
Diccionario de términos clave de ELE
La densidad léxica de un texto es la relación que existe entre su extensión (número de palabras total) y el número de palabras distintas que contiene. Se trata de una medida estadística que da cuenta de la riqueza léxica de un texto: a mayor densidad léxica, mayor número de palabras distintas. En otros términos, un texto con una alta densidad léxica posee muchas palabras distintas que se repiten pocas veces, mientras que un texto con una densidad léxica baja contiene pocas palabras que se repiten muchas veces.
La aplicación de métodos estadísticos para el estudio del léxico está asociada al inicio del empleo de corpus lingüísticos como herramienta para el estudio del vocabulario en una serie de trabajos que se realizaron durante la primera mitad del siglo XX, sobre todo para el inglés pero también para otras lenguas como el francés, con el objetivo fundamental de conocer el vocabulario más utilizado en una lengua. Estos estudios utilizaban desde el principio datos estadísticos; paulatinamente, y con el fin de refinar las descripciones, algunos trabajos, como el de Zipf (1949), empezaron a servirse de medias más complejas. Entre ellas se cuenta la densidad léxica, que fue introducida más tardíamente, con algunas diferencias en la fórmula utilizada para calcularla, como un dato que permitía conocer indirectamente la complejidad de las estructuras lingüísticas empleadas así como la carga informativa que vehicula un texto: por lo general una densidad léxica elevada supone una mayor complejidad sintáctica y una mayor carga informativa, puesto que suele ser debida a una alta frecuencia de nombres y verbos, unidades que participan en el aporte de información y que generan estructuras sintácticas complejas. En este sentido, los trabajos de Ure (1971) y Halliday (1985) inauguraron una fructífera línea de investigación al demostrar que la elevada densidad léxica es un rasgo que diferencia la escritura de la oralidad, que tiende a un léxico más repetitivo y a una menor complejidad sintáctica. Recientemente, la densidad léxica ha sido utilizada también en trabajos de traducción automática como medida que permite determinar a priori la dificultad que tendrá una traducción, puesto que cuanto más predecibles sean el léxico y las estructuras lingüísticas de un texto más sencillo resulta traducirlo.
Desde un punto de vista de la didáctica de la lengua, la densidad léxica es una medida estadística que se emplea en la investigación que se lleva a cabo en dos ámbitos distintos. Por un lado, es un dato que permite conocer el dominio léxico de los aprendientes; generalmente, los aprendientes —tanto los niños que hacen producciones en su propia lengua como los adultos que aprenden una lengua extranjera— producen textos con una densidad léxica menor que los nativos adultos, y la densidad léxica crece a medida que aumenta su dominio del idioma. Por otro, se ha estudiado el modo como influye en la comprensión lectora; en este sentido, los estudios psicolingüísticos —por ejemplo, Bradac et al.— han demostrado que existe una correlación entre una densidad léxica baja y la facilidad con que un texto es comprendido, de modo que éste es un dato que se debe tener en cuenta en la elaboración de lecturas graduadas.