Pilar García García
En la presente antología de textos se incluyen una serie de artículos cuyas reflexiones, técnicas y sugerencias nos remiten a claves con las que favorecer y enriquecer el aprendizaje de español segunda lengua para alumnos de procedencia inmigrante, en contextos reglados y no reglados. Los artículos seleccionados así como las restantes referencias bibliográficas, tratan esencialmente dos áreas, muy presentes hoy en la didáctica de lenguas: el componente afectivo y la didáctica intercultural. Ambas consideraciones giran alrededor del individuo y de sus mecanismos de aprendizaje y por tanto constituyen una fuente constante de reflexiones e ideas sobre las que se asientan toda una serie de líneas de actuación con profundas implicaciones en los planteamientos didácticos de la enseñanza de segundas lenguas.
Muchas de las conclusiones que el lector extraerá al leer esta antología son también aplicables a otros destinatarios, sea cual sea su procedencia y los variados contextos de enseñanza y aprendizaje en los que se encuentre. Al hablar de identidad, de factores individuales, de actitud positiva hacia las lenguas, de culturas de aprendizaje, de creencias, de estilos de aprendizaje, de emociones y de sentimientos, de autoestima, no estamos delimitando estos conceptos al contexto de la inmigración, sino defendiendo y enfatizando las importantes repercusiones que pueden desencadenar estas claves en la enseñanza de idiomas y por tanto también, en el español segunda lengua a personas inmigradas.
La reflexión principal sobre la que se asienta la presente selección es que la enseñanza de una segunda lengua nos ayuda a entendernos mejor a nosotros mismos y a los demás, y nos ofrece la posibilidad de acercarnos a posturas más positivas y abiertas. Las herramientas culturales y afectivas pueden resultar de gran ayuda en la práctica docente para descifrar contactos y experiencias con otras personas, para despertar la curiosidad por otras normas y valores, para reflexionar sobre nuestras percepciones y para abordar estereotipos desde una valoración crítica y de compromiso. Estas claves nos ofrecen también mecanismos con los que aprender a pensar y a sentir de forma reflexiva, en el contacto con otros individuos. Nos pueden también ayudar a reconsiderar posturas y puntos de vistas y a compararlos con otros parámetros culturales. La reflexión sobre los diversos sistemas interpretativos de las realidades culturales y el diálogo intercultural es todo un reto y un objetivo en sí en la didáctica de idiomas.
El aprendizaje de una lengua es una vía de intercambio afectivo y cultural entre los individuos, y en su contexto físico, el aula, podemos apreciar las diversas formas de reconocer el mundo en el que vivimos, desde la experiencia vital de uno mismo y sus conocimientos previos, desde la lengua o lenguas que se hablan o desde los ámbitos de los que se proceda. Nos permite describir, analizar e interpretar las ideas y creencias de los miembros de la sociedad; cultivar la curiosidad acerca de otras culturas y la empatía hacia sus miembros; y gestionar conflictos y malentendidos. Nos permite apreciar cómo los factores socio-afectivos determinan en gran medida muchas de las actuaciones y comportamientos de los individuos, así como los procesos interculturales que se establecen, a partir de los referentes culturales intrínsecos, la reflexión sobre la identidad propia y los juicios que giran alrededor de la vida. Nuestro propio reconocimiento de la influencia que ejerce la cultura en las interpretaciones y en el comportamiento, así como la conciencia del momento y del lugar en el que ocurre, es un objetivo en la comparación intercultural, así como la posibilidad de experimentar y negociar para lograr un entendimiento, compartir significados y ofrecer nuevas percepciones y opiniones.
Todos vivimos a través de la cultura, pero esta no es estática, se construye y se acuerda en el contacto con otros. Todos tenemos un amplio bagaje de conocimientos y al mismo tiempo identidades complejas, las cuales se reestructuran en contacto con las nuevas sociedades. Hoy en día tenemos la gran oportunidad de vivir la diversidad, y ampliar y abrir el concepto de cultura, sin cerrarnos a modelos culturales únicos o creando barreras culturales, que nos impidan adentrarnos en otras realidades, a partir de las cuales podamos reflexionar, reconocer y participar de otros contextos de vida.
En el Marco de referencia europeo para el aprendizaje, la enseñanza y la evaluación de lenguas, se señala la importancia de desarrollar una consciencia intercultural en la que «la relación entre el mundo de origen y el mundo de la comunidad objeto de estudio enriquezca una cultura más amplia que conlleva la lengua materna y la segunda lengua, ubicándolas a ambas en sus contextos». La didáctica intercultural favorece ampliamente este fin gracias a objetivos como la integración del aprendizaje lingüístico y cultural para facilitar las relaciones interpersonales; la comparación para fomentar el cuestionamiento de nuestros parámetros culturales; los procedimientos de socialización que ayuden a los individuos a efectuar encuentros y a comunicarnos en culturas diversas. No debemos olvidar que las personas y las lenguas son objeto de sentimientos y emociones, y que gracias a las dinámicas afectivas e interculturales se puede desarrollar la convivencia y permitir la construcción de otros conocimientos, con sistemas intermedios que favorezcan la flexibilidad con respecto a la comprensión de otros sistemas interpretativos y otras diversidades culturales. El contexto de la enseñanza de una segunda lengua nos brinda una excelente oportunidad, la de crear un marco de sociedad más abierta, sin fronteras entre los individuos, y con importantes repercusiones personales, educativas y sociales. Nos ofrece también desarrollar un sentido de convivencia con diversos grupos.