
Diccionario de términos clave de ELE
La dependencia y la independencia de campo son dos de los estilos cognitivos que pueden manifestar los individuos. La dependencia del campo se caracteriza por la tendencia a percibir un fenómeno como un todo unitario, sin atender a las diferentes partes que lo integran; la independencia, por el contrario, consiste en la capacidad de aislar un determinado rasgo que se percibe como relevante, del contexto en el que se integra.
La psicología comprueba la orientación predominante de una persona en uno u otro sentido mediante el «test de las figuras ocultas»; se trata de una versión del conocido pasatiempo en el que un dibujo de una determinada escena contiene combinaciones de trazos que representan otras figuras ajenas a la escena, muchas de ellas en lugares, posiciones y tamaños que no guardan relación alguna con la escena y que, lógicamente, no saltan a la vista.
En un principio se habló únicamente de la percepción sensorial de este estilo cognitivo, pero pronto se vio que afecta a campos más abstractos, como el de las ideas y los conceptos, o también el de las vivencias y los sentimientos. El estilo depende de una conjunción de factores de diverso tipo, tanto innatos como culturales. No obstante, con el desarrollo y maduración de la persona se da siempre un incremento de la capacidad de independencia de campo, aun en las personas que son predominantemente dependientes de campo. Se ha observado también una correlación entre este estilo cognitivo y otros rasgos de la personalidad. Los individuos independientes de campo se caracterizan por poseer capacidades analíticas y organizativas, una orientación más abstracta e impersonal y ser autónomos en su comportamiento social. Por el contrario, los dependientes de campo poseen mayores habilidades sociales y muestran una mayor apertura emocional en la comunicación interpersonal.
Ambas orientaciones influyen en el proceso de aprendizaje. Un estilo independiente de campo permite concentrarse en un aspecto determinado olvidándose de los demás, y analizar por separado los componentes de un todo, sin que se produzcan interferencias entre ellos; sin embargo, dificulta que el aprendiente establezca relaciones entre esos componentes y que los perciba como integrantes de un todo. Un estilo dependiente facilita la visión global de un problema, un acontecimiento o un concepto y de las distintas relaciones internas y externas que se dan en él.
En el caso del aprendizaje de lenguas, los aprendientes con predominio de independiencia de campo tienen mayor facilidad para aislar el sistema de la lengua de su contexto de uso, y analizan y aprenden por separado las distintas unidades y los distintos subsistemas (pronombres relativos, tiempos verbales...) de cada uno de los planos de la lengua (morfología, sintaxis, léxico, fonología). Los que tienen predominio de la dependencia de campo perciben primeramente la lengua y su uso de forma unitaria, y la aprenden de forma global y con un mayor componente vivencial.
Sin embargo, la investigación en adquisición de segundas lenguas no ha llegado a conclusiones unívocas acerca de la relación entre aprendizaje y estilo cognitivo. Tampoco ha demostrado que cada persona tenga un único estilo; más bien se observa que, teniendo una determinada orientación, reacciona de manera diferente en cada situación y se adapta al contexto de aprendizaje. Se considera que la dependencia de campo resulta especialmente apropiada para los contextos de aprendizaje natural y para las actividades comunicativas en el aula. A la independencia de campo se le atribuyen mejores efectos en las actividades que se realizan en el aula centradas en la forma.
Atención al sentido; Atención a la forma; Estrategias cognitivas; Estrategias comunicativas; Estrategias metacomunicativas; Estrategias socioafectivas.