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Antologías didácticas

Los contenidos funcionales y comunicativos* (1 de 11)

Francisco Matte Bon

Introducción

Los contenidos funcionales son tal vez los que mejor plasman en la mente de numerosos profesores la esencia de los llamados enfoques comunicativos. Tras un breve espacio dedicado a aclarar a qué nos referimos con la expresión contenidos funcionales y comunicativos, en el que intentaremos dirimir algunas ambigüedades frecuentes, recordaremos cómo y cuándo empieza a aparecer esta nueva perspectiva de análisis en la enseñanza de idiomas y, especialmente, en la del español. En un segundo momento, detendremos nuestra atención sobre las ventajas que conlleva el adoptar esta perspectiva de análisis, la única que nos permite entender numerosos efectos expresivos de la interacción verbal, para la determinación de los objetivos y los contenidos de los cursos; subrayaremos el gran salto cualitativo que representó para la enseñanza de idiomas; y nos preguntaremos cómo se insertan los llamados contenidos funcionales dentro de un curso de lengua y cuáles son las mejores maneras de trabajarlos1.

1. A qué nos referimos con las expresiones contenidos funcionales y comunicativos

Generalmente la expresión contenidos funcionales se usa en la enseñanza de idiomas para referirse a los diferentes actos sociales que un enunciador puede llevar a cabo en la lengua extranjera (también llamados funciones): presentarse, preguntar la hora, pedir permiso, ofrecer, aceptar, rechazar, etc. Con frecuencia el término funcional va asociado con nocional. Este último adjetivo suele referirse a todo lo que tiene que ver con las diferentes nociones generales y específicas que tendrá que manejar el discente en la lengua extranjera: tiempo, espacio, lugar, etc.

Antes de desarrollar nuestra reflexión, se impone una aclaración acerca del término funcional.

Este término en lingüística y en didáctica de idiomas modernos se ha utilizado con múltiples sentidos2. No siempre, cuando nos referimos a un enfoque funcional se entiende lo mismo, ni siquiera dentro del ámbito más restringido de la enseñanza de idiomas3. Aun limitándonos a recordar solo algunos de los usos frecuentes del término funcional, es preciso señalar que algunos autores lo utilizan para referirse a las funciones del lenguaje tal como las describía Roman Jakobson4. Otros lo hacen pensando más bien en el funcionalismo de André Martinet5 o en el que arranca de la escuela de Praga6, tal como lo entiende, en gramática española, Emilio Alarcos Llorach7. Desde esta perspectiva, el funcionalismo es una escuela que analiza la lengua como sistema coherente de elementos que viven en oposición unos con otros, y estudia el papel discriminante que desempeña cada elemento y lo caracteriza —es decir, su función— en relación con los demás elementos o con las oraciones y los enunciados en los que aparece en el marco del complejo sistema de equilibrios que es la lengua. Otros autores utilizan los términos función y funcional pensando más bien en la perspectiva propuesta por Michael Halliday y se refieren a las funciones del lenguaje concebido como instrumento de comunicación en sociedad, a las elecciones que van haciendo los hablantes en la interacción, y al estudio de las funciones que desempeña cada elemento en el sistema y cómo se relacionan entre sí los elementos8.

Sin embargo, no son esos los usos más característicos que se dan de estos términos en la enseñanza de idiomas. Con frecuencia, se asocia el término función con el adjetivo comunicativa: «En el aprendizaje de lenguas extranjeras, el término función comunicativa se emplea para aludir a los usos y fines del lenguaje dentro de la comunicación humana, recogidos en forma de repertorios, con el fin de construir sílabos o programas didácticos comunicativos, esto es, no formales (cf. método9 comunicativo). En este sentido, función se opone a forma. Son funciones comunicativas, por ejemplo, la expresión del agrado o del desagrado, la petición de información, la expresión de la indiferencia, etcétera» (Alcaraz Varó y Martínez Linares, 1997: 259).

Esta acepción del término funcional se da especialmente en relación con los enfoques nociofuncionales10 que se desarrollaron a partir de los años setenta, sobre todo en el ámbito de los proyectos de difusión de las lenguas extranjeras promovidos por el Consejo de Europa11.

