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Antologías didácticas

«De la teoría a la práctica: el punto de vista del profesor» de Eli Hinkel y Sandra Fotos* (1 de 3)

Mario Gómez del Estal Villarino

En este artículo Eli Hinkel y Sandra Fotos exponen las principales características de los diez tipos de instrucción gramatical más relevantes dentro de la historia de la didáctica de lenguas. Partiendo del hecho de que no hay un único acercamiento efectivo a la enseñanza de la gramática, las autoras pretenden familiarizar al profesor con los distintos métodos para que sea capaz de seleccionar las mejores tácticas para su contexto docente y para que vea que muchos de esos métodos comparten importantes características. Apuestan de esta manera por una visión ecléctica de la enseñanza de la gramática.

Enseñanza tradicional de la gramática

Según estas autoras, desde hace más de dos mil años, y tomando como modelos el latín y el griego, el aprendizaje de una lengua segunda ha consistido mayoritariamente en el análisis gramatical de ocho categorías (nombres, verbos, participios, artículos, pronombres, preposiciones, adverbios y conjunciones) y en el estudio de su funcionalidad lingüística mediante la traducción de textos escritos. Sin embargo, cuando en el siglo xviii los lingüistas trasladaron este método al inglés observaron que no resultaba tan eficaz para una lengua en la que el orden de palabras y la sintaxis determinan la función gramatical. Con todo, el método tradicional fue y todavía es, en su opinión, la base de la enseñanza del inglés en EE.UU. e Inglaterra a través de la traducción y la memorización de reglas y vocabulario.

Gramática estructural y enfoques audiolingual y directo

Ambas autoras explican que con la lingüística comparativa de finales del xix y principios del xx se hizo evidente que las ocho categorías de análisis gramatical no eran muy útiles para describir y comparar las lenguas del mundo. Muchas de ellas, incluso, no contaban con textos escritos. De esta manera, la lengua fue dividida en tres subsistemas (fonología, morfología y sintaxis), dando origen a la llamada lingüística estructural, que combinada con la psicología conductista (y su famoso principio de estímulo—respuesta) condujo a los enfoques audiolingual y directo, que conocieron su apogeo en torno a la II Guerra Mundial, cuando se requería un dominio fluido de las destrezas orales. Aunque surgieron como reacción al método de gramática y traducción, ambos enfoques continuaban presentando el habla mediante patrones sintácticos muy estructurados, acompañados casi siempre de explicaciones gramaticales. La secuenciación de esos patrones dependía del análisis contrastivo, basado en la comparación estructural entre la L1 y la L2 con el fin de detectar las dificultades y prevenir los errores. La metodología pedagógica, por su parte, empleaba las baterías de ejercicios y la repetición mecánica.

Enfoque funcional

Hinkel y Fotos nos recuerdan que en la década de los 60 varios lingüistas británicos propusieron un sistema de categorías basado en funciones comunicativas extraídas de las necesidades de comunicación del aprendiz en situaciones reales, como «hacer preguntas» o «en el restaurante». Aunque aparentemente lejano de un sílabo estructural, el hecho de que ciertas estructuras vayan emparejadas con determinadas funciones revela la base estructural del enfoque funcional, en su opinión. Estos sílabos estructurales han sido denominados «sintéticos» porque presentan las reglas y los ejercicios en una secuencia lineal de «fácil» a «difícil» e invitan a una producción inmediata de las formas correctas. De esta manera, la revisión de los manuales actuales para enseñanza del inglés hecha por ambas autoras deja ver que el esquema que siguen mayoritariamente es el de PPP: presentación (mediante diálogos y explicaciones formales de ciertas estructuras o de vocabulario), práctica (a través de ejercicios que van desde los de respuesta cerrada a una más abierta) y producción (mediante tareas centradas en el significado que promueven una producción más libre de las estructuras y el vocabulario tratados).

La gramática universal y el papel de la sintaxis

Aunque no ha habido un enfoque basado en la gramática universal, el dominio de la lingüística estructural fue superado con la publicación de Estructuras sintácticas en 1957 por Noam Chomsky, que vino a reemplazar la concepción de la lengua como un conjunto de rutinas por una concepción basada en un proceso generativo innato centrado en la sintaxis. Estas autoras creen que sus principales aportaciones se han centrado en la identificación de universales sintácticos como sujeto y objeto, y en la distinción entre competencia, o conocimiento que el hablante tiene de la lengua, y actuación, o uso que hace de ella.

Enfoque cognitivo

Con la renovación chomskyana la enseñanza explícita de la gramática retomó de nuevo impulso, centrándose en un aprendizaje deductivo a partir de lo que los aprendices ya sabían. Puesto que la lengua incluye un número infinito de estructuras, estas solo pueden ser procesadas mentalmente mediante una enseñanza explícita de la gramática, que pasa a convertirse en el eje central. La metodología adoptada en la década de los 70 y primeros años 80 recuperó la instrucción gramatical tradicional con el objetivo de desarrollar las destrezas de análisis lingüístico de los aprendices.

La enseñanza comunicativa del lenguaje y los enfoques humanistas

En su recorrido histórico, Hinkel y Fotos refieren que en la década de los 70, especialmente en California, surgió un nuevo método como respuesta al incremento de aprendices de inglés como L2 en las escuelas, que necesitaban urgentemente poder comunicarse en inglés para sobrevivir. Los enfoques humanistas de los años 70 y 80 desarrollaron actividades para favorecer sentimientos positivos hacia el aprendizaje de la lengua con el objetivo de facilitar la adquisición. Empleado primeramente en niveles iniciales, el enfoque comunicativo/humanista no ofrecía instrucción gramatical alguna sino muestras de lengua (input) centradas en el significado que contenían los fenómenos gramaticales y el vocabulario. Se asumía que los aprendices podrían adquirir la lengua como lo hacen los niños, mediante un proceso de comprensión y respuesta a dichas muestras.

Hinkel y Fotos reconocen que el modelo del monitor de Krashen tuvo una enorme influencia en la pedagogía comunicativa. Su hipótesis del input estipulaba que el aprendizaje de una segunda lengua depende de la presencia de input comprensible en actividades centradas en la manipulación de significado, tales como escuchar, hablar o leer por divertimento. Por ello, el método comunicativo no incluye enseñanza explícita de la gramática ni corrige los errores de los aprendices. Sin embargo, según ambas autoras la investigación ha demostrado que la competencia gramatical es esencial para la comunicación y que no puede ser adquirida solo mediante exposición a un input significativo. En su opinión, otra limitación importante de un enfoque puramente comunicativo es que ciertos tipos de conocimiento lingüístico, como el académico o el profesional, requieren para su dominio de un aprendizaje consciente.

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  • (*) Este trabajo es una reseña y traducción de Mario Gómez del Estal a Hinkel, E. y Foto, S. (2002) «From theory to practice: a teacher’s view». En Hinkel, E. y Fotos, S. (Eds.). New Perspectives on Grammar Teaching in Second Language Classrooms. Lawrence Erlbaum Associates, Mahwah, New Jersey, págs. 1-12. volver
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