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Antologías didácticas

Gramática y comunicación en la clase de español como lengua extranjera* (1 de 6)

Lourdes Díaz y M.ª José Hernández

Sobre los conceptos de gramática y comunicación

Hablar de gramática en la enseñanza de lenguas extranjeras no es, ni mucho menos, algo nuevo. En un momento en que parece haber un cierto consenso en determinados aspectos de la metodología de la enseñanza de lenguas extranjeras, la gramática sigue apareciendo como un tema de debate. ¿Quién no ha escuchado alguna vez comentarios como estos?

Los profesores dicen: «La verdad es que el español es muy difícil en lo que a gramática se refiere; por eso hay que dedicar un tiempo especial a algunos problemas gramaticales. Eso no pasa en otras lenguas, pero en español…». «Si no se estudia la gramática es imposible aprender bien una lengua». «Eso de hablar está muy bien, pero la gramática es la gramática». «Ahora con eso de los métodos comunicativos, adiós a la gramática. Luego pasa lo que pasa».

Y los estudiantes, a veces influidos por alguna de estas opiniones o como simples observadores de su proceso de aprendizaje, dicen también: «Para hablar bien, tengo que aprender la gramática». «Yo estudio mucha gramática pero luego cuando hablo…». «A mí me gustan los libros en los que hay mucha gramática». «Yo es que tengo muchos errores de gramática». «A veces pienso que no aprenderé nunca la gramática del español. Hay tantas excepciones…». «Yo sé explicar mejor la gramática del español que la de mi propia lengua».

Muchos de nosotros, tanto en nuestro papel de profesores como en el de alumnos de lenguas extranjeras hemos suscrito alguna de estas opiniones. Pero ¿hablamos todos del mismo concepto de gramática cuando empleamos la palabra? ¿Quién de nosotros, como profesores, no ha sentido, a veces, al hablar con colegas, que hablamos de cosas distintas cuando nos referimos a la adorada, temida o tolerada «palabreja»?

Es evidente que no hablamos del mismo concepto de gramática cuando decimos cosas como:

  1. ¿Dónde estuvistes ayer? es incorrecto gramaticalmente.
  2. La gramática estructural no resuelve este problema.
  3. Yo hablo catalán pero de gramática ni idea.
  4. La gramática del chino es complicadísima.
  5. La gramática de Alcina-Blecua dice…
  6. Repasa las reglas del subjuntivo en las páginas de gramática.

Si reflexionamos un poco, veremos que, en 1, nos estamos refiriendo a un concepto de gramática relacionado con la norma; en 2, aludimos a un modelo teórico de análisis lingüístico; en 3, nos referimos al conocimiento de la formulación metalingüística de las reglas gramaticales que, como hablantes, tenemos interiorizadas; en 4, hablamos de las reglas que rigen el funcionamiento de una lengua; en 5, al referirnos a la gramática de Alcina-Blecua, aludimos a una gramática descriptiva que, como otras, intenta dar cuenta de las reglas gramaticales de la lengua a partir de un determinado modelo teórico; y, por último, en la frase número 6, nos referimos a una gramática pedagógica1.

El siguiente esquema puede ilustrar la diversidad de valores de la palabra gramática, todos ellos relacionados y con diversos grados de dependencia:

Esquema que ilustra la diversidad de valores del concepto de gramática y las relaciones existentes entre los diferentes valores

Si tomamos como punto de partida este esquema, nuestra presentación va a girar en torno a la evaluación de algunos modelos de gramática pedagógica a través del análisis de algunos ejemplos de muestras de lengua, conceptualizaciones y ejercicios.

Estos análisis van a servirnos para reflexionar sobre la necesidad de que la presentación de los contenidos gramaticales partan de una descripción de la lengua basada en un análisis del uso del español, uso bastante alejado en muchas ocasiones de la norma y articulado por reglas que difieren bastante de las presentadas en muchas de las gramáticas descriptivas, basadas en modelos estructurales de lengua que parten de la frase como unidad de análisis.

El estudiante de español como lengua extranjera que pretende conseguir un nivel de competencia que le permita desenvolverse en situaciones de comunicación no tiene como objetivo convertirse en un estudioso teórico de la lengua ni velar por su «brillo y esplendor». A lo que realmente aspira el estudiante es a ser usuario de una nueva lengua, a ser capaz de comprender mensajes orales y escritos y de producirlos; en otras palabras: a comunicarse en una nueva lengua.

De ahí que planteemos nuestra reflexión bajo el título de «Gramática y comunicación», porque ambos términos son indisociables.

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  • (*) En Díaz, L. y Hernández, M.ª J. «Gramática y comunicación en la clase de español como lengua extranjera». En Miquel, L. y Sans, N. (coords.). Didáctica del español como lengua extranjera. Vol. 1. Madrid: Fundación Actilibre, 1993, págs. 89-105. volver
  • (1) Sobre los distintos conceptos de gramática, véase Besse, H., «Proposiciones para una didáctica de la gramática». En Álvarez Méndez, J.M. (ed.). Teoría lingüística y enseñanza de la lengua. Madrid: Akal Universitaria, 1987, págs. 172-201. volver
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