
Diccionario de términos clave de ELE
El término buen aprendiente de lenguas se utiliza en los estudios sobre aprendizaje y adquisición para designar a aquellos estudiantes que obtienen un mejor fruto de sus esfuerzos. Este concepto no se relaciona necesariamente con las características que por lo general se le suponen a un buen estudiante (como, por ejemplo, la aplicación, el esfuerzo o la constancia), sino con la eficacia en los logros del aprendizaje y con las estrategias y técnicas que utilizan los aprendientes para alcanzarlos.
El término fue acuñado en un proyecto de investigación al que daba nombre (The Good Language Learner), llevado a cabo en los años 1974-75 por un grupo de expertos del Centro de Lenguas Modernas del OISE en Toronto, Canadá. Con este proyecto se pretendía comprobar qué uso hacían los estudiantes de las estrategias de aprendizaje. H. H. Stern, uno de los investigadores, ofreció como primer resultado una lista de diez estrategias que aplicaban los buenos aprendientes: de planificación, de acción, de empatía, de atención a la forma, de atención al sentido, de experimentación, de práctica, de comunicación, de monitorización y de internalización.
En esos años experimenta un notable desarrollo la investigación sobre las estrategias de aprendizaje; entre otros objetivos, se intenta definir el perfil ideal del buen aprendiente, mediante unos rasgos que concentren la gran diversidad y heterogeneidad de estrategias. Uno de los más conocidos de estos perfiles es el propuesto por R. Ellis, que integra y sintetiza las aportaciones de todos los precedentes y que, según él mismo, da cabida a una heterogénea mezcla de rasgos: unos, por ejemplo, se aplican más en un contexto formal de aprendizaje que en un contexto natural, y con otros sucede a la inversa; unos caen fuera del control del propio aprendiente, mientras que otros los pueden controlar. Todos ellos, en su conjunto, reflejan la suma de factores sociales, cognitivos y afectivos que se han revelado importantes en la adquisición de segundas lenguas. Según Ellis, el buen aprendiente de lenguas:
La línea de investigación que estudia el comportamiento del buen aprendiente y las estrategias que aplica a su estudio de la lengua se ha revelado particularmente fecunda en su relación con la didáctica. En especial, en el campo de las estrategias de aprendizaje se han publicado numerosas obras en las que se intenta aplicar a la enseñanza los resultados de la investigación. De ese modo, ser un buen aprendiente de lenguas se convierte en una meta para todos los alumnos; con ella se añade a los tradicionales objetivos de un currículo, que se relacionaban con el conocimiento y uso de la lengua, uno nuevo relacionado con el aprendizaje: la mejora de las habilidades y destrezas de aprendizaje de segundas lenguas.
Actitud; Aprender a aprender; Aptitud; Autonomía en el aprendizaje; Conciencia lingüística; Edad; Estilo de aprendizaje; Factores de aprendizaje; Hipótesis del período crítico.