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Antologías didácticas

La adquisición de segundas lenguas: la hipótesis de la pidginización (6 de 7)

J. Schumann

Los procesos cognitivos en la pidginización

Hemos discutido las fuerzas sociales y psicológicas que causan la persistencia de la pidginización en el habla del que aprende una lengua segunda; utilizamos el termino persistencia porque, tal y como se predijo en Schumann (1975a,b) es generalmente característico de las primeras etapas de la adquisición de una lengua segunda. Lo que hemos descrito como pidginización en el habla de Alberto corresponde a las primeras etapas de la adquisición del inglés por los seis alumnos. Alberto se quedó en el estadio uno de la negación (la etapa no V.), y en el estadio uno, período a, de la interrogación (no inversión ni en las interrogativas-qu simples ni en las incrustadas). Puesto que es razonable suponer que, con Alberto, la marca de la inflexión tendió a estar ausente en el habla de los otros cinco sujetos (esto no fue examinado de modo específico en Cazden, Cancino, Rosansky y Schumann, 1975), existen pruebas para afirmar que la pidginización puede caracterizar los comienzos de la adquisición de una lengua segunda y que persiste bajo condiciones de distancia psicológica y social. Dado que este fenómeno puede ser un primer estadio universal en la adquisición de L2, es importante explorar qué procesos cognitivos causan o permiten que se produzca.

Kay y Sankoff (1974) creen que las situaciones de contacto como los pidgins y otras variedades de competencia incompleta —lenguaje infantil, adquisición de L2, bilingüismo y afasia— son áreas potenciales para examinar los universales lingüísticos. Por lo que se refiere al contacto lingüístico establecen que «puesto que las funciones comunicativas realizadas por este son mínimas, estas lenguas posiblemente puedan revelar de un modo más directo que las lenguas naturales las estructuras y procesos cognitivos universales que subyacen a la capacidad lingüística y el uso del lenguaje por los humanos» (pág. 62).

Smith (1973) observa que las primeras producciones lingüísticas de los niños no están marcadas (de ahí el término de «habla telegráfica») y que en el proceso de socialización el niño aprende a marcar su lengua con los rasgos que caracterizan a su comunidad lingüística. El resultado de este desarrollo es que el habla del adulto está marcada natural y normalmente (pág. 3); sin embargo, las lenguas pidgin que hablan los adultos tienen la característica de ser no marcadas. Smith intenta dar cuenta del hecho de que la pidginización produce una lengua generalmente no marcada considerando lo marcado y lo no marcado como parte de un mismo proceso. El niño en un momento de su desarrollo tiene la habilidad de no marcar; Smith especula que esta habilidad no se pierde y puede recuperarse bajo ciertas condiciones, una de las cuales es el contexto social «pidginogénico» en el que la función social del lenguaje es únicamente la comunicación de información referencial denotativa. Tanto el niño en las primeras etapas de su proceso de adquisición como el que habla un pidgin reducen y simplifican la lengua a la que están expuestos a un conjunto de categorías primitivas que son, sin duda, innatas y que aparecen en el habla como producciones relativamente no marcadas por las flexiones, las permutaciones y los funtores. Desde este punto de vista, lo no marcado no se ve como una deficiencia, sino como una estrategia cognitiva positiva a la que el que aprende una lengua recurre en ciertos estadios de desarrollo y bajo ciertas condiciones sociales.

Corder (1975) mantiene una posición similar pero arguye que los «códigos simplificados» hablados por los niños, los que comienzan a aprender una lengua segunda, los que hablan pidgin y los adultos que usan el discurso infantil o el de los extranjeros no están «simplificados», i.e., no son reducciones de un código más amplio y complicado, sino que representan una lengua básica que se amplía y se complica durante el proceso de aprendizaje. Siguiendo a Kay y Sankoff (1974), Corder sugiere que los códigos simplificados «están próximos, en algún sentido, a la estructura subyacente o «forma interna» de todas las lenguas, i.e., reflejan categorías y relaciones semánticas» (pág. 4). Pasa luego a especular que esta lengua básica y todos los sistemas lingüísticos intermedios existentes entre lo básico y lo complejo nunca se borran una vez aprendidos. Estos sistemas aproximados permanecen «disponibles tanto para funciones comunicativas específicas en la lengua materna [imitación del habla infantil o de los extranjeros] como para una “hipótesis inicial” en el aprendizaje de una L2» (pág. 9).

Dentro de este marco, puede considerarse que la pidginización en la adquisición de una segunda lengua es un resultado inicial de las restricciones cognitivas y que su persistencia se debe a restricciones sociales y psicológicas. Por lo tanto, el comienzo de la adquisición de una L2 podría caracterizarse por el uso temporal de un código simple, no marcado y parecido a un pidgin que sería el producto de restricciones cognitivas engendradas por el desconocimiento de la lengua objeto. El código puede reflejar una regresión a un conjunto de categorías lingüísticas universales primitivas que ya aparecieron en los comienzos de la adquisición de la lengua materna. Así, bajo condiciones de distancia social y/o psicológica, esta forma de habla pidginizada podría persistir.

Conclusión

La hipótesis de la pidginización predice que donde prevalece la distancia psicológica y social encontraremos pidginización persistente en el habla de los que aprenden una L2. Existen varios estudios experimentales y clínicos que podrían tomarse como punto de partida para estudiar esta hipótesis. Con el fin de examinar experimentalmente el aspecto relativo a distancia social podríamos elegir una población de trabajadores inmigrantes en los Estados Unidos y comparar su grado de éxito en la adquisición del inglés con el obtenido por un grupo de inmigrantes profesionales. Para comprobar experimentalmente la distancia psicológica, podríamos llevar a cabo un examen intensivo (utilizando cuestionarios, entrevistas, etc.) de aquellos inmigrantes trabajadores que tienen éxito en su tarea de aprendizaje y de los profesionales que no lo tienen.

Para examinar clínicamente el fenómeno de la distancia social debería desarrollarse un cuestionario a rellenar por los experimentadores que realizan la investigación en adquisición de L2 en el que intentaran clasificar a los sujetos con los que han estado trabajando (ya sean grupos o individuos) según unas dimensiones de distancia social. El cuestionario se diseñaría de modo que permitiese al investigador medir el dominio, la cohesividad y la reclusión de un grupo de alumnos de L2, según una escala numérica para hallar una puntuación de distancia social del grupo y relacionarla con la extensión de la pidginización encontrada en el habla del(los) sujeto(s).

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