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Pablo Martínez Gila
Después de darle muchas vueltas a la redacción definitiva de este texto, escrito hace ya dos años, he tomado la decisión, y espero que acertada, de dejarlo tal y como lo concebí en su día para presentarlo al público de Expolingua. El tono, soy consciente de ello, no es el que espera el lector de un artículo sobre gramática, pero creo que de esta manera tanto el contenido como el objetivo principal: proponer un marco para la creación de actividades de presentación y reflexión sobre la gramática en el aula, quedan expuestos con mayor claridad.
Antes de nada, me gustaría empezar con una consideración de carácter general en la que, creo, todos, en una u otra medida, podemos estar de acuerdo, y es el hecho de que en los últimos años se ha trabajado y discutido mucho en el mundo de la enseñanza del español sobre qué tipo de gramática debemos enseñar a nuestros alumnos, por un lado, y sobre qué tipo de ejercicios, actividades, tareas, son los adecuados para trabajar los aspectos gramaticales que enseñamos, por otro. Dicho de otra forma: disponemos ya de una base bastante sólida para una descripción pragmático-discursiva del lenguaje, gracias a textos como la Gramática Comunicativa de Francisco Matte Bon, por ejemplo, y que poco a poco se va incluyendo en los manuales y libros de texto con los que trabajamos, de modo que en las descripciones que se presentan el contexto de comunicación es la base para explicar a nuestros alumnos cómo funciona el lenguaje realmente. Por otro lado, tenemos la suerte de contar, cada vez también en mayor medida, con una amplia gama de recursos para la ejercitación en clase de los aspectos que tratamos: desde ejercicios de interacción en parejas o grupos para la práctica de un punto gramatical concreto, hasta tareas mucho más completas en las que la práctica no se reduce a un solo aspecto lingüístico. Eso sí, con el tiempo nos hemos dado cuenta de que las actividades que planteamos en clase, sean del tipo que sean, resultan más efectivas cuanto mayores son las posibilidades que se le dan al alumno para comunicar y tomar decisiones.
Pero hay un punto intermedio entre estos dos temas, la descripción lingüística y la práctica gramatical, que se ha tratado bastante menos hasta el momento, y es el cómo se puede presentar en clase la gramática (ver esquema 1).
Esquema 1
Y aquí una segunda consideración de carácter general en la que también creo que estaremos todos de acuerdo: con las actividades que llevamos a cabo en el aula pretendemos desarrollar la competencia comunicativa de los estudiantes a través de la interacción, del intercambio de información y de opiniones; en otras palabras, pretendemos ayudarlos a comunicar de forma efectiva. Pero, generalmente, en el momento de presentar un nuevo aspecto gramatical, el discurso creado en clase suele ser otra vez un discurso unidireccional, en el que el profesor o el libro poseen una determinada información que transmiten a unos atentos y silenciosos alumnos. Y esto es así seguramente porque cuando llega el momento de explicar gramática en clase, parece como si una serie de creencias tanto por parte del profesor como del alumno se hicieran presentes y cada uno asume un papel perfectamente definido: el libro y/o el profesor saben y el alumno no.
Imaginemos durante unos minutos que esto es una clase de español, vosotros sois estudiantes y yo soy el profesor. Imaginemos también que hoy es un día cualquiera de clase y que, siguiendo con la programación del curso, hoy nos toca ver una nueva forma verbal que ninguno de vosotros conoce: el Pretérito Imposible de Indicativo. Yo, como profesor, podría acercarme a la pizarra, explicar la morfología, poner ejemplos, pediros que conjugarais algunos verbos y después explicaros para qué la usamos en español, volver a poner ejemplos, esta vez con contextos de uso, y después proponeros algunos ejercicios para practicar y resolver las dudas que hubiera. Sería, tal vez, lo más fácil.
Pero en lugar de eso, hoy he preferido traer a clase una pequeña actividad para trabajar sobre esta nueva, y hasta el momento desconocida, forma verbal (ver actividad 1).
I
Una forma verbal nueva: EL PRETÉRITO IMPOSIBLE DE INDICATIVO
1. Fíjate en esta serie de frases. Dos son correctas y dos no (las que llevan un * a la izquierda). Léele después las tuyas a tu compañero y pensad para qué sirve esta nueva forma verbal.
(ALUMNO A)
(ALUMNO B)
2. ¿Podéis decir ahora cuáles son las palabras que faltan?:
«El Imposible de Indicativo se usa para (espacio para rellenar)___________________ pero sólo en el (espacio para rellenar)___________________.»
Y ahora tus compañeros y tú intentad escribir cómo se forma el Imposible de Indicativo de todos los verbos:
Hay un irregular. ¿Cuál?
3a. ¿Correcto o incorrecto?
3b. ¿Cómo podéis completar estos diálogos?