Marta Baralo Ottonello
La permanencia de errores idiosincrásicos en la interlengua pone de manifiesto la existencia de dos tipos de conocimiento lingüístico, el explícito y el implícito, que no se comportan de la misma manera en el uso de la lengua. La alumna que ha escrito este texto comete una serie de errores que sorprenden porque son recurrentes, a pesar de que se le había explicado con claridad, con bastante ejemplificación y de forma reiterada la regla del género de los nombres griegos terminados en a, de forma sistemática. Evidentemente, el aprendizaje de esta regla se ha realizado por un proceso diferente al conocimiento intuitivo; se trata de un conocimiento explícito, quizás almacenado en la memoria a corto plazo, con un proceso de recuperación o activación diferente al conocimiento no consciente. A ello se une la vacilación con el género de la palabra lenguaje, a la que actualiza a veces en femenino, lo mismo que idioma.
Sí, yo creo que los seres humanos tiene caracteristicas inatos que le permitten saber una idioma. Como estaba escrito en el texto de Chomsky, que cada persona tiene su sabiduría de su lenguaje inconsciente y cuando empiezas hablar esa lenguaje surge la lenguaje. Tiene que ser innato porque, utilizando el ejemplo de un niño, ¿como es posible que niños formen palabras y hablan cosas que sus padres nunca habían dicho? Cuando los niños empiezan a hablar, ellos dicen cosas que solo ellos han inventados. No hay ninguna otra manera de explicar estas inventaciones de palabras y vocabulario sino que los seres humanos tienen un instinto del lenguaje.
Disglosia es cuando una idioma tiene mejor vista o predomina que otra en un país. Hay una cierta de perspicacia entre los hablantes de una idioma y los hablantes del otra11.
La creación de la pieza léxica inventaciones es especialmente atractiva y demuestra lo que sostenemos en 3.1. Se trata de una nominalización deverbal, a partir de inventar, verbo del tipo de demostrar, a partir del cual se genera demostración; en este caso, la hipótesis de la informante falla porque se encuentra con una derivacion formada sobre una variante idiosincrásica del lema, que produce inven(tar)ción.
La transferencia está normalmente condicionada por otros procesos, más o menos sistemáticos de la construcción interlingüística, tales como la preferencia por el uso de la forma menos marcada, la hipercorrección, la influencia de la forma más frecuente, la sobregeneralización de una regla aprendida, la neutralización de rasgos gramaticales y/o semánticos.
Como resultado de todos estos procesos, la interlengua se caracteriza por su variabilidad, tal como se puede observar en el fragmento que hemos transcrito.
Hemos visto que la proyección sintáctica del léxico se realiza de forma inconsciente gracias a la información parametrizada con que se almacenan las piezas léxicas. Nos referimos a que los verbos de acción tienen normalmente un agente de la acción indicada por el verbo, que se proyecta como el sujeto en la estructura sintagmática, mientras que lo afectado por la acción constituye el argumento interno o tema, que se proyecta como el objeto directo. Estos dos sintagmas nominales de diferente función sintáctica, por corresponder a argumentos diferentes se pueden marcar en las lenguas de maneras diferentes, por ejemplo, con el morfema de caso nominativo y caso acusativo respectivamente, en latín; sin preposición el sujeto y con preposición a el objeto directo, en español; con la colocación fija a la izquierda y a la derecha del verbo, en inglés. Esta proyección sintagmática de la información contenida en la estructura léxicoconceptual de los verbos se encuentra alterada en ciertos verbos del español. Gustar y molestar contienen en su estructura argumental un experimentante, no un agente, lo mismo que verbos como querer, sufrir, sentir. Normalmente, lo frecuente y no marcado de forma idiosincrásica es que el experimentante se proyecte en la sintaxis como el sujeto de la oración y lo experimentado sea el objeto directo. Los errores interlingüísticos que encontramos en los ejemplos siguientes se deben, simplemente, a que la hipótesis del aprendiente de E/LE se ha basado en la forma no marcada; es decir, ha asignado al experimentante la función de sujeto, como en la mayoría de los verbos de gustos y sentimientos, y ha marcado el verbo con la concordancia personal y numérica correspondiente:
Mi amigo gusta viajar en tren; tiene miedo al avión.
El abuelo molesta los ruidos, está enfermo.
Cuando el hablante no nativo tiene que resolver situaciones de comunicación y se encuentra en actos de habla que no le dan tiempo para buscar las palabras en algún experto (diccionario, profesor, interlocutor, por ejemplo), suele recurrir a estrategias de búsqueda del elemento léxico que necesita en diferentes fuentes. Con estas estrategias llega más allá del límite de lo que sabe y arriesga. Con esto consigue resolver la necesidad de comunicación, aunque se produzcan errores. Un buen ejemplo es: Cobrar las espesas del coche12.
La construcción creativa que subyace a esta producción se origina en dos tipos de errores: por un lado, una confusión fónica entre espensas, usada en Argentina para designar los gastos de comunidad de una vivienda, y espesas. Por otro, el error interlingüístico se genera en una sobregeneralización semántica, semejante a la que tiene lugar en LM, en el sentido de que espensas sólo se usa para gastos comunes del piso y no para los gastos ocasionados por la compra o avería de un coche.
Las estrategias de comunicación llevan a los hablantes a producir elementos léxicos que no existen en la lengua, pero que han sido construidos respetando las restricciones impuestas por las reglas de buena formación morfoléxica y conceptual. Tal es el caso de formaciones como las siguientes, todas ellas pertenecientes al conjunto de las palabras posibles del español, ya que no violan ninguna regla de buena formación:
Verbos: experienciar, peorando.
Sustantivos: la calvura, el despierto, las rememberanzas, el confusismo, la honestad, las habituaciones.
Adjetivos: feminil, bellosos, televisuales.