de segundas lenguas en la edad adulta; en otras palabras, el porqué de la insuficiencia de los datos a los que el aprendiente tiene acceso (es decir, la producción lingüística de otros hablantes competentes en forma de textos orales o escritos) y la necesidad que tiene de completar esos datos con información explícita metalingüística, en forma de explicaciones y de correcciones (que, sin embargo, no son necesarias en los niños). Por otra parte, también es evidente que los adultos desarrollan un conocimiento y uso de muchas reglas gramaticales de la nueva lengua que nunca les han sido explicadas y de las que ellos mismos no son conscientes. Por todo ello, el papel del DAL en la adquisición de segundas lenguas es un interrogante aún sin respuesta.
En la década de los años 60 y 70 del siglo XX, se apeló al DAL para explicar las diferencias existentes entre los niños y los adultos en relación con los logros en la adquisición de una segunda lengua. Según la hipótesis del período crítico, a partir de la pubertad el acceso al DAL queda restringido de tal manera que la adquisición de lenguas extranjeras supone un uso limitado del mismo, o bien se produce por otros medios.
Principios y parámetros; Universal lingüístico; Adquisición de segundas lenguas.