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  • (*) En Sánchez Lobato, J. y Santos Gargallo, I. Vademécum para la formación de profesores. Madrid: SGEL, 2004, págs. 811-834. volver
  • (1) Dados los inevitables límites de este trabajo, hemos optado por apuntar a algunas cuestiones que puedan alimentar la reflexión, reduciendo el número de ejemplos y sobrevolando o no tocando algunos aspectos que el lector podrá encontrar con facilidad en otros lugares. Como buen complemento a la lectura de este artículo, y para poder sacar de él el mayor provecho posible, se recomienda la consulta de los diferentes listados de contenidos nocionales y funcionales mencionados más adelante, así como la atenta observación de los manuales para la enseñanza del español publicados en los últimos veinte años. volver
  • (2) La variedad de usos de este término salta a la vista cuando se consultan los diferentes diccionarios de lingüística y enseñanza de idiomas disponibles en el mercado. Véanse Richards, J. C.; Platt, J. y Platt, H. (1992). Diccionario de lingüística aplicada y enseñanza de lenguas. Versión española y adaptación de Muñoz Lahoz, C. y Pérez Vidal, C. Barcelona: Ariel, 1997, págs. 178-181; Alcaraz Varó, E. y Martínez Linares, M.ª A. Diccionario de lingüística moderna. Barcelona: Ariel, 1997, págs. 257-262; Ducrot, O. y Schaeffer, J. M. (1995). Nuevo diccionario enciclopédico de las ciencias del lenguaje. Versión española de GIRÓN, M.ª del C.; Rodríguez, T. M.ª y Tordesillas, M. Madrid: Arrecife, 1998, págs. 45-53; Crystal, D. An Encyclopedic Dictionary of Language and Languages. Oxford: Blackwell, 1992, págs. 147-148; y Beccaria, G. L. (dir.). Dizionario di Línguistica. Turín: Einaudi, 1994, págs. 328-331. volver
  • (3) Al no haber en estas palabras ninguna intención polémica o crítica, sino una mera constatación de hechos, me limito a señalar algunos usos que el lector atento podrá encontrar en diferentes publicaciones que se refieren a la enseñanza del español como lengua extranjera para ayudarle en la reflexión sin mencionar ninguna de ellas en concreto. volver
  • (4) Véase Jakobson, R. «Linguistique et poétique». En Essais de linguistique générale. 1. Les fondations du langage. París: Les éditions de Minuit, 1963, págs. 209-248. volver
  • (5) Véase Martinet, A. Élements de linguistique générale. París: Armand Colin, 1970. volver
  • (6) Y, especialmente, de los estudios de fonología. volver
  • (7) Véase Alarcos Llorach, E. Estudios de gramática funcional del español. Madrid: Gredos, 1970; y Alarcos Llorach, E. Gramática de la lengua española. Madrid: Espasa Calpe, 1994. No discutiremos aquí lo que tienen en común y las diferencias que existen entre las diferentes escuelas funcionalistas, ya que esto nos alejaría demasiado del tema de este artículo, el concepto de función en la enseñanza de idiomas. Sin embargo, para que el lector menos avezado a los análisis gramaticales de corte funcionalista pueda formarse una idea, reproducimos aquí dos citas de la Gramática de la lengua española de Emilio Alarcos Llorach, que reflejan perfectamente las perspectivas de análisis adoptadas: «Se llama verbo a una clase de palabras que funcionan como núcleo de la oración (§311), y que, en consecuencia, son susceptibles de aparecer representándola sin necesidad de otras unidades (…)» (1994: 137). «Se designa como interjección una clase de palabras autónomas que, a diferencia de los sustantivos, los adjetivos y los adverbios, no se insertan funcionalmente dentro de la oración y constituyen por sí solas enunciados independientes. Por ello, algunos piensan que la interjección es una unidad fuera de la sintaxis. No obstante, la interjección puede establecer relaciones con otras unidades y formar con ellas enunciados complejos» (1994: 240). volver
  • (8) Véanse Kress, G. (ed.) Halliday: System and Function in Language. Selected papers. Oxford: Oxford University Press, 1976; y Halliday, M. A. K. An Introduction to Functional Grammar. Londres: Arnold, 1985. volver
  • (9) Si bien no podemos desarrollar este punto, porque ello nos alejaría del tema de nuestro artículo, no podemos dejar de señalar que la expresión método comunicativo representa una de las numerosas aproximaciones conceptuales y metodológicas que, lamentablemente, aquejan a la enseñanza de idiomas, ya que no existe un método comunicativo propiamente dicho y sería más correcto hablar de enfoques comunicativos. Sobre la distinción entre método y enfoque, véase Richards, J. C. y Rodgers, T S. Approaches and Methods in Language Teaching. Cambridge: Cambridge University Press, 1986, especialmente el capítulo 2, págs. 14-30. volver
  • (10) Véanse Wilkins, D. A. (1972). «Grammatical, situational and notional syllabuses». En Brumfit, C. J. y Johnson, K. The Communicative Approach to Language Teaching. Oxford: Oxford University Press, 1979, págs. 82-90; Wilkins, D. A. (1974). «Notional Syllabusses and the Concept of a Minimum Adequate Grammar». En Brumfit, C. J. y Johnson, K. The Communicative Approach to Language Teaching. Oxford: Oxford University Press, 1979, págs. 91-98; y Wilkins, D. A. Notional Syllabusses. Oxford: Oxford University Press, 1976. volver
  • (11) Véase Consejo de Europa. Modern Languages (1971-1981). Estrasburgo: Consejo de Europa, 1981. volver
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