
Diccionario de términos clave de ELE
El aprendiente (en inglés, learner) es la persona que se encuentra en proceso de aprendizaje de una lengua extranjera, al margen de otras consideraciones, como la edad o el contexto en que aprende. El Plan curricular del Instituto Cervantes habla de una triple dimensión del aprendiente de lenguas: agente social, hablante intercultural y aprendiente autónomo.
El término de aprendiente abarca otros como los de estudiante, alumno, discente o aprendiz pero no es, en sentido estricto, sinónimo de ninguno de ellos; los tres primeros suelen asociarse, generalmente, a la existencia de un plan de estudios, un centro de enseñanza, un profesor, unos materiales didácticos, etc., por lo que no resultan idóneos para referirse a aquellas personas que aprenden la lengua en contexto natural (p. ej., los inmigrantes que no siguen ningún curso pero aprenden la lengua en la interacción con otros en su medio social y laboral). Por su parte, el término de aprendiz suele aplicarse habitualmente a quien se inicia en un arte o profesión manual (tiene, pues, la connotación de principiante en el oficio y una clara indicación de pertenecer a un nivel inferior en la escala profesional); eso lo hace inapropiado para aquellos individuos que ya tienen un buen nivel de lengua extranjera, pero que siguen motivados por mejorarlo; de hecho, toda persona que ha iniciado el aprendizaje de una segunda lengua puede considerarse de por vida aprendiente de esa lengua.
Para profundizar en este concepto conviene analizar las diferentes situaciones en que puede encontrarse el aprendiente (en el aula convencional, en un centro de autoaprendizaje, en casa como autodidacta, en un contexto de inmersión lingüística, etc.), los papeles que desempeña y su relación con otros (interlocutores en situación también de aprendientes, o bien en otra situación). En el caso de un aprendizaje escolar o formal, el método o enfoque didáctico empelado condicionan en gran medida el margen de actuación de los aprendientes.
El término aparece originalmente en los estudios de adquisición de segundas lenguas, a mediados del siglo pasado, para designar a los sujetos cuyo proceso de adquisición se investigaba y a quienes se tomaba en su calidad de personas que aprenden la lengua y no, por ejemplo, en la de alumnos de un centro. A diferencia de lo que sucede en otras lenguas (alemán, Lerner; catalán, Aprenent; francés, Apprenant; etc.) en español no existe un sustantivo derivado del verbo aprender y el empleo de aprendiente es en objeto de polémica.
El concepto de ‘persona que aprende’ es tan antiguo como la humanidad, ya que desde el primer momento el ser humano es un ser que aprende. En el campo de la adquisición y aprendizaje de lenguas extranjeras, el alcance del concepto va evolucionando en función de la concepción que se tiene de lo que es aprender. Por eso, desde perspectivas interaccionistas y orientadas a la acción (como la del Marco Europeo) se puede hablar de alumno-usuario de la lengua, mientras que desde perspectivas innatistas no es frecuente encontrar este tipo de denominaciones.
A la hora de establecer clasificaciones de aprendientes se recurre a distintos criterios. Si el criterio es el nivel de dominio de la lengua, la taxonomía tradicional es la de principiante (y falso principiante), intermedio, avanzado y superior; a este respecto, el Marco Común Europeo de Referencia (2001) y el Plan curricular del Instituto Cervantes (2006) proponen una nueva escala de niveles de referencia, en la que se establecen tres grandes grupos: A (usuario básico), B (usuario independiente) y C (usuario experimentado). Otros criterios pueden ser la edad (aprendizaje de adultos, aprendizaje infantil, aprendizaje precoz) o el contexto (escolar o formal, natural). No obstante, el grupo resultante de una clasificación nunca s un grupo homogéneo, pues cada aprendiente difiere de los demás en una serie de factores de aprendizaje de orden personal, tales como la aptitud para el aprendizaje, la actitud frente a la lengua meta y su cultura, o frente al aprendizaje mismo, la motivación, la confianza en sí mismo o su estilo de aprendizaje.
Análisis de necesidades; Estrategias de aprendizaje.