Jenaro Ortega Olivares
Si se considera aceptable la visión de los hechos presentada, se justifican, creemos, la importancia que el saber gramatical conscientemente aprendido cobra en el conjunto y, por ende, la necesidad de que los adultos que aprenden una lengua no materna reciban, del modo que sea, instrucción al respecto (solo con esto —y hasta que no se encuentre otro medio mejor— se llenará el hueco que deja el cierre del módulo lingüístico). Al desarrollo de estos aspectos están dedicando gran atención numerosos investigadores y educadores en los últimos años. Así, la corriente de investigación, que viene de mediados de los ochenta, denominada «investigación del aula» (Allwright, 1988; Chaudron, 1988; Long, 1980; Van Lier, 1988), se ocupa sobre todo de intentar aunar la fluidez y precisión lingüísticas en los aprendices de una lengua extranjera, para lo que se emprenden diversos estudios y experimentos que arrojen luz sobre los efectos de ciertos mecanismos pedagógicos en aspectos concretos del aprendizaje de una lengua extranjera. Uno de estos mecanismos de prometedor futuro, es el que viene denominándose «de atención centrada en la forma» (Doughty y Williams, 1998; Lightbown y Spada, 1990, 1993; Long, 1991; Spada, 1997), consistente, en pocas palabras, en instruir de cierto modo al aprendiz para que aplique la atención a los aspectos (fonológicos, sintácticos, pragmáticos, etc.) de la lengua meta que se consideren pertinentes en cada caso, en especial aquellos que son la base de los errores producidos durante la interacción en un marco didáctico comunicativo. Este llevar la atención sobre ciertos puntos se realiza de múltiples maneras (hecho muy discutido en la bibliografía al respecto, Long, 1996): con información metalingüística explícita o implícita, destacando de algún modo el rasgo o rasgo en cuestión (por ejemplo, verbal o tipográficamente), mediante ciertas reacciones gestuales, o, sobre todo, recurriendo a la «retroalimentación correctiva» (que proporciona al aprendiz evidencia negativa sobre algo). Si la atención se aplica a realidades que, por nuevas, no han dado lugar a errores, estamos ante una variante del procedimiento anterior: la «toma de conciencia gramatical», desarrollada sobre todo para conseguir los mejores efectos en el procesamiento del input; con ella se persigue que los aprendices «perciban» los rasgos, intenten hallar una posible explicación para su funcionamiento y comprueben esta hipótesis: se trata, en suma, de que se habitúen a explorar la lengua meta y se aventuren a forjar representaciones gramaticales susceptibles de ser utilizadas y comprobadas después en la producción (aunque este último paso no lo subsume esta técnica) (Ellis, 1997; Rutherford, 1987; Rutherford y Sharwood-Smith, 1985; Sharwood-Smith, 1993; VanPatten, 1993, 1994; VanPatten y Cadierno, 1993a, 1993b).
Estas investigaciones, aunque sugerentes y representativas de por dónde van las cosas, no dan respuesta, de momento, al cúmulo de preguntas que plantea la integración de la enseñanza de la gramática en el currículo comunicativo: cómo influye la atención en la forma en la adquisición de una lengua, qué tipo de instrucción formal es más efectiva, cuál es el mejor momento para aplicar la técnica, qué rasgos lingüísticos pueden suministrarse con ella, o qué variables individuales del aprendiz refuerzan o no sus efectos (Spada, 1997). El trabajo por realizar es ingente. Una cosa sí parece cierta, sin embargo: la necesidad de promover el conocimiento gramatical consciente en los aprendices es ineludible, y, debido a esto, la enseñanza de la gramática, sean cuales fueren las tendencias metodológicas que se desarrollen en el siglo que viene, deberán tenerla en cuenta o, mejor, considerarla como ingrediente esencial. Lo ideal sería que, a estas alturas, se intentara en los próximos años una síntesis de efectos muy saludables, la de los vértices del triángulo que forman la lingüística, la adquisición de lenguas y la metodología para su enseñanza, y deje de producirse, por el bien de todos, ese vaivén pendular del que hablábamos al principio.