Se refiere a la capacidad del profesorado para, en el desempeño de su trabajo, promover relaciones entre personas de diferentes culturas con el fin de que todas ellas se beneficien. El profesor, consciente de su propia identidad y desde una actitud de apertura y respeto, se esfuerza por conocer y comprender las culturas y lenguas presentes en el entorno y las de las personas con quienes interactúa (p. ej.: alumnado, compañeros del centro, profesores e hispanistas del país) y desarrolla una nueva perspectiva que le permite poner en relación lo propio y lo ajeno, y facilitar el diálogo y el entendimiento intercultural. El profesor, además, reflexiona sobre su actuación en encuentros interculturales, con el fin de mejorarla y promueve el desarrollo de la competencia intercultural de sus alumnos1.

Implica hacer uso de las oportunidades que tiene de estar en contacto con otras culturas y servirse de procedimientos de introspección, análisis, reflexión e interpretación para desarrollar su capacidad para interactuar y mediar en encuentros interculturales. El profesor toma conciencia de su propia identidad cultural (p. ej.: reconociendo sus creencias, valores, prejuicios y actitudes); desarrolla actitudes como la curiosidad por otras culturas, habilidades como la observación, el análisis y la reflexión sobre las realidades culturales a las que se expone (p. ej.: mediante el análisis de encuentros culturales o el intercambio con colegas de diferentes orígenes); aplica los nuevos conocimientos de manera creativa,
(p. ej: ajustando la metodología a su alumnado o haciendo sugerencias para mejorar los servicios del centro); participa activamente en encuentros interculturales sobre los que reflexiona posteriormente e identifica sistemáticamente sus progresos y las áreas que tiene que mejorar.

Implica adecuar la propia actuación en el desempeño del trabajo a las características socioculturales del entorno y a las diversas identidades culturales de las personas con las que interactúa (p. ej.: a la hora de aplicar normas, de seleccionar actividades para el aula o de relacionarse con otros profesores). Está abierto a los cambios en su forma de pensar y de actuar: escucha otros puntos de vista, los pone en relación con los propios y ajusta sus creencias y percepciones a partir de la nueva información; se enfrenta a situaciones desconocidas, consciente de que pueden surgir ambigüedades y malentendidos y dispuesto a obtener un aprendizaje de esas experiencias. El profesor muestra su interés y respeto por todas las culturas presentes en el entorno (p. ej.: en el país, en la ciudad, en el centro, en sus aulas) y desarrolla paulatinamente su conocimiento sobre las lenguas y culturas del entorno.

Implica reconocer la dimensión intercultural a la hora de establecer relaciones entre personas de distintas culturas y actuar como facilitador para asegurar el entendimiento y la comunicación. El profesor promueve el conocimiento mutuo entre personas de diferentes culturas (p. ej.: facilitando claves que ayuden a interpretar una realidad o un producto cultural) y anima a personas de distintas culturas a interactuar (p. ej.: a participar en actividades como intercambios con colegas del país del centro, en ferias y en congresos). Trata de asegurar el entendimiento entre personas de culturas diferentes y media en situaciones conflictivas (p. ej.: prevé diferencias entre las concepciones sobre la realidad, valores, normas o estilos de comunicación de los interlocutores; explicita aspectos culturales que dificultan la interacción; explica comportamientos culturales empleando los referentes de la cultura de origen del interlocutor; ofrece mensajes tranquilizadores y alentadores a las personas que se ven involucradas en malentendidos o conflictos interculturales).

Implica suscitar en el alumno el deseo y la necesidad de desarrollarse como hablante intercultural, orientándolo y guiándolo en el proceso. El profesor fomenta la reflexión del alumno sobre la importancia de desarrollar su competencia intercultural para comunicarse en la lengua que aprende. Promueve y desarrolla en los alumnos actitudes y valores para entender y aceptar hechos y personas de otras culturas —la curiosidad por otras culturas, la empatía, el respeto a la diversidad lingüística y cultural, la apertura y la tolerancia—. Anima al alumno a que tome conciencia de su propia identidad cultural (p. ej.: identificando las propias creencias y contrastándolas con otros compañeros, reconociendo visiones etnocéntricas o estereotipadas en uno mismo o la influencia de la propia identidad cultural a la hora de interpretar una costumbre) y a que reconozca y valore la diversidad cultural —la del entorno, la del grupo de clase, la de las sociedades que hablan la lengua que aprende— como una fuente de enriquecimiento. Integra herramientas y procedimientos que fomentan el desarrollo de estrategias para conocer, entender y desenvolverse en otras culturas (p. ej.: tareas que exploran otras culturas y se centran en similitudes y diferencias, portafolios y biografías interculturales para reflexionar sobre las experiencias interculturales y evaluar los progresos de los alumnos).