Sonsoles Fernández López
Los nombres que han provocado más errores son los derivados de aterrizar y venir, y de entre los adjetivos los derivados de apetecer y paz. Transcribo las soluciones propuestas:
Para aterrizaje:
Para venida:
Para apetecible/apetitoso:
Para pacífico (o apacible):
De entre los nombres terminados en –ero, se encuentran estas formaciones: trabajero, escritero, verdurero, cisnero (una clase de aves).
Todas estas creaciones de palabras obedecen a algunos de los siguientes mecanismos:
Aplicación de un sufijo existente en la lengua a casos en los que la norma no lo ha generalizado, o es de uso restringido [en estos casos lo señalo con una (r)]:
Problemas en la derivación etimológica:
Prefijos:
Sufijos, cruces etimológicos, creación:
Otros:
Como se puede observar, se trata en muchos casos de una hipergeneralización a partir de los paradigmas que funcionan en el sistema de la lengua; son en muchos casos lexemas «virtualmente existentes» —en palabras de E. Coseriu— que se pueden crear de acuerdo con las reglas funcionales de la lengua. «La existencia o la inexistencia “real” de una unidad léxica desde el punto de vista del sistema es un hecho de norma (…) En la “técnica del discurso” existen todas las palabras compuestas y derivadas admitidas por el sistema. Por lo mismo no cabe asombrarse si, en ciertos desarrollos y en ciertas derivaciones “se salta”, por así decir, un grado, es decir, que un término existente implica un término inexistente, o sea, que una palabra nueva se forma sobre la base de una palabra “inexistente” en la lengua: se trata de casos en los que se ha utilizado una posibilidad del sistema sin crearla en la norma»6.
Justamente, esta capacidad generalizadora, que observamos también en el lenguaje infantil, nos ilustra, no solo sobre el funcionamiento de la lengua, sino también sobre su proceso de adquisición, proceso creativo y no solo imitativo. Las unidades léxicas no «normalizadas» que producen los aprendices reflejan pues, por un lado, un alto grado de interiorización del sistema por parte de estos, y por otro, una capacidad generadora de nuevas unidades léxicas, a partir de esos paradigmas. Tal vez sea este, el campo de la formación de palabras, uno de los privilegiados para ilustrar ese proceso creativo en la adquisición de una lengua, tanto de la materna como de una segunda lengua.