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Antologías didácticas

Léxico, morfología y gramática en la enseñanza de español
como lengua extranjera (6 de 8)

Soledad Varela Ortega

3. Modos de incorporar los conocimientos morfológicos en la enseñanza de segundas lenguas

3.1. Aproximación semántico-formal (continuación)

Por lo que se refiere a las dos primeras palabras —derivadas— la regularización es: «En español, los nombres deverbales en -aje son masculinos y los en -ción, femeninos». Por lo que respecta a los nombres en -or, como el color, su género no se corresponde tampoco con el cognado del portugués pero en español los -or no deverbales son por lo general masculinos (salvo: la labor, la [coli…]flor; aparte la alternancia el calor/la calor). Habrá que tomar en cuenta, además, que la gran mayoría de los nominales en -or son de origen verbal, derivados por tanto: el cobrador, el fumador… En tales casos, el género se corresponde con el de las formas correspondientes del portugués y es totalmente regular: masculinos (también en portugués) con una forma en -ora, femenina. Por último, tenemos el caso de el puente cuyo género está léxicamente —no sufijalmente— determinado, de modo que es impredecible y solo cabe memorizarlo.

En síntesis, creo que las actividades que hemos ido viendo recogen —por fuerza, de manera simplificada e intencionadamente, de forma parcial— lo más sustancial de la información morfológica que se utiliza para el aprendizaje del vocabulario.

Pasemos ahora a la segunda parte de este trabajo en la que, como anunciaba más arriba, quisiera sugerir una alternativa pedagógica al tipo de tareas que acabo de describir. Se trataría de emprender el diseño de otras actividades en las que, en concreto, el léxico y, dentro de él, las palabras con una morfología derivativa específica, se pusieran expresamente en relación con la sintaxis. Está claro que una semejanza morfológica no garantiza la utilidad práctica de un ejercicio basado exclusivamente en ella. Ahora bien, si la sintaxis discrimina tipos de palabras, es posible reforzar sus diferencias sobre la base de la morfología. Esta no solo serviría como refuerzo de la sintaxis sino también como un medio para ampliar el vocabulario del aprendiente.

Con esta perspectiva, incluyo en 3.2. tres clases de palabras que por su contenido semántico —estrechamente ligado a su constitución formal— se proyectan de un modo sintácticamente predecible y permiten establecer redes asociativas con otras palabras del léxico12.

3.2. Aproximación sintáctico-formal

Los ejercicios sobre léxico complejo que hemos sintetizado en el apartado anterior suelen aparecer en los libros de texto en una sección reservada al vocabulario y, por lo general, no se conectan con aquellas actividades específicamente gramaticales —o, para entendernos, sintácticas— por más que algunos de los ejercicios de vocabulario incidan muy directamente en la sintaxis oracional. Más interés que las actividades que se limitan a sacar provecho de la forma de las palabras para deducir su significado tienen, en mi opinión, las tareas que puedan idearse desde lo que llamaré una línea «sintáctico-formal» que conecte expresamente la forma de las palabras con su articulación sintáctica. En lo que sigue, voy a limitarme a esbozar tres temas sobre los que podrían basarse algunos ejercicios en esta línea; todos ellos conciernen al origen categorial de la palabra compleja, a la trayectoria derivativa de esta, como factor que determina su expansión sintáctica.

3.2.1. Los nombres deverbales que indican un evento se construyen con ser

Muchas gramáticas de español como segunda lengua explican al estudiante extranjero que ser se usa para significar la naturaleza o la identidad y estar para denotar la condición, el estado o el lugar. Con respecto a este último que ser se usa para significar la naturaleza o la identidad caso, tendremos, pues contrastes como: Soy española pero estoy en los EE.UU. Ahora bien, como sabemos y así lo recogen las buenas gramáticas descriptivo-pedagógicas (véase, p. ej., Butt y Benjamín, 1990), cuando nos referimos a la locación de un evento —no de una persona o una cosa— la cópula elegida es ser.

Dado que la mayoría de los nombres que indican eventos son deverbales, podríamos pensar en modos de reforzar la adquisición de esta regla a través de ejercicios que insistieran en la estructura morfológica o trayectoria derivativa de este tipo de nombres para luego pasar a otros que no son ya transparentes con respecto a su origen verbal o que no tienen tal conexión morfológica pero indican igualmente eventos. La diferencia entre este tipo de ejercicios y algunos de los «transformacionales» que hemos expuesto antes (véase, p. ej., el de (7)) estriba no solo en que el vocabulario se inserta ahora en una unidad gramatical, en este caso en la que trataría de las oraciones con ser y estar, sino en que solo se incluirán en ellos nombres derivados eventivos y no cualquier otro nombre con relación verbal. Iríamos así de (16a) a (16b) y (16c), respetando, por otra parte, los condicionantes de transparencia y productividad que se deducen de los estudios sobre adquisición que hemos reseñado en la primera parte de este trabajo:

  • (16a) La actuación es / *está en el paraninfo de la facultad.
  • (16b) El acto es / *está en el paraninfo de la facultad.
  • (16c) La clase / la fiesta… es / *está en el paraninfo de la facultad.

Veamos otro caso en el que la atención al proceso derivativo implicado en la formación léxica en cuestión puede ayudar a determinar su significado y, en parte, su sintaxis; concretamente, la elección del verbo copulativo, una vez más. Me refiero a los:

3.2.2. Distintos adjetivos con morfología participial

Como sabemos, ciertos verbos transitivos e inacusativos —no así los inergativos o intransitivos puros— pueden dar adjetivos derivados en -do (o variantes alomórficas), es decir, adjetivos con morfología participial. Tales adjetivos son télicos (o perfectivo-desinentes, en terminología de Bello); es decir, indican estados resultado de un proceso y se construyen consecuentemente con estar. Así, los de (17a) y (17b):

  • (17a) El pantalón está muy roto. (< V. trans.)
  • (17b) La niña está muy crecida. (< V. inac.)

No faltan adjetivos de este tipo derivados de verbos compuestos (como el de (18a): malacostumbrado) los cuales, al igual que los derivados de verbos simples de (17), se construyen con estar. Ahora bien, algunos adjetivos con esta misma terminación no tienen contrapartida verbal y remiten, en cambio, al nombre de origen. Así malintencionado = ‘que tiene malas intenciones’ en (18b). Aquí, el sufijo -ado, que no -do, funciona como un sufijo adjetivo de significado posesivo que subcategoriza un nombre (mal(a)intención), lo que explica que se construya con ser.

  • (18a) malacostumbra-do = ‘acostumbrado mal / *que tiene malas costumbres
  • (18b) malintencion-ado =  ‘*intencionado mal / que tiene malas intenciones’

 

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  • (12) No debe confundirse esta aproximación —tentativa— con la práctica usual en el enfoque audiolingual de la década de los años sesenta de introducir el vocabulario asociado directamente con los esquemas estructurales. La línea propuesta aquí es en cierta manera la opuesta: las palabras con una morfología característica son las que determinan la expansión sintáctica. volver
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