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Antologías didácticas

«La atención a la forma en la enseñanza de la lengua mediante tareas» de Michael Long* (1 de 3)

Mario Gómez del Estal Villarino

En este artículo Michael Long trata de responder a la siguiente cuestión, para él fundamental: ¿la enseñanza de una lengua es más eficaz cuando la atención se centra en la L2 como objeto, o cuando la L2 es un medio para aprender otra cosa, como la historia o la geografía del país donde se habla? Sus objetivos son tres: 1) señalar algunas limitaciones de ambos enfoques; 2) describir una tercera opción (atención a la forma) que trata la L2 como objeto pero dentro de una clase comunicativa; y 3) ilustrar el papel de la atención a la forma dentro de un programa comunicativo: la enseñanza de la lengua mediante tareas (ELMT).

Long nos presenta mediante este cuadro las tres opciones básicas para el diseño de un curso de L2,en general, y para la enseñanza de la gramática, en particular:

Opciones de enseñanza de la lengua
Opción 2Opción 3Opción 1
AnalíticaAnalíticaSintética
Atención al significadoAtención a la forma Atención a las formaS
Enfoque naturalEnseñanza mediante tareasGramática y traducción, enfoque audiolingual, método silencioso y respuesta física total
InmersiónEnseñanza de la lengua basada en el contenido (?)
Sílabo procedimentalSílabo procesal (?)Sílabo estructural o nociofuncional
etc.etc.etc.

Opción 1: atención a las formas

Según el autor, la opción 1, considerada actualmente el método tradicional, plantea un curso dividiendo la lengua en elementos discretos (fonemas, palabras, orden de palabras, esquemas sintácticos, nociones, funciones, patrones entonativos, etc.), secuenciados uno a uno en un orden determinado por nociones (muchas veces intuitivas) de frecuencia, valor o dificultad. Long señala que el trabajo del aprendiz consiste en sintetizar las diversas partes para su uso en comunicación, por lo que nos recuerda que Wilkins (1976) denomina a este tipo de sílabos «sintéticos». Estos sílabos sintéticos (léxico, estructural o nociofuncional), en su opinión, son acompañados por métodos «sintéticos» (gramática y traducción, enfoque audiolingual, método silencioso, etc.), y mediante las técnicas sintéticas de aula asociadas a ellos (reglas gramaticales explícitas, repetición y memorización de modelos, muestras «simplificadas», ejercicios transformacionales, corrección de errores, etc.). Todo ello produce lecciones que Long denomina de «atención a las formas». En su opinión, estas lecciones tienden a ser secas, pues consisten básicamente en trabajo con ítems lingüísticos, que los estudiantes deben ir dominando uno a uno, incluso en los niveles superiores, con el menor descuido tratado como «error» y con poco uso comunicativo de la L2.

Long nos presenta, describe y valora a continuación los seis problemas mayores que, a su juicio, tiene la atención a las formas:

  1. No hay análisis de las necesidades comunicativas ni de los estilos de aprendizaje de los aprendices. Es un enfoque de «café para todos». Esto normalmente conduce a enseñar cosas que los aprendices no necesitan, y a no enseñar otras que necesitan, lo que además de desanimarles, resulta ineficaz.
  2. La gradación lingüística (léxica y gramatical) tiende a producir materiales diseñados para un tipo muy básico de lector y diálogos y jerga de aula artificiales y funcionalmente restringidos (Hola, María. Hola, Juan. ¿Eres estudiante? Sí, yo soy estudiante, etc.). Se concibe la lengua como sistema y no como uso (Widdowson, 1972). Por otro lado, la simplificación de los modelos también reduce la adquisición al empobrecer las muestras.
  3. La atención a las formas ignora los descubrimientos de los estudios de adquisición de lenguas. Según esos estudios, no hay relación entre el modo en que los aprendices adquieren una L2 y el modo en que esta corriente plantea que deben hacerlo. El aprendizaje de nuevos ítems raramente sucede de una sola vez: los aprendices pasan a través de diversas etapas de desarrollo. Además, se espera que los aprendices dominen por separado muchos ítems que suelen están relacionados íntimamente con otros. Como Rutherford (1988) observó, la adquisición de una L2 no es un proceso de acumulación de entidades.
  4. Dejar a los aprendices fuera del diseño del programa ignora el papel principal que desempeñan en el aprendizaje. Las investigaciones de Ellis (1989) y Lightbown (1983) demuestran que las secuencias de adquisición no reflejan las secuencias de enseñanza, y aunque otros resultados no son concluyentes (véase Spada y Lightbown, 1993), el trabajo de Pienemann (1984 y otra parte), Mackey (1995) y otros sugiere que la enseñabilidad está constreñida por la aprendibilidad. La idea de que lo que se enseña es lo que se aprende, y de que cuando se enseña es cuando se aprende, no es solo simplista: es errónea.
  5. A pesar de los esfuerzos, incluso de profesores y de autores con grandes conocimientos, la atención a las formas tiende a producir lecciones aburridas, lo que se traduce en pérdida de motivación, atención y, por tanto, matrículas.
  6. La afirmación de que muchos estudiantes de todo el mundo han aprendido idiomas mediante la atención a las formas ignora la posibilidad de que hayan aprendido a pesar de ella y de que muchos otros hayan fracasado.
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