Javier Fruns Giménez
En esta reseña seguiremos la estructura que los autores del libro mantienen para explicar los diferentes enfoques y métodos en la enseñanza de idiomas. Los autores, como lo especifican en el capítulo segundo de la obra, proponen tres elementos y diversos subelementos mediante los cuales podemos describir un método de enseñanza:
Los antecedentes del desarrollo de la Enseñanza Comunicativa de la Lengua pueden encontrarse, según los autores del libro, en la crítica del lingüista Noam Chomsky a la teoría lingüística estructural que hizo que a mediados de los sesenta en Estados Unidos y a finales de la misma década en Gran Bretaña se pusiesen en duda respectivamente los métodos audiolingual y situacional. Al mismo tiempo, estudiosos británicos como Candlin y Widdowson, defienden el potencial funcional y comunicativo de la lengua basándose en trabajos de las áreas de la lingüística funcional, la sociolingüística y la filosofía.
Por otro lado, el Consejo de Europa (organización regional para la cooperación cultural y educativa) da impulso, en el ámbito del entonces Mercado Común Europeo, a la idea de desarrollar métodos de enseñanza de lenguas extranjeras dado el aumento de las relaciones entre los diferentes países miembros de la organización.
En 1972, D. A. Wilkins intenta analizar los significados comunicativos necesarios para entender y expresarse en una lengua; describe dos tipos de significados: las categorías nocionales (conceptos como tiempo, secuencia, lugar y frecuencia) y las categorías de función comunicativa (pedir, rechazar, ofrecer o quejarse). El Consejo de Europa incorporó este análisis semántico-comunicativo en las especificaciones del Treshold Level English (Nivel umbral del inglés) de van Ek J. y L. G. Alexander. Esta publicación tuvo mucha influencia en el diseño de programas de lengua y métodos para la enseñanza de idiomas.
El trabajo del Consejo de Europa, los escritos de diferentes lingüistas británicos sobre la base teórica del Enfoque Comunicativo, la aplicación de sus ideas por parte de los autores de manuales y la aceptación de las mismas por los especialistas en enseñanza de lenguas, centros de enseñanza e incluso los gobiernos, dieron prominencia nacional e internacional a lo que se llamaría el Enfoque Comunicativo o simplemente, la Enseñanza Comunicativa de la Lengua.
El Enfoque Comunicativo no responde a ningún texto o autoridad única y hay diferentes versiones del mismo o interpretaciones complementarias que lo definen centrándose en la integración de lo funcional y lo gramatical, en los procedimientos de trabajo o la descripción del programa; Howatt distingue entre una versión «fuerte» y otra «débil» de la Enseñanza Comunicativa de la Lengua; Finocchiaro y Brumfit contrastan elementos distintivos entre el Método Audiolingüístico y el Enfoque Comunicativo; otros autores han enmarcado el Enfoque Comunicativo en una perspectiva más general del aprendizaje que se conoce como «aprender haciendo» o «el enfoque experiencial». También el Enfoque Comunicativo tiene en cuenta, como defienden M. Halliday y D. Hymes basándose en los estudios de Antropología de Malinowski, los factores comunicativos y contextuales en el uso de la lengua.
Richards y Rodgers cierran este apartado de antecedentes diciendo que lo común a todas las versiones de la Enseñanza Comunicativa de la Lengua es «una teoría de la enseñanza de lenguas que defiende un modelo comunicativo de la lengua y de un uso que busca aplicar este modelo en el sistema de enseñanza, en los materiales, en los papeles y conductas del profesor y del alumno, y en las actividades y técnicas de clase». Es lo que los autores nos describen a lo largo del capítulo siguiendo el mencionado esquema de los elementos (enfoque, diseño y procedimiento) y sus correspondientes subelementos.