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Diccionario de términos clave de ELE

Actividad de práctica controlada

Una actividad de práctica controlada es una actividad de aprendizaje en la que los alumnos deben seguir con cierta fidelidad un texto o unos modelos lingüísticos y el profesor controla el grado de corrección; las más tradicionales se caracterizan por limitarse a uno o dos elementos lingüísticos seleccionados ad hoc y por su proceder repetitivo, circunstancias que  las hacen poco significativas y poco motivadoras, como es el caso de los ejercicios de repetición mecánica (en inglés, drills). Como contrapartida a estas actividades, se diseñan las actividades de práctica libre, más orientadas hacia la comunicación, y más significativas, en las que los alumnos gozan de un margen más amplio de flexibilidad sobre la forma y el contenido, así que pueden ser más espontáneos y creativos, p. ej., un juego teatral (en inglés, role play); se realizan preferiblemente en parejas o grupos reducidos, de modo que los alumnos se convierten en protagonistas y el profesor actúa más bien como asesor. Tanto las actividades de práctica controlada como las de práctica libre son aptas para trabajar cualquier destreza lingüística.

En la enseñanza tradicional de la lengua extranjera, y muy en especial en los modelos didácticos basados en el conductismo (método audiolingüe, enfoque oral, método audiovisual, etc.), cada lección o unidad didáctica se secuencia en tres fases: (1) presentación —lectura de un texto, explicación, ejemplos, etc.—, (2) práctica controlada o, sencillamente, práctica y (3) práctica libre o producción. Acabada la presentación, los alumnos practican los nuevos contenidos en las dos fases siguientes, comenzando por unas actividades de práctica controlada y a su debido tiempo pasando a la fase final de producción, en la que realizan actividades de práctica libre, trabajando los mismos contenidos en otros contextos. A medida que van evolucionando cuestiones teóricas básicas como qué es una lengua, cómo se aprende, etc., también varían las características y el peso específico de uno y otro tipo de actividades. Los modelos conductistas y estructuralistas conceden una importancia vital a la fase de práctica controlada, que está más orientada hacia la corrección (sin por ello desatender la fluidez). Por el contrario, en otros modelos posteriores, como, p. ej., el enfoque comunicativo, se da prioridad a la fase de práctica libre, más orientada hacia la fluidez (sin que ello vaya en detrimento de la corrección).

La técnica de la repetición, típica de las actividades de práctica controlada más tradicionales se sustenta en la teoría conductista de que el aprendizaje de la lengua extranjera consiste en la formación de una serie de hábitos lingüísticos mediante imitaciones fieles de modelos correctos en el aula y en el laboratorio de idiomas. En este sentido, el profesor, que actúa como «director de orquesta», decidiendo quién interviene en cada momento y cómo,  se asegura de que los alumnos realicen la actividad correctamente, dado que la repetición de errores, según estas teorías, llevaría a la formación de hábitos incorrectos, muy difíciles de erradicar después.

A partir de la década de los 50 del siglo XX, la gramática generativa de N. Chomsky y el cognitivismo refutan el valor de las repeticiones mecanicistas en el aprendizaje de una lengua; entonces, las actividades de repetición mecánica entran en declive y se van reemplazando por actividades de práctica controlada más significativas, en las que la tradicional gama de contenidos gramaticales, léxicos y de pronunciación se amplía para dar cabida a nociones, funciones, aspectos socioculturales, etc. Todo ello contribuye a que las actividades sean cada vez menos monótonas y más motivadoras. En tales circunstancias, una actividad de práctica controlada ya puede devenir una actividad comunicativa, p. ej., una actividad de vacío de información en parejas, en la que los dos alumnos disponen de un mismo texto incompleto, pero con espacios en blanco complementarios, de modo que lo que a un alumno le falta, el otro lo tiene, y viceversa. Incluso puede plantearse como una actividad lúdica, p. ej., se organiza la clase en grupos y a cada grupo se le entregan unas cuantas fotografías de objetos diversos (un reloj, una mansión, una bicicleta, etc.), se colocan las fotografías boca abajo, cada alumno toma una al azar y acto seguido debe improvisar una justificación sobre por qué ha comprado ese regalo de cumpleaños. Si bien en esta actividad el alumno debe ceñirse a la noción lingüística de la causa, a la función de argumentar una decisión y al objeto que le ha tocado, todavía le queda un cierto margen de libertad en la justificación, de manera que puede considerarse como una actividad de práctica semicontrolada.

