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Competencias clave

2. Descripción de las competencias clave del profesorado de lenguas segundas y extranjeras

b) Evaluar el aprendizaje y la actuación del alumno

Se refiere a la capacidad del profesorado para valorar la competencia comunicativa del alumno así como su progreso en el aprendizaje de la lengua de acuerdo con principios éticos en evaluación. Esto implica que el profesor integra la evaluación en el proceso de aprendizaje; hace uso de herramientas y procedimientos adecuados al propósito de la evaluación, al contexto y al alumno; usa la evaluación para mejorar el aprendizaje del alumno, promoviendo una retroalimentación constructiva e involucra a los alumnos en la evaluación de su propio aprendizaje y el de sus compañeros.

Servirse de herramientas y procedimientos de evaluación volver

Implica reconocer que se evalúa con diferentes propósitos (p. ej.: clasificar en un determinado nivel, diagnosticar puntos fuertes y necesidades de los alumnos al inicio de un curso, determinar el dominio lingüístico), utilizar las herramientas y procedimientos adecuados para obtener la información necesaria y usar los resultados de acuerdo con el propósito que se persigue. El profesor selecciona, adapta o elabora herramientas y procedimientos de acuerdo con el propósito de la evaluación y el tipo de información que necesita (p. ej.: exámenes, portafolios, diarios de aprendizaje, cuestionarios de reflexión) y, una vez que los ha probado, los aplica; se sirve de criterios de evaluación para interpretar la información obtenida; usa los resultados para tomar decisiones en relación con el propósito con el que se llevó a cabo la evaluación (p. ej.: para clasificar a un alumno en un curso, evalúa su competencia comunicativa sirviéndose de una entrevista oral y una prueba escrita, pone en relación su producción con los programas de los cursos del centro y decide en qué curso debe matricularse).

Garantizar buenas prácticas en la evaluación volver

Implica ser consciente de que valorar la competencia comunicativa y el progreso del alumnado conlleva una gran responsabilidad, reconocer la importancia de las decisiones que se toman a partir de las actividades de evaluación y velar por la calidad de la evaluación —asegurar la validez y la fiabilidad y actuar de acuerdo con principios éticos—. El profesor se asegura de que las herramientas y procedimientos son los adecuados y contribuye a mejorarlos si es necesario; interviene cuando detecta prácticas no éticas

(p. ej.: si detecta que los alumnos están copiando, si las pruebas son conocidas por los candidatos con anterioridad); reconoce y evita usos inadecuados de los resultados (p. ej.: usar el examen DELE como prueba de aprovechamiento de un curso); comunica los resultados de manera adecuada.

Promover una retroalimentación constructiva volver

Implica ofrecer al alumnado sistemáticamente información sobre su aprendizaje y su actuación que le ayude a progresar y también animarlo a dar retroalimentación a sus compañeros. El profesor se sirve, en distintos momentos del curso, de herramientas y procedimientos variados como tutorías o informes escritos; comparte los objetivos de aprendizaje y los criterios de evaluación (p. ej.: en relación con un curso, una unidad de aprendizaje, una actividad concreta); le ayuda a darse cuenta de sus puntos fuertes y de los aspectos que debe mejorar, y reconoce sus logros; hace sugerencias concretas para mejorar, le muestra su apoyo y le invita a responder a la retroalimentación y a establecer un diálogo; se asegura de que la retroalimentación que ofrece resulta efectiva y conduce al progreso del alumno; aprovecha las oportunidades que se presentan en el aula para que los alumnos identifiquen los logros de los compañeros, se los comuniquen y les sugieran formas concretas para mejorar que ellos hayan experimentado previamente.

Implicar al alumno en la evaluación volver

Implica reconocer el papel de la evaluación en el proceso de aprendizaje y promover la participación activa del alumno en el proceso de evaluación de su propio aprendizaje y el de sus compañeros. El profesor anima a los alumnos a tomar conciencia sobre lo que es evaluarse y evaluar a un compañero y los beneficios que aporta; se asegura de que el alumno conoce y entiende los objetivos de aprendizaje que van a ser evaluados y los criterios que se van a emplear; busca que la evaluación sea relevante para el alumno y que responda a sus intereses de modo que resulte motivadora y favorezca un aprendizaje efectivo; integra en la enseñanza herramientas, procedimientos y pautas para que el alumno se auto-evalúe y evalúe a sus compañeros (p. ej.: seleccionando o elaborando tareas de evaluación, discutiendo y estableciendo criterios de evaluación de las actividades, realizando una autoevaluación una vez que ha completado una tarea, haciendo comentarios de retroalimentación a un compañero, haciendo una valoración de un trabajo propio o de otros compañeros).

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