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Antologías didácticas

El papel del parámetro de los compuestos y de la hipótesis del marcador palabra en la adquisición de compuestos nominales del español como segunda lengua (1 de 12)*

Juana M. Liceras, Terhi Salomaa-Robertson y Lourdes Díaz

1. Introducción

Los estudios de adquisición de la composición nominal por parte de aprendientes de primeras lenguas (L1), segundas lenguas (L2) y bilingües (L1 bilingüe) se han centrado en averiguar cuáles son los conocimientos que subyacen a la producción de dichos compuestos (Alegre y Gordon, 1996; Clark y Berman, 1987; Clark, 1998; Nicoladis, 1999; Liceras y Díaz, 2000). También se han investigado otros temas como por ejemplo la propuesta de Kiparsky (1985) en cuanto a la restricción del orden por niveles morfológicos (Gordon, 1985; Lardiere, 1995; Nicoladis, 2001), el modelo del mecanismo dual de las representaciones mentales aplicado a la flexión regular e irregular (Clahsen, 1995; Clahsen et al., 1995; Murphy, 2000) y la capacidad de los hablantes bilingües para distinguir la formación de compuestos en dos lenguas dadas (Hulk y Van der Linden, 1996; Nicoladis, 1999). Los datos de adquisición de los compuestos nominales se han usado también para constatar si la morfología debe formar parte de un módulo diferente al de la sintaxis y el léxico (Lardiere, 1998). En este artículo nos basamos en la propuesta adoptada por el programa minimista (Chomsky, 1995), según la cual las variaciones lingüísticas se producen únicamente en el léxico; también nos apoyamos en el análisis de Piera (1995) de las diferencias entre los compuestos nominales del inglés y del español para determinar si los aprendientes adultos de L2 acceden al rasgo abstracto «marcador de palabra» presente en los sustantivos del español (Harris 1991a, 1991b) a la hora de adquirir las propiedades morfológicas y sintácticas de los compuestos nominales de esta lengua.

A diferencia del inglés, el alemán o el holandés, la estrategia de formación de compuestos endocéntricos (N-N o de dos sustantivos) no es muy productiva en español ni en otras lenguas romances. De hecho, en el estudio tipológico que llevó a Snyder (1995) a proponer el llamado «parámetro de los compuestos», se afirma que esta estrategia de composición no existe en muchas lenguas, entre ellas el español. No obstante, aunque los compuestos N-N de núcleo final no sean posibles en español1, los de núcleo inicial abundan tal como avalan los textos de gramática española y las intuiciones de los hablantes nativos. En otras palabras, los compuestos N-N del español tienen el núcleo a la izquierda, mientras que los del inglés lo tienen a la derecha, como se muestra en (1) y (2) respectivamente.

  • (1a) hombre araña
  • (1b) perro policía
  • (2a) spider man
  • (2b) police dog

En (3) y (4) vemos que el núcleo proporciona los rasgos de género y número al compuesto.

  • (3a) Este hombre araña que está dormido.
  • (3b) Esta mujer araña que está dormida.
  • (4a) Estos hombres araña que están dormidos.
  • (4b) Estas mujeres araña que están dormidas.

Incluso un compuesto como el de (5), que a primera vista parece una traducción literal del compuesto de (6) y por lo tanto podría considerarse como una excepción a la condición de que el núcleo debe estar a la izquierda en español, en realidad es un compuesto de núcleo inicial.

  • (5) carta bomba
  • (6) letter bomb

La manera de comprobarlo es muy sencilla. Cuando a un hablante nativo de español se le pregunta qué es una «carta bomba», responde «un tipo de carta». Por el contrario, cuando se le pregunta a un hablante nativo de inglés qué es una «letter bomb», su respuesta es «un tipo de bomba»2.

A pesar de estas intuiciones bien definidas con respecto a la estrategia de núcleo inicial para formar compuestos N-N en español y de que se ha atestiguado el uso de un número considerable de los mismos (Bustos de Gisbert, 1986; Val Álvaro, 1999), los derivados nominales como el de (7), los sintagmas preposicionales (SP) como el de (8) y los sintagmas adjetivos (SA) como el de (9) constituyen estrategias mucho más productivas.

  • (7) llavero
  • (8) caja de herramientas
  • (9) vaca lechera

La limitada productividad de los compuestos N-N en las lenguas romances puede explicar por qué estos compuestos aparecen únicamente a partir de los tres años aproximadamente en los datos de producción de niños hablantes de francés; por el contrario, los niños hablantes de inglés empiezan a producirlos a partir de los dos años (Nicoladis, 1999). El contacto con un input en el que los compuestos N-N son poco frecuentes puede ser una de las razones por las cuales un grupo de hablantes nativos de inglés y alemán que aprendían español en la Universidad de Barcelona produjo menos compuestos de este tipo que un grupo de hablantes nativos de inglés que lo aprendían en un marco institucional (Universidad de Regina, Canadá) (Liceras y Díaz, 2000). Estos últimos produjeron compuestos con el núcleo a la izquierda y a la derecha, mientras que los primeros se decantaron por el uso de sintagmas preposicionales como el de (8), incluso en casos en los que los hablantes nativos de español optaban por un compuesto N-N.

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  • (*) En Pérez-Leroux, A. T. y Liceras, J. M. (eds.) The Acquisition of Spanish Morphosyntax (The L1/L2 Connection), 2002. Dordrecht: Kluwer Academic Publishers, págs. 209-237. Traducción de Rocío Pérez Tattam. volver
  • (1) Véase Bustos de Gisbert (1986), Rainer y Varela (1992), Núñez Cedeño (1992) o Val Álvaro (1999). volver
  • (2) Esto refleja claramente las intuiciones de los hablantes nativos, ya que se les hizo esta pregunta en varias ocasiones. De hecho, en un curso impartido en español para hablantes nativos de alemán, inglés, coreano, italiano, japonés y español, los hablantes de italiano y español respondieron que una carta bomba era un tipo de carta, mientras que los hablantes de alemán, inglés, coreano y japonés respondieron que era un tipo de bomba. volver
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