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Sobre Rinconete

Esta es la sección diaria del Centro Virtual Cervantes, a la que hemos llamado Rinconete porque es un pequeño rincón que pretende ser corto, divertido, provocador y algo pillo, como los personajes de la popular novela ejemplar de Cervantes, Rinconete y Cortadillo.

Creemos que también puede llegar a ser ejemplar, no sólo por lo que aportan los colaboradores que habitualmente están presentes en Rinconete, sino, sobre todo, porque tratamos de recoger aquí citas, dichos y textos clásicos seleccionados entre los más llamativos, curiosos y, por qué no, provocativos de los autores más renombrados que han escrito en español tanto en España como allende el mar.

La intención de Rinconete es, con nuevas aportaciones cada día (excepto los sábados y festivos), entretener a todos aquellos visitantes de nuestro centro en Internet y crearles una sana adicción a los asuntos que se tratan, para así contribuir a la difusión de la lengua española y de las culturas hispánicas.

Mucho nos agradaría conseguir una participación activa de los visitantes, ya que estamos seguros de que sus aportaciones enriquecerán más que notablemente las que se van proponiendo desde nuestra página Rinconete.

Aunque, a veces, Rinconete pretende ser algo provocativo, salpimentando algunas de las aportaciones, no querríamos que nadie se sintiese ofendido o molesto por algo de lo que se diga en esta sección. Por ello, pedimos disculpas anticipadas por si en algo pudiésemos molestar a alguno de nuestros visitantes, a los que lo único que queremos es agradar y divertir. Queremos, asimismo, dejar constancia de que las opiniones que se expresan en los textos publicados en esta sección no reflejan necesariamente posiciones oficiales del Instituto Cervantes, sino las de sus correspondientes autores.

En el prólogo al lector de las Novelas Ejemplares Cervantes escribió:

Mi intento ha sido poner en la plaza de nuestra república una mesa de trucos, donde cada uno pueda llegar a entretenerse, sin daño de barras; digo, sin daño del alma ni del cuerpo, porque los ejercicios honestos y agradables, antes aprovechan que dañan.

Sí, que no siempre se está en los templos; no siempre se ocupan los oratorios; no siempre se asiste a los negocios, por calificados que sean. Horas hay de recreación, donde el afligido espíritu descanse.

Ojalá que Rinconete consiga algo de aquello que quería don Miguel de Cervantes para sus Novelas Ejemplares.

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