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Diccionario de términos clave de ELE

Actividades y estrategias de mediación

En didáctica de la lengua extranjera se entiende por actividades de mediación aquellas actividades de la lengua en las que el usuario no expresa sus propias ideas, opiniones, sentimientos, etc., sino que actúa como intermediario o mediador entre otras personas que no pueden comunicarse de forma directa, ya sea en la lengua oral o en la escrita. Tales actividades de mediación las realiza el mediador utilizando unas competencias y desarrollando unos procesos lingüísticos (procesos neurológicos y fisiológicos) de comprensión y expresión, con el propósito de posibilitar la comprensión mutua de otras personas. Las estrategias de mediación, por su parte, son unos recursos comunicativos que le ayudan a llevar a cabo con éxito la actividad lingüística en cuestión.

Mayormente, la mediación consiste en la traducción o interpretación entre hablantes de lenguas distintas; en algunos casos, el  mediador le resume o le parafrasea un texto al receptor ―oyente o lector―, ya que este, aun siendo también usuario (nativo o no) de la lengua en cuestión, no comprende el mensaje, debido a factores como, por ejemplo, el registro de lengua o la jerga del texto original. Las actividades y estrategias de  mediación no son exclusivas de los contextos de aprendizaje de lenguas extranjeras; de hecho, se basan en las de los usuarios nativos cuando utilizan la lengua en contextos sociales ajenos al aula. El Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER) describe las actividades y estrategias de mediación en el apartado 4.4., donde también se tratan los demás tipos de  actividades y estrategias: de expresión de comprensión y de interacción.

En contraposición a las actividades de expresión (por ejemplo, recitar un poema), de comprensión (por ejemplo, leer un artículo académico) o de interacción (por ejemplo, mantener una charla informal), que comportan procesos monolingües, muchas de las actividades de mediación entrañan procesos bilingües.

Como actividades de mediación oral, el MCER cita las siguientes: la interpretación simultánea, la interpretación consecutiva y la interpretación informal. Como ejemplos de actividades de mediación escrita, el documento cita: la traducción exacta, la traducción literaria, el resumen (en la misma lengua del texto original o en otra lengua) y la paráfrasis (por ejemplo, de un texto especializado para profanos).

Con el fin de solventar las dificultades que se presentan en la actividad de mediación, el mediador recurre a una serie de estrategias comunicativas que le ayudan a crear un texto nuevo, pero con el significado del original. En la fase inicial de planificación el mediador recupera de la memoria aquellos conocimientos previos que considera pertinentes y se prepara para procesar el texto: busca apoyos,  prepara un glosario, analiza las necesidades del interlocutor, etc. En la fase central (de ejecución) de la actividad ―interpretación, traducción o explicación― el mediador desarrolla dos procesos paralelos (simultáneos o consecutivos): expone de manera comprensible para el destinatario lo que se acaba de decir (o lo que acaba de leer) con otras palabras (de la misma o de otra lengua) y atiende a la parte del mensaje que viene a continuación. En el caso de la interpretación simultánea, construye fragmentos prefabricados de discurso, apunta las formas de expresar las cosas para aumentar su glosario y anota posibilidades y equivalencias: esos recursos le ahorran tiempo y atención, que dedica a los aspectos más complicados del proceso. Por otra parte, el mediador también tiene que utilizar técnicas para subsanar las contrariedades que puedan surgir: ambigüedades, interrupciones, lapsos lingüísticos del emisor, etc. A su debido tiempo, se procede a una evaluación del éxito en la comunicación: se comprueba si el texto resultante guarda coherencia con la versión original. Si la actividad de mediación es escrita (por ejemplo, en el caso de la traducción), al final se suele pasar a una fase ulterior de corrección, en la que se consultan diccionarios, obras de referencia y/o personas que tengan conocimientos en el campo en cuestión.

La inclusión en el MCER de las actividades y estrategias de interacción y de mediación junto a las tradicionales de comprensión y expresión constituye un importante paso adelante en el ámbito de la didáctica de las lenguas extranjeras. A unas y a otras se les reclama un puesto apropiado en la clase de lengua extranjera, dado que, por un lado, ambas son habituales en la comunicación real fuera del aula y, por otro lado, ambas desempeñan un papel importante en el proceso de aprendizaje y uso de las lenguas extranjeras.

Otros términos relacionados

Competencia intercultural; Enfoque plurilingüe.

Bibliografía básica

  1. García Santa-Cecilia, Á. (2002). «Bases comunes para una Europa plurilingüe. Marco común europeo de referencia para las lenguas». En El Español en el Mundo. Anuario del Instituto Cervantes. Barcelona: Plaza-Janés y Círculo de Lectores, pp. 13-34.
  2. Instituto Cervantes (2001). Marco común europeo de referencia para las lenguas: enseñanza, aprendizaje y evaluación. En [http://cvc.cervantes.es/obref/marco/].

Bibliografía especializada

  1. VV.AA. (2005). Marco común europeo de referencia para las lenguas: enseñanza, aprendizaje y evaluación. Propuestas para la enseñanza de ELE (I), Carabela 57, Monográfico.
  2. Arriba, C. de (2003). La mediación lingüística en la enseñanza de lenguas extranjeras. Tesis Doctoral. Universidad de Barcelona.
  3. Cantero, F. J. y Arriba C. de (2004). «Actividades de mediación lingüística para la clase de ELE». En Revista redELE, 2. En [http://www.mec.es/redele/revista2/cantero_arriba.shtml].
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