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Antologías didácticas

¿Se puede aprender una lengua sin saber leer? Alfabetización y aprendizaje de una L2 (9 de 10)

Félix Villalba Martínez y M.ª Teresa Hernández García

5. ¿Alfabetización y enseñanza de español o enseñanza de español y alfabetización? (Continuación)

Hasta aquí hemos tratado la lectura por ser el tema de este monográfico, sin embargo otra dimensión importante de la alfabetización es la escritura. La enseñanza de esta destreza suele asociarse a la de la lectura presentándose como refuerzo del proceso lector. Sin embargo, no se suelen conseguir los mismos resultados en ambos aprendizajes, existiendo un cierto desfase entre ambas capacidades. Habitualmente se lee mucho mejor que se escribe y esto es, entre otras razones, porque para leer no es necesario el análisis fonémico (solo hay que activar los fonemas a partir de los grafemas correspondientes) mientras que, en la escritura no basta con reconocer la palabra, hay que analizarla en sus fonemas. La ausencia de conciencia fonémica en los analfabetos hace más difícil este análisis y la posterior reconstrucción de palabras.

No queremos concluir sin hacer referencia a la necesidad de adaptar los materiales y recursos a las verdaderas características cognitivas y de instrucción de los estudiantes.

Plantear ejercicios de comprensión lectora en los que aparezcan técnicas, contenidos o referentes culturales desconocidos para el aprendiz, desvirtúa el objetivo que se pretende medir. Se puede entender un texto y no ser capaz de realizar ejercicios que exijan relacionar, sintetizar, analizar estructuras, resumir, parafrasear… y, menos aún, si esto se ha de hacer por escrito. Una vez más, las aparentes deficiencias comunicativas pueden estar ocultando problemas de instrucción general que se manifiestan cuando nos servimos de falsos estándares culturales.

Por último, el profesor tiene que ser consciente de que las posibles deficiencias en la lectura y escritura en la L2 no tienen por qué deberse a un mal proceso de aprendizaje de la misma. Lo normal será que las limitaciones en el dominio de estas destrezas existan ya en la propia LM. y se reflejen en la segunda, como ocurre en el caso de los buenos lectores y escritores.

6. Los materiales de español y alfabetización de extranjeros

El mercado de manuales de ELE para estudiantes analfabetos17 es todavía muy reducido, solo se dispone de algunas ediciones promovidas por organizaciones no gubernamentales, sindicatos y el propio MEC y destinadas a estudiantes inmigrantes. Estos materiales han sido elaborados, fundamentalmente, por profesores de adultos y voluntarios y, en algún caso, han contado con el asesoramiento de expertos en español como LE.

Dentro de ellos habría que distinguir dos tipos: los que se centran en la enseñanza oral de la lengua y los que combinan la enseñanza de español con la alfabetización. En el primer grupo merece una especial mención el material elaborado por Lourdes Miquel para el colectivo GRAM, destinado a la enseñanza oral del español a mujeres inmigrante. Básicamente es una programación que recoge un amplio conjunto de funciones y exponentes, útiles para este tipo de colectivo, acompañada de un dossier fotográfico y una guía didáctica.

El resto de materiales pertenece al segundo tipo y son: Manual de Lengua y Cultura, Contrastes, y Alfabetizar. Presentan en común las siguientes características:

  • Todos siguen las propuestas del método global para analizar, desde la palabra o frase significativas para el grupo, unidades más pequeñas. Así, por ejemplo, alfabetizar parte del análisis de palabras (¡Hola!) que son descompuestas en sílabas (ha, he, hi, ho, hu, la, le, li, lo, lu) para, posteriormente, combinarlas formando otras palabras nuevas (hilo, hila, hale, Lola, Leila, Loli, lee,…).

Contrastes toma la frase como elemento sobre el que aplicar el análisis silábico para seguir un proceso similar al ya descrito. En la unidad 1, por ejemplo, se trabajan de forma oral los saludos, la identificación personal… Y vinculada a estas funciones se plantea la frase «Pasa, pasa, Mamasa», con la que se introducen las sílabas pa, sa, ma y con las que se generan las palabras mamá, papá, mapa.

El Manual de lengua y cultura se basaría en los mismos principios, pero en él el análisis silábico no tiene por objeto la formación de palabras nuevas, sino solo el reconocimiento de las sílabas.

  • Al combinar la enseñanza de español como LE y la alfabetización suelen presentar, de forma diferenciada, un manual de ELE y otro de alfabetización.
  • Los temas que se proponen están bien adaptados al colectivo al que van dirigidos. En este sentido contemplan: los papeles, la salud, las compras, la casa y el barrio…
  • Todos ellos introducen, además, actividades para que los estudiantes comprendan y adquieran esquemas de la cultura española (valor del tiempo, la expresión de las fechas, …)
  • Recogen el cálculo matemático como actividad específica. En el caso del Manual de lengua y cultura, vinculado al dominio de la moneda española.
  • Las ediciones suelen ser deficientes: falta de fotografías, de grabaciones, etc.

Como aspectos distintivos, se pueden señalar:

  • Alfabetizar y Contrastes tienen por objeto, además del aprendizaje de la lectura, el de la escritura. En ambos manuales el trabajo es exclusivamente con minúsculas manuscritas, aunque el de Alfabetizar suele presentar muestras de letra de imprenta. En este sentido, se da la paradoja de que, pese a la importancia que se adjudica a este tipo de escritura únicamente el de Alfabetizar trabaja aspectos tales como la direccionalidad del trazo, etc.
  • El de Manual de lengua y cultura hace mayor hincapié en el proceso lector y utiliza la copia de sílabas solo como estrategia de fijación18. El resto de actividades es solo de reconocimiento de sílabas en letra de imprenta, dando la mayor importancia al reconocimiento de letras mayúsculas.

Para terminar, nada mejor que volver con nuestro náufrago Robinson (1974: 148) y descubrir con él que:

… a medida que le ilustraba a él (Viernes), me informaba y me instruía yo mismo en muchas cosas que o bien no sabía, o bien a las que antes de entonces nunca había prestado plena atención (…) así es que, tanto si había hecho algún bien a aquel pobre y selvático desdichado como si no, tenía grandes motivos de agradecimiento porque hubiese venido a reunírseme.

Con la alfabetización y la enseñanza de una nueva lengua se nos brinda una oportunidad única para reunirnos y conocernos sin necesidad de ser Robinsones ni Viernes, ni de tener que buscar islas desiertas donde naufragar.

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  • (17) Véanse en la bibliografía. volver
  • (18) Los analfabetos carecen de conciencia fonológica lo que les impide la segmentación fonética del habla. El desarrollo de esta conciencia aumenta con la lectura y se potencia con ejercicios de segmentación silábica. Entre analfabetos es frecuente que al tratar de dividir palabras en sílabas o partes, realicen divisiones como: mari-posa o ma- riposa. Por otra parte, cuando se quiere reforzar el trabajo silábico con ejercicios de escritura, la falta de esa conciencia se traduce en la omisión de fonemas: /tomate/… tmat- tamte- tumati. Pese a esto, la mayoría de las propuestas alfabetizadoras parten de dar por supuesto la existencia de todo este conocimiento previo. volver
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