Marta de las Nieves Muñiz Muñiz
Cuando se pretende subrayar en italiano el aspecto resultativo de un adjetivo deverbal, también esta lengua recurre a las terminaciones del participio perfecto, pero en este terreno hallamos divergencias relevantes: así, algunos adjetivos relativos a estados fisiológicos (como «assetato», «affamato», «accecato», «assonnato»), además de provenir de verbos que llevan prefijo A- (prefijo del que carecen los correspondientes verbos españoles), a menudo utilizan en esta última lengua el sufijo -iento: «sediento», «hambriento», «soñoliento» (si bien en italiano existen también formas como «sonnolento» o «sonnacchioso»). En estos casos, la terminación de participio perfecto —compartida por ambos idiomas— reflejará la diferencia de conjugación del verbo correspondiente «assordato» (de «assordare») frente a «ensordecido» (de «ensordecer») o «annoiato» (de «annoiare») frente a «aburrido» (de «aburrir»), o bien se remontará a bases verbales que ocultan diferencias formales y semánticas más profundas: así «addormentato» frente a «dormido» y «adormilado».
Puede ocurrir asimismo que a una terminación de participio perfecto en italiano le corresponda el sufijo -oso en español («saporito»/«sabroso», aunque también «gustoso» en italiano) y, viceversa, «arriesgado»/«rischioso» («aburrido»/«noioso»): ejemplo, este último, sobre el que conviene llamar la atención porque la lengua italiana distingue la forma del adjetivo «noioso» de la forma exclusivamente participial «annoiato», y otro tanto ocurre en el caso de «stanco», adj./«stancato», part., con la consiguiente dificultad para los discentes españoles de aprender el uso correcto de esta oposición).
Por último, dentro de los sufijos deverbales destinados a la formación de adjetivos, cabe señalar el latino -bilis, especializado en la expresión de la «posibilidad activa o pasiva», que en italiano ofrece una evolución popular (-evole) y otra culta (-abile) para la primera conjugación, mientras que en este caso el español posee una sola realización (-able), hecho que por sí mismo genera imprevisibilidad y disimetrías interlingüísticas, como demuestran los siguientes ejemplos:
| Italiano -evole | Español -able |
|---|---|
| maneggevole | manejable |
| dilettevole | deleitable |
| socievole | sociable |
| gradevole | agradable |
| ammirevole | admirable |
| Italiano -abile | Español -able |
|---|---|
| immaginabile | imaginable |
| indispensabile | indispensable |
| sopportabile | soportable |
| modificabile | modificable |
Pero, además, puede ocurrir que el derivado parta de bases verbales con distinta conjugación (recordemos que para la segunda y la tercera ambas lenguas emplean respectivamente -ibile, -ible) y que se produzca así una disimetría en el sufijo correspondiente: «inesprimibile»(del verbo «esprimere») frente a «inexpresable» (de «expresar»),o bien que la identidad del sufijo se combine con una parcial diversidad del lexema-base, como en «prevedibile»/«previsible».
Hay, finalmente, toda una serie de adjetivos italianos en -evole que hallan sus equivalentes españoles en formaciones denominales con el sufijo -oso:
| Italiano -evole | Español -oso |
|---|---|
| amorevole | amoroso |
| dilettevole | deleitoso/deleitable |
| ingannevole | engañoso |
| amichevole | amistoso/amigable |
| profittevole | provechoso |
(Pero también «incantevole»/«encantador»).
Con la consiguiente sutil diferencia de interpretación semántica que el cambio encierra: diferencia que en este, al igual que en los demás casos, es merecedora de un estudio sistemático que debería desembocar en una definición rigurosa del significado pertinente a cada sufijo y a sus oposiciones recíprocas, sin lo cual poco podremos avanzar en la solución de los problemas aquí presentados.
Uno de los sufijos más utilizados en una y otra lengua para construir adjetivos sobre la base de nombres es -oso; sin embargo, a pesar de la notable analogía remante en su empleo, abundan los casos de asimetrías difícilmente sistematizadas: piénsese en «minaccioso» frente al deverbal «amenazador», o en «lanudo» y «peludo» frente a «lanoso» y «peloso», o en «latteo» frente a «lechoso», «bugiardo» frente a «mentiroso», etc.
No menos aleatorias aparecen las disimetrías relativas al campo de acción de los derivados italianos y españoles de -ilis/-alis. Hay, por ejemplo, casos en los que el italiano elige -ile y el español -ino («femminile»/«femenino», «maschile»/«masculino»), o el italiano -ale y el español -ico («paradossale»/«paradójico»). Uno de los errores más frecuentes, y más difícilmente corregibles, en este ámbito es el de la disimetría interlingüística: -ale/-il y viceversa («mensile»/ «mensual», «pastorale»/«pastoril», con los consiguientes fenómenos de hipercorrección que a su vez comporta: «*professorile» en vez de «professorale», etc.). En ocasiones, a una formación italiana con -ale le corresponde en español un primitivo (baste pensar en un término que aparece en el título de esta comunicación: «léxico», capaz de funcionar indistintamente como sustantivo o como adjetivo, mientras que en este último caso la lengua italiana recurre al sufijo -ale: «lessicale»). Hay, por último, ejemplos importantes en los que los sufijos españoles -al/-il forman adjetivos que en italiano se construyen con -esco, como «estudiantil»/«studentesco», «mujeril»/«donnesco», «policial»/«poliziesco» (nótese la variante española «policiaco» para designar lo «policial» en el ámbito de la narrativa de ficción).