Michael P. Breen
El artículo que presentamos constituye la segunda parte de un amplio escrito en el que el autor repasa las distintas formas de abordar la programación en la enseñanza del inglés como segunda lengua. En la primera parte M. Breen utiliza la noción de paradigma para afirmar que el diseño de un plan de actuación para la enseñanza de lenguas extranjeras responde a la expresión de un paradigma particular.
Evidentemente, los contenidos de dicho plan responden a aquello que se quiere conseguir a través de la enseñanza y del aprendizaje.
Desde esta perspectiva, el autor distingue, en los últimos 30 años, dos syllabus contrapuestos, el formal y el funcional. Las características de ambos se definen a través de las decisiones que se toman sobre lo que un aprendiz de una nueva lengua debe conocer y sobre lo que necesita saber para poder utilizar dicho conocimiento. En este sentido, distingue entre el conocimiento que prioriza un syllabus, las capacidades en las que se focaliza, las bases sobre las que selecciona y subdivide lo que se debe de aprender y, finalmente, cómo debe secuenciarse.
El syllabus formal se caracteriza por focalizarse en la naturaleza sistemática y reglada del lenguaje y, por tanto, prioriza cómo se realiza y organiza el texto lingüístico, siendo secundarios los aspectos relacionados con las formas en que nos comportamos socialmente mediante el lenguaje y el papel del significado codificado en las producciones lingüísticas. Desde el punto de vista de las capacidades, los formalistas abordan las cuatro capacidades (entender, hablar, leer y escribir) en términos de corrección lingüística y seleccionan aquello que se debe de aprender de modo que refleje la organización o la lógica inherente al propio lenguaje; es decir, sobre la base del análisis lingüístico de los distintos sub-sistemas (fonología, morfología, léxico, sintaxis y discurso como texto) del lenguaje y de sus reglas. Por último, secuencia en función de lo menos complejo lingüísticamente a aquello que lo es más.
Por el contrario, el syllabus funcional responde a otras consideraciones del lenguaje. El autor cita principalmente dos: el concepto de competencia comunicativa y la teoría de los actos de habla. Basándose en ambos aspectos, el syllabus funcional, surgido a mediados de los años 70, se focaliza sobre el conocimiento del aprendiz de los actos de habla o de la forma en que un aprendiz debe codificar sus intenciones mediante el lenguaje para conseguir su reconocimiento en una situación o actividad social particular. Por eso, las capacidades del aprendiz vienen descritas como su conocimiento para hacer posible el reconocimiento de sus intenciones comunicativas. Desde el punto de vista de la selección, el syllabus funcional categoriza las distintas funciones del lenguaje en forma supraordenada, a la vez que incluye funciones subordinadas. Por último, la secuenciación remite a dichas categorías de forma que, inicialmente, se introducen las principales funciones del lenguaje para progresivamente especificarlas, delimitarlas y refinarlas.
Cuando planificamos en la actualidad objetivos y contenidos para la enseñanza y aprendizaje del lenguaje, contamos con diversas alternativas sobre cómo podemos hacerlo que se desprenden de distintas influencias procedentes de la teoría, de la investigación y de la práctica de clase. Este trabajo ofrece una interpretación descriptiva de estas alternativas. En la primera parte de este trabajo, sugería que el diseño de programas es un proceso de toma de decisiones que tiene que dar respuesta a una serie de requisitos sobre cualquier programa, incluyendo su sensibilidad al currículum, al aula y a los contextos educativos para los cuales se diseña. Con el fin de satisfacer estos requisitos, el diseñador crea un programa sobre la base de los cuatro principios organizativos de focalización, selección, subdivisión y secuenciación. El modo concreto en que el diseñador aplica estos principios no será nunca neutral u objetivo, sino que reflejará puntos de vista sobre la lengua, sobre la forma de usarla y sobre su enseñanza y aprendizaje que el diseñador comparte con un amplio sector de especialistas en la enseñanza del lenguaje. Por tanto, cualquier programa proporcionará una representación particular de aquello que se debe conseguir a través de la enseñanza y aprendizaje como una expresión del paradigma dominante o marco de referencia de la profesión en un momento determinado (1.4)1.
En la parte I interpreté los programas formal y funcional como expresiones de un paradigma comúnmente establecido. Aunque con variaciones en la realización de los cuatro principios organizativos, los programas formal y funcional expresan directamente una interpretación del lenguaje comúnmente aceptada y la organización pedagógica más apropiada a través de un plan proposicional del conocimiento y capacidades requeridas en una nueva lengua (2.1).
En esta segunda parte del ensayo ofrezco una relación de programas actualmente a nuestra disposición que pueden caracterizarse como planes procesuales. Estas alternativas representan interpretaciones recientemente desarrolladas sobre la naturaleza del lenguaje, su uso y su aprendizaje y enseñanza. Al hacer esto, están expresando un paradigma emergente en nuestra comunidad que pone en tela de juicio los marcos de referencia establecidos. En tanto que yo creo que los planes procesuales hacen realidad un paradigma alternativo y que el diseño de programas en la década de los 80 puede interpretarse como una manifestación del cambio de paradigma en nuestra profesión, solo el tiempo revelará si se dará una síntesis nueva —a través de la asimilación de lo nuevo o la acomodación de lo viejo— o si los planes procesuales serán planteamientos ampliamente aceptados sobre el objetivo que se debe lograr a través de la enseñanza y aprendizaje en la década de los 90.
Señalaré posibles direcciones futuras al final de este artículo, mientras que el foco central de esta Parte II estará sobre dos nuevos tipos de syllabus—o prototipos— que ejemplifican planes procesuales. Describiré el programa basado en tareas (Task-Based syllabus) y el programa procesual (Process syllabus) que, aunque crecen a partir de las mismas raíces, son tan diferentes el uno del otro como lo son los tipos de programas formales de los programas funcionales. Además, como podrá verse a partir de la presentación que sigue, el programa procesual representa una versión fuerte del plan procesual. Como prefacio a la interpretación descriptiva de estos dos tipos de programas, identificaré brevemente algunas de las actuales innovaciones de la teoría, la investigación y la práctica de clase que ilustrarán parcialmente el cambio de paradigma que ha motivado los tipos de programas basados en tareas y procesuales.