Se refiere a la capacidad del profesorado para planificar, gestionar y evaluar su propio proceso continuo de formación, con el fin de responsabilizarse de su desempeño profesional.Implica adentrarse en una reflexión continua sobre su actuación profesional con vistas a mejorarla, tanto en el ámbito del aula como del centro, de la institución y de la comunidad de profesores de lenguas. Además, implica aprender a partir de los intercambios con los compañeros de trabajo y otros profesionales de la enseñanza de lenguas y contribuir al desarrollo profesional de los demás.

Implica adoptar de forma constante una visión reflexiva y crítica sobre la propia docencia y la de otros compañeros para mejorarla. El profesor observa su práctica docente y selecciona los aspectos que le preocupan, los explicita y analiza. Revisa su actuación sirviéndose, por ejemplo, de la retroalimentación de los alumnos, de las discusiones con sus compañeros o de lecturas especializadas, y experimenta nuevas prácticas, que después evalúa.

Implica reflexionar sobre su desempeño profesional a partir de la descripción de las competencias clave del profesor, identificar y seleccionar áreas de mejora y planificar acciones de desarrollo profesional. El profesor detecta necesidades de formación, dando cabida tanto a necesidades propias (p. ej.: asociadas a sus funciones de responsable de las TIC, responsable de los exámenes DELE o coordinador de un nivel) como a las compartidas con otros compañeros del equipo; establece objetivos realistas y pone en marcha acciones que se ajusten a los recursos disponibles (p. ej.: observación entre iguales, asistencia a un curso de formación o participación en un proyecto internacional); de forma paralela, hace un seguimiento de sus acciones para evaluarlas y realiza ajustes si es necesario.

Implica participar en el proceso completo de desarrollo profesional del equipo: en el análisis de las necesidades, en el diseño y en la planificación de las acciones de formación continua, en su desarrollo efectivo y en su evaluación. Así, el profesor intercambia ideas, materiales y buenas prácticas para que todos los miembros del equipo, con mayor o menor experiencia, tengan oportunidades de desarrollarse profesionalmente; participa en actividades de formación interna (p. ej.: en las sesiones de acogida para los profesores de reciente incorporación, en la tutorización de profesores noveles, en talleres para todo el equipo sobre algún tema de interés).

Implica tomar conciencia de pertenecer a la comunidad de profesionales de la enseñanza de lenguas segundas y extranjeras, y contribuir con aportaciones para mejorar la profesión. El profesorado, junto con otros profesionales, reflexiona sobre diferentes aspectos relacionados con la profesión; (p.ej.: sobre lo que significa ser profesor, cómo desarrollarse profesionalmente o qué materiales son adecuados para un determinado contexto). Impulsa o participa en el desarrollo de iniciativas y proyectos (p. ej.: elaboración de materiales didácticos, actividades de formación, proyectos de investigación o publicaciones), que comparte y difunde en la comunidad.