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Diccionario de términos clave de ELE

Conocimiento lingüístico

El conocimiento lingüístico es uno de los componentes fundamentales de la capacidad de usar la lengua, objetivo final de un programa de enseñanza de una L2. En todo hablante de una lengua, tanto nativo como extranjero, se supone un determinado conocimiento de esa lengua. La investigación sobre adquisición de segundas lenguas estudia en qué consiste ese conocimiento y describe las distintas formas que adopta.

El concepto de conocimiento lingüístico se difunde ampliamente entre los docentes por primera vez con la publicación de la obra Estructuras Sintácticas, de N. Chomsky (1957). En ella el eminente lingüista utiliza el término de competencia para referirse al conocimiento de las reglas de la lengua, y el de actuación para referirse a su uso. Posteriormente, el sociolingüista D. Hymes acuña la expresión competencia comunicativa para referirse a una competencia para el uso de la lengua que él define en otros términos. La propuesta de Hymes es adoptada casi inmediatamente por los especialistas en metodología de la enseñanza de segundas lenguas, que la aplican a la elaboración de programas y de exámenes.

En cambio, en el campo de los estudios sobre la adquisición de segundas lenguas, el estudio del conocimiento lingüístico se ha limitado generalmente a su componente gramatical, dejando de lado los otros conocimientos lingüísticos y extralingüísticos necesarios para el uso del lenguaje. En ese campo de estudio han alcanzado gran difusión algunas de las explicaciones propuestas por las escuelas cognitiva y constructivista. Desde esta óptica, el conocimiento lingüístico suele ser descrito en una serie de dicotomías:

  1. Una primera dicotomía es la que se da entre conocimiento y control, es decir, entre la comprensión e interpretación de un determinado fenómeno y su dominio activo. Los hablantes nativos tienen conocimiento y control simultáneos de la gramática de su lengua; los alumnos extranjeros, normalmente, han de poder comprender determinados fenómenos de la L2 antes de controlarlos.
  2. En cuanto al conocimiento propiamente dicho, el cognitivismo distingue entre el conocimiento declarativo y el procedimental: el conocimiento declarativo consiste en saber algo, el procedimental, en saber hacer algo. Puede darse el caso, por ejemplo, de un filólogo capaz de dar razón de una gran cantidad de fenómenos de la gramática y el vocabulario de una determinada lengua, pero ser incapaz de desenvolverse en una situación de comunicación mediante el uso de esa lengua. A la inversa, una persona que haya pasado por una etapa de inmersión lingüística sin ningún tipo de estudio de la lengua, puede ser capaz de realizar muchas actividades de comunicación, careciendo al mismo tiempo de un conocimiento declarativo sobre las reglas que sigue o las relaciones que se establecen entre las palabras que usa. Todos los hablantes nativos tienen un gran conocimiento instrumental de su lengua, mientras que el conocimiento declarativo deben adquirirlo en su mayor parte durante la etapa de su escolarización.
  3. Muy próximo a este par de conceptos está el de conocimiento implícito y conocimiento explícito. Al uso de la lengua por parte de toda persona subyace un conocimiento implícito de la totalidad de reglas que esa persona sigue; el conocimiento explícito que de ellas tiene es, sin embargo, mucho más restringido. Todo hablante de español conoce de forma implícita todo el conjunto de relaciones de oposición que se establecen en el interior del sistema de los pronombres átonos, pero hay muchos hablantes incapaces de reconocer la diferencia que hay entre el artículo femenino y las formas idénticas del pronombre átono.
  4. Finalmente, algunas escuelas distinguen entre conocimiento consciente y conocimiento inconsciente de la lengua. En el proceso de aprendizaje de una lengua, existen grandes áreas de conocimiento consciente y otras, también grandes, de conocimiento inconsciente. A este tipo de conocimiento consciente se lo ha designado con la expresión conciencia lingüística (language awareness). Tiene relación con la conciencia que el sujeto tiene de los recursos lingüísticos que maneja en una determinada situación (tanto en los usos sociales y comunicativos de la lengua por parte de hablantes nativos cuanto en los procesos de aprendizaje por parte de extranjeros) y de la funcionalidad de esos recursos, más que de su estructura formal o sistemática. Todo ello ha cristalizado en nuevas propuestas para el tratamiento de la gramática. Los estatutos de la Association for Language Awareness definen la consciencia lingüística como «el conocimiento explícito de la lengua y la percepción y sensibilidad conscientes en las actividades de aprendizaje, enseñanza y uso de la lengua».

Todas estas distinciones han tenido importantes repercusiones sobre la didáctica en los últimos años. Por un lado, se ha promovido el desarrollo del conocimiento instrumental de la lengua, subordinando el declarativo a su consecución. Por otro lado, se han estudiado las relaciones entre uno y otro y se han investigado las condiciones que mejor favorecen la interrelación mutua. También se ha estudiado el papel que la conciencia lingüística desempeña en el aprendizaje y uso de la lengua, tanto en hablantes de L1 como en hablantes de L2.

Otros términos relacionados

Adquisición de segundas lenguas; Aducto; Aprendizaje de segundas lenguas; Atención a la forma; Conocimiento del mundo; Hipótesis del monitor; Interlengua; Marcos de conocimiento; Memoria; Conciencia lingüística.

Bibliografía básica

  1. Baralo, M. (1999). La adquisición del español como lengua extranjera. Madrid: Arco/Libros.
  2. Castañeda Castro, A.  (1997). Aspectos cognitivos en el aprendizaje de una lengua extranjera. Granada: Granada Lingüística.
  3. Larsen-Freeman, D. y M. H. Long (1991). Introducción al estudio de la adquisición de segundas lenguas. Madrid: Gredos, 1994.

Bibliografía especializada

  1. Belinchón, M.; Rivière, Á. e Igoa, J. M. (1992). Psicología del lenguaje. Investigación y teoría. Madrid: Trotta.
  2. Chomsky, N. (1965). Estructuras sintácticas. Madrid: Aguilar, 1971.
  3. Gombert, J. É. (1996). «Activité métalinguistique et acquisition d'une langue». Aile, 8, pp. 41-55.
  4. Klein, W. (1986). Second Language Acquisition.Cambridge: Cambridge University Press.
  5. López Ornat, S. et al. (1994). La adquisición de la lengua española. Madrid: Siglo Veintiuno de España Editores, S.A.
  6. Trévise, A. (1996).  «Réflexion, réflexivité et acquisition des langues». Aile, 8, pp. 5-39.
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