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Antologías didácticas

La enseñanza del léxico italiano a estudiantes de habla española: observaciones en torno al problema de los sufijos (7 de 8)

Marta de las Nieves Muñiz Muñiz

8. Adjetivos deverbales (continuación)

Cuando se pretende subrayar en italiano el aspecto resultativo de un adjetivo deverbal, también esta lengua recurre a las terminaciones del participio perfecto, pero en este terreno hallamos divergencias relevantes: así, algunos adjetivos relativos a estados fisiológicos (como «assetato», «affamato», «accecato», «assonnato»), además de provenir de verbos que llevan prefijo A- (prefijo del que carecen los correspondientes verbos españoles), a menudo utilizan en esta última lengua el sufijo -iento: «sediento», «hambriento», «soñoliento» (si bien en italiano existen también formas como «sonnolento» o «sonnacchioso»). En estos casos, la terminación de participio perfecto —compartida por ambos idiomas— reflejará la diferencia de conjugación del verbo correspondiente «assordato» (de «assordare») frente a «ensordecido» (de «ensordecer») o «annoiato» (de «annoiare») frente a «aburrido» (de «aburrir»), o bien se remontará a bases verbales que ocultan diferencias formales y semánticas más profundas: así «addormentato» frente a «dormido» y «adormilado».

Puede ocurrir asimismo que a una terminación de participio perfecto en italiano le corresponda el sufijo -oso en español («saporito»/«sabroso», aunque también «gustoso» en italiano) y, viceversa, «arriesgado»/«rischioso» («aburrido»/«noioso»): ejemplo, este último, sobre el que conviene llamar la atención porque la lengua italiana distingue la forma del adjetivo «noioso» de la forma exclusivamente participial «annoiato», y otro tanto ocurre en el caso de «stanco», adj./«stancato», part., con la consiguiente dificultad para los discentes españoles de aprender el uso correcto de esta oposición).

Por último, dentro de los sufijos deverbales destinados a la formación de adjetivos, cabe señalar el latino -bilis, especializado en la expresión de la «posibilidad activa o pasiva», que en italiano ofrece una evolución popular (-evole) y otra culta (-abile) para la primera conjugación, mientras que en este caso el español posee una sola realización (-able), hecho que por sí mismo genera imprevisibilidad y disimetrías interlingüísticas, como demuestran los siguientes ejemplos:

Italiano -evoleEspañol -able
maneggevolemanejable
dilettevoledeleitable
socievolesociable
gradevoleagradable
ammirevoleadmirable
Italiano -abileEspañol -able
immaginabileimaginable
indispensabileindispensable
sopportabilesoportable
modificabilemodificable

Pero, además, puede ocurrir que el derivado parta de bases verbales con distinta conjugación (recordemos que para la segunda y la tercera ambas lenguas emplean respectivamente -ibile, -ible) y que se produzca así una disimetría en el sufijo correspondiente: «inesprimibile»(del verbo «esprimere») frente a «inexpresable» (de «expresar»),o bien que la identidad del sufijo se combine con una parcial diversidad del lexema-base, como en «prevedibile»previsible».

Hay, finalmente, toda una serie de adjetivos italianos en -evole que hallan sus equivalentes españoles en formaciones denominales con el sufijo -oso:

Italiano -evoleEspañol -oso
amorevoleamoroso
dilettevoledeleitoso/deleitable
ingannevoleengañoso
amichevoleamistoso/amigable
profittevoleprovechoso

(Pero también «incantevole»/«encantador»).

Con la consiguiente sutil diferencia de interpretación semántica que el cambio encierra: diferencia que en este, al igual que en los demás casos, es merecedora de un estudio sistemático que debería desembocar en una definición rigurosa del significado pertinente a cada sufijo y a sus oposiciones recíprocas, sin lo cual poco podremos avanzar en la solución de los problemas aquí presentados.

9. Adjetivos denominales

Uno de los sufijos más utilizados en una y otra lengua para construir adjetivos sobre la base de nombres es -oso; sin embargo, a pesar de la notable analogía remante en su empleo, abundan los casos de asimetrías difícilmente sistematizadas: piénsese en «minaccioso» frente al deverbal «amenazador», o en «lanudo» y «peludo» frente a «lanoso» y «peloso», o en «latteo» frente a «lechoso», «bugiardo» frente a «mentiroso», etc.

No menos aleatorias aparecen las disimetrías relativas al campo de acción de los derivados italianos y españoles de -ilis/-alis. Hay, por ejemplo, casos en los que el italiano elige -ile y el español -ino («femminile»/«femenino», «maschile»/«masculino»), o el italiano -ale y el español -ico («paradossale»/«paradójico»). Uno de los errores más frecuentes, y más difícilmente corregibles, en este ámbito es el de la disimetría interlingüística: -ale/-il y viceversa («mensile»/ «mensual», «pastorale»/«pastoril», con los consiguientes fenómenos de hipercorrección que a su vez comporta: «*professorile» en vez de «professorale», etc.). En ocasiones, a una formación italiana con -ale le corresponde en español un primitivo (baste pensar en un término que aparece en el título de esta comunicación: «léxico», capaz de funcionar indistintamente como sustantivo o como adjetivo, mientras que en este último caso la lengua italiana recurre al sufijo -ale: «lessicale»). Hay, por último, ejemplos importantes en los que los sufijos españoles -al/-il forman adjetivos que en italiano se construyen con -esco, como «estudiantil»/«studentesco», «mujeril»/«donnesco», «policial»/«poliziesco» (nótese la variante española «policiaco» para designar lo «policial» en el ámbito de la narrativa de ficción).

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