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Diccionario de términos clave de ELE

Aptitud

La aptitud es uno de los factores personales que intervienen en el proceso de aprendizaje de una lengua. Consiste en el conjunto de habilidades y capacidades que hace posible el proceso por parte del aprendiente. Otros factores personales estudiados en las investigaciones sobre aprendizaje de lenguas son la actitud, la edad, el estilo cognitivo y la motivación.

Los temas de estudio más comunes en relación con la aptitud giran en torno a su propia existencia, a la posibilidad de incrementarla mediante la enseñanza y a la conveniencia de adecuar los programas, los materiales didácticos y la metodología a las diferentes aptitudes de los aprendientes.

Entre las primeras caracterizaciones de la aptitud para el aprendizaje de lenguas destacan la de J. Carroll y la de P. Pimsleur. Para J. Carroll, a quien se debe la primera formulación moderna de este concepto, la aptitud para aprender lenguas consta de cuatro habilidades independientes: la habilidad para codificar la fonética, la sensibilidad gramatical, la habilidad para aprender por repetición y la habilidad para aprender una lengua inductivamente. En cambio, según P. Pimsleur, los tres componentes de la aptitud lingüística son: la inteligencia verbal, la motivación y la habilidad auditiva. Ambos autores coinciden en reducir la concepción sobre la lengua a sus aspectos gramaticales y fonéticos, pero difieren en la relación que establecen entre la aptitud y la motivación; mientras que el primero sostiene que ambos factores son independientes, el segundo afirma que la motivación es parte de la aptitud.

Las posiciones en torno a la debatida cuestión de la existencia de una aptitud especial para el aprendizaje de segundas lenguas y a su relación con la inteligencia se han agrupado en tres corrientes:

Un primer grupo defiende la existencia de una aptitud específica para el aprendizaje de lenguas extranjeras y sostiene que ésta puede ser estudiada mediante diversos sistemas de medición; entre ellos destacan, por una parte, el «Test de Aptitud para Lenguas Modernas» o TALM (Modern Language Aptitude Test, en inglés) de J. Carroll y S. Sapon; y por otra parte, la «Batería de Aptitud Lingüística» o BAL (Language Aptitude Battery) de P. Pimsleur.

Un segundo grupo, en el que figuran autores como R. Ellis, J. Cummins o S. Krashen, juzga necesario superar la concepción reduccionista de la lengua, que solo tiene en cuenta los aspectos formales de la lengua. Consideran estos autores que en el estudio de la aptitud hay que integrar los aspectos comunicativos de la lengua; asimismo, consideran que los tests de aptitud tienen una aplicabilidad limitada porque solo miden la dimensión formal de la lengua. J. Cummins distingue entre una «destreza lingüística cognitiva académica», o DLCA, y unas «técnicas comunicativas básicas interpersonales», o TCBI; S. Krashen, por su parte, basándose en su conocida distinción entre adquisición y aprendizaje, relaciona la aptitud exclusivamente con este último y le niega cualquier influencia en la adquisición. Estas posiciones han sido revisadas posteriormente por P. Skehan, para quien no cabe primar el papel de la aptitud en un sentido académico o en uno comunicativo (Cummins) ni tampoco asignarle un papel diferente en relación con la adquisición o el aprendizaje (Krashen); según él, la aptitud se da por igual en el aprendizaje de contenidos formales y en el de capacidades comunicativas, en los contextos de adquisición y en los de aprendizaje.

En el tercer grupo puede incluirse a expertos como G. Neufeld, J. Oller y K. Perkins, que sustituyen el concepto de aptitud por el de inteligencia; según G. Neufeld, todos los humanos estamos dotados de técnicas lingüísticas básicas y de otras superiores, cuyo dominio viene determinado por la inteligencia.

La concepción de lo que sea la aptitud de los alumnos para el aprendizaje de lenguas tiene efectos de largo alcance en la actuación de los profesores y, en general, en las actividades de aula. Una concepción de la aptitud como una capacidad unitaria e inalterable empobrece la visión que un profesor pueda tener de sus alumnos y reduce la capacidad de actuación de ambos, como han destacado los enfoques humanistas.

Otros términos relacionados

Autoimagen; Diseño de programas; Programa; Variable afectiva.

Bibliografía básica

  1. Larsen-Freeman, D. y Long, M. H. (1992). Introducción al estudio de la adquisición de segundas lenguas. Madrid: Gredos, 1994.
  2. Williams, M. y Burden. R. L. (1997). Psicología para profesores de idiomas. Enfoque del constructivismo social. Madrid: Cambridge University Press; Col. Cambridge de didáctica de lenguas, 1999.

Bibliografía especializada

  1. Carroll, J. (1981). «Twenty-five years of research on foreign language aptitude». En Diller, K. (ed.). Individual differences and universals in language learning aptitude. Rowley, Massachussets: Newbury House, pp. 83-118.
  2. Pimsleur, P. (1966). The Pimsleur language aptitude battery. Nueva York: Harcourt Brace Jovanovich.
  3. Skehan, P. (1989).Individual differences in second-language learning. Londres: Edward Arnold.
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