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Diccionario de términos clave de ELE

Comunicación no verbal

El concepto designado por comunicación no verbal es enormemente amplio. Según, A. M. Cestero (1999) abarcaría todos los signos y sistemas de signos no lingüísticos que comunican o se utilizan para comunicar.

Desde el primer momento los estudios de comunicación no verbal se caracterizaron por su interdisciplinariedad. Las observaciones acerca de las expresiones emocionales en personas y animales que en 1872 llevó a cabo Darwin fueron muy importantes para el desarrollo de estos estudios. No obstante, desde una perspectiva científica, las investigaciones parecen remontarse a finales de los años cincuenta del siglo XX, gracias a antropólogos como R. Birdwhistell y E. T. Hall, y a las publicaciones de etólogos, psicólogos y psiquiatras de la época. Durante las décadas posteriores, la disciplina se fue consolidando gracias a especialistas de otras ciencias como la lingüística, la sociología, la psicología o el análisis de la conversación. Actualmente, las obras de M. L. Knapp y de F. Poyatos están consideradas como unas de las más influyentes en este campo. Por otro lado, parece existir un acuerdo en la afirmación de que la  investigación de la comunicación no verbal se encuentra aún en la fase de identificación de los signos y sistemas no verbales, su descripción y su clasificación.

Existen diferentes clasificaciones de los elementos que componen el sistema no verbal, la más extendida es quizá la que recoge M. L. Knapp (1980): 1. Comportamiento cinésico. 2. Características físicas. 3. Conducta táctil. 4. Paralenguaje. 5. Proxémica. 6. Artefactos y 7. Factores del entorno.  

Otros autores agrupan los distintos elementos del sistema en:

  1. El aspecto físico, la indumentaria y la cosmética.
  2. El sistema paralingüístico: cualidades fónicas, pausas, silencios, etc., que aparecen al mismo tiempo que las producciones verbales.
  3. El sistema cinésico: conjunto de gestos, maneras y posturas producidos durante la interacción.
  4. La proxémica: concepción, estructuración y uso del espacio.
  5. La cronémica: concepción, estructuración y uso del tiempo.

Los signos no verbales pueden comunicar activa (una postura determinada como la de cruzar los brazos) o pasivamente (un perfume) y pueden ser utilizados de forma consciente o inconsciente.

En un intercambio comunicativo intervienen los dos sistemas de comunicación y entre ellos se establecen relaciones de contigüidad, alternancia o superposición cuyo resultado son una serie de posibles funciones de los sistemas no verbales con respecto al sistema verbal. Todos los signos no verbales pueden cumplir una o más de las siguientes funciones:

  1. Sustituir un mensaje verbal, por ejemplo, expresando con un movimiento de la mano la acción designada con el imperativo [ven].
  2. Repetir, confirmar o reforzar el mensaje oral, por ejemplo: indicar a alguien que «gire a la derecha» acompañando la instrucción con un gesto con la mano (repetición); el uso de los deícticos: [Coge ese libro], señalando con el dedo índice el objeto (confirmación); o acompañar el mensaje [me duele tanto la muela] con  un gesto con la mano, una expresión de dolor en el rostro y una entonación adecuada.
  3. Contradecir el contenido léxico o el sentido del mensaje verbal, por ejemplo, la apariencia de nerviosismo escondida tras un mensaje de [no estoy nervioso].
  4. Debilitar el contenido del enunciado. Aparecen cuando queremos quitar credibilidad o importancia al mensaje verbal. Por ejemplo, diciendo [la película está bien] con una ligera sonrisa de condescendencia.
  5. Camuflar el verdadero sentido del mensaje, por ejemplo, al pronunciar con una entonación determinada el enunciado [Te he dicho que no estoy enfadada].
  6. Regular la organización y estructuración del discurso del hablante o del intercambio conversacional. Los gestos o los signos paralingüísticos que el interlocutor utiliza para comunicar que se dispone a acabar su turno o que quiere intervenir en la conversación son un ejemplo claro de la función que realizan estos elementos.
  7. Subsanar las deficiencias verbales para evitar vacíos conversacionales o discursivos, por ejemplo, el empleo de signos paralingüísticos como Mm para llenar el vacío provocado por la duda.
  8. Favorecer las conversaciones simultáneas, imaginemos, por ejemplo, las conversaciones que mantenemos con la gente que nos rodea al mismo tiempo que hablamos por teléfono.

Existe una dependencia constante entre el sistema verbal y los sistemas no verbales, hasta el punto de que parece imposible comunicar verbalmente sin producir a la vez algún signo no verbal ya que hasta la ausencia de estos últimos comunica.

Todo profesor de lengua extranjera debe enseñar a sus estudiantes  los componentes de la comunicación no verbal y las relaciones que se establecen entre los dos sistemas de comunicación. Sobra decir que estos comportamientos varían de una cultura a otra y es imprescindible reconocer estos mecanismos para poder establecer una comunicación fluida con los participantes de la interacción.

Otros términos relacionados

Etnografía de la comunicación; Competencia sociocultural.

Bibliografía básica

  1. Casalmiglia, H. y Tusón, A. (1999). Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso. Barcelona: Ariel.
  2. Cesteros, A. M. (1999). Comunicación no verbal y enseñanza de lenguas extranjeras. Madrid: Arcos/Libros.
  3. Forgas, E. y Herrera, M. (2001). «Los componentes no verbales del discurso académico». En Vázquez, G. (Coord.)  El discurso académico oral.

Bibliografía especializada

  1. Poyatos, F. (1994). La comunicación no verbal I. Cultura, lenguaje y conversación. Madrid: Istmo
  2. Poyatos, F. (1994). La comunicación no verbal II. Paralenguaje, kinésica e interacción. Madrid: Istmo.
  3. Knapp, M. L. (1980). La comunicación no verbal. El cuerpo y el entorno. Barcelona: Paidós, 1992.
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