Mario Gómez del Estal
Dentro del campo de la didáctica de lenguas extranjeras, en los últimos treinta años se ha llevado a cabo una importante revisión de la perspectiva de análisis y descripción de la lengua que debe ser trabajada en el aula1. Esta revisión ha tenido muy en cuenta la confluencia de tres factores:
Para lo que nos ocupa, estos tres factores han favorecido el desplazamiento del eje de la descripción de la lengua desde una perspectiva basada exclusivamente en la competencia (en el sentido chomskyano, esto es, como conocimiento abstracto de reglas de combinatoria fonológica, morfológica, sintáctica y semántica, compartido por toda la comunidad lingüística) hacia una perspectiva que, sin renunciar a los logros del análisis basado en la competencia, pasa a analizar el lenguaje en cuanto actuación, es decir, en cuanto concreción en un hic et nunc de ese conocimiento abstracto.
La consecuencia principal de este cambio de perspectiva ha sido la sustitución de la unidad máxima de análisis, que ha dejado de ser la oración (una unidad bastante, aunque no completamente, manejable). La unidad que la ha sustituido, por desgracia para la coherencia explicativa de las diversas teorías y por fortuna para sus diferentes aplicaciones prácticas, no es una sola ni está tan bien definida como la oración, sino que se trata de unidades múltiples, bastante vagas y poco presentables a ojos científicos2. Unidades como acto de habla, implicatura, función, par dialogal, rutina cognitiva, texto, intención o situación son imprecisas, presentan límites muy poco claros para lo que
requiere una teoría explicativa del lenguaje. Sin embargo, tanto su aplicación práctica para describir muestras auténticas de lengua como su aplicación didáctica en el aula para la producción de actividades de aprendizaje o la comprensión de su alcance explicativo y predictivo por parte de los estudiantes (muy alta gracias a que la definición de esas unidades pasa en muchos casos por intuiciones universales fácilmente accesibles a la conciencia) han acabado por probar su utilidad y eficacia para el aula de lenguas extranjeras. Este cambio de perspectiva ha sido aprovechado por multitud de profesores, autores de materiales y formadores, y aparece reflejado en el diseño de los programas curriculares de casi todas las instituciones educativas, incluido el Marco Europeo de Referencia.
La recopilación de artículos que aquí se presenta recoge la mayor parte de esas aportaciones con la intención de acercar los conceptos básicos y sus implicaciones para el aula tanto al profesor que inicia su andadura en el campo de la enseñanza del español como lengua segunda o extranjera como a aquel que pretende revisar el estado actual de la investigación para mejorar su actividad docente o, simplemente, cotejarla con su experiencia profesional.
La presente antología sirve a la vez como introducción y profundización en una descripción de los mecanismos lingüísticos que trasciende los límites morfosintácticos al tener en cuenta diferentes variables de su uso concreto en comunicación y, en especial, la interpretación que los usuarios hacen de lo que efectivamente se enuncia. En ella se recogen, pues, las principales aportaciones que la pragmática, el enfoque nociofuncional, el análisis del discurso oral, la gramática comunicativa y la gramática cognitiva han realizado para una descripción del español didácticamente eficaz. Abarcan tanto la presentación de criterios e instrumentos de análisis como la descripción de numerosos fenómenos lingüísticos recurrentes en la enseñanza del español como lengua extranjera. Por último, se incluyen varias contribuciones para facilitar la utilización de la descripción comunicativa de la lengua dentro del aula.
En el primer capítulo, Lourdes Díaz y M.ª José Hernández, en un artículo ya clásico entre los estudios sobre gramática en la clase, revisan las implicaciones que conlleva para el aula la conjunción de los dos conceptos esenciales de gramática y comunicación. Comenzando por definir con exactitud las diversas entidades a las que nos referimos con el término de gramática, las autoras nos llevan de la mano de un curioso príncipe que pasa por las tierras de Normalandia, Estructurolandia y el País sin Nombre para aprender a mantener largas conversaciones con la princesa de sus sueños. En cada uno de estos países el príncipe encontrará personajes que pretenden ayudarle a conseguir su propósito final, aunque con diferentes resultados según los objetivos. Por último, las autoras identifican con acierto y detalle las características esenciales de los intercambios comunicativos auténticos, lo que les permite distinguir la comunicación genuina de la simple imitación.
En el segundo capítulo, primero de su libro Introducción a la pragmática, M.ª Victoria Escandell define con sencillez y eficacia el campo de estudio de la pragmática. Aunque pensado para un público universitario, Escandell presenta los conceptos básicos de esta disciplina teniendo en mente su aplicación práctica, lo que permite hacerse una idea clara de sus implicaciones para el aula. El problema del significado no convencional, las relaciones entre sintaxis y contexto (en especial en lo que atañe al orden de los elementos en la oración) o los referentes de los elementos deícticos, esenciales para el uso comunicativo de la lengua, reciben una explicación más que satisfactoria.
El tercer capítulo, el de mayor extensión de la presente antología, recoge las valiosas y variadas aportaciones de su autor, Francisco Matte Bon, a un análisis comunicativo de la lengua pensado para el aula de español. Su Gramática comunicativa I y II se ha convertido en el manual de gramática más consultado y citado por los profesores de ELE. El capítulo que aquí se publica recoge los criterios básicos para el análisis comunicativo de la lengua cuya aplicación práctica se expone en la citada gramática, y por consiguiente resulta fundamental para entenderla en profundidad. La diferencia entre contenidos procedimentales y proposicionales y las combinaciones e influencias mutuas entre el eje de las informaciones, el del enunciador y el del grado de referencia a lo extralingüístico conforman la base de sus criterios de análisis y son, sin duda, una de las visiones más coherentes, sencillas y útiles de cuantas se han formulado. Su dominio proporciona una estructura conceptual que permite dar razón comunicativa de fenómenos muy dispares de la gramática de nuestra lengua, no solo de los muchos que se analizan en este capítulo sino de otros diferentes.