En realidad, las actividades de práctica controlada y las actividades de práctica libre constituyen los dos extremos de un continuo. El lugar preciso del continuo en el que quedará ubicada cada actividad depende no sólo del planteamiento teórico o del diseño de la actividad, sino también de la implementación en el contexto de aprendizaje, de modo que una misma actividad (p. ej., contar qué ha hecho cada uno el fin de semana, practicando los tiempos del pasado, o qué haría si le tocara la lotería primitiva, practicando el modo condicional) resultará más o menos libre en función del grado de control que ejerza uno u otro profesor, el esfuerzo de creatividad que realice uno u otro grupo de alumnos, etc.

En los modelos didácticos tradicionales se aprecia una clara secuenciación a lo largo de la unidad didáctica, centrándose en la práctica controlada y permitiendo el paso a la práctica libre sólo cuando se ha alcanzado un nivel aceptable de corrección y precisión; el objetivo es prevenir errores, considerados indeseables. Muy al contrario, en modelos como el enfoque comunicativo se introducen actividades de práctica libre desde el principio de cada unidad didáctica. Generalmente, las actividades de práctica controlada se emplean más en los niveles iniciales que en los niveles superiores y las actividades de práctica libre, más en los niveles superiores que en los niveles iniciales. A pesar de la lógica que subyace a esas progresiones, lo cierto es que determinados alumnos que realizan a la perfección las actividades de práctica controlada experimentan dificultades imprevistas a la hora de realizar actividades de práctica libre; luego, el éxito en las primeras no garantiza  el éxito en las segundas. La explicación a este hecho cabe buscarla en las diferencias sustanciales existentes entre uno y otro tipo de actividades.

Tras su etapa de máximo esplendor en la época del conductismo y su etapa de «destierro» en la época del cognitivismo y en los modelos didácticos naturalistas —en los que se equipara el aprendizaje de la lengua extranjera al aprendizaje de la lengua primera—, las actividades de práctica controlada se siguen empleando con un nuevo valor, el de despertar y afianzar la conciencia lingüística de los aprendientes, dado que ésta puede incidir beneficiosamente en la adquisición de la lengua meta. Por su parte, las actividades de práctica libre constituyen una valiosa aportación a la didáctica de la lengua extranjera, dado que posibilitan la creación de textos auténticos e interacciones espontáneas en situaciones reales, medios que favorecen el desarrollo de la competencia comunicativa.

Otros términos relacionados

Actividad posibilitadora; Atención a la forma; Conciencia lingüística; Ejercicio estructural; Enfoque oral; Gravedad del errorMétodo audiovisual; Método audiolingüe; Secuencia didáctica.

Bibliografía básica

  1. Cortés Moreno, M. (2000). Guía para el profesor de idiomas: didáctica del español y segundas lenguas. Barcelona: Octaedro.
  2. International House Madrid (2003). Recursos gratuitos para profesores de español como lengua extranjera.
    http://www.ihmadrid.es/comunicativo/Subjuntivo/deseo_plan.htm
    http://www.ihmadrid.es/comunicativo/Ayuda/ayuda.htm

Bibliografía especializada

  1. Ellis, R. (1994). The Study of Second Language Acquisition. Oxford: OUP.
  2. Galisson, R. y Coste,  D. (1976). Dictionnaire de didactique des langues. París: Hachette.
  3. Johnson, K. y Johnson, H. (eds.) (1998). Encyclopedic Dictionary of Applied Linguistics. Óxford: Blackwell.
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