Literatura
Quién les hubiera dicho que sus mayores vinieron por el mar,
quién les hubiera dicho que lo son un mar y sus aguas.
Mestizos de la sangre del hombre blanco, lo tuvieron en poco,
mestizos de la sangre del hombre rojo, fueron sus enemigos.
Muchos no habrán oído jamás la palabra gaucho, o la habrán
oído como una injuria.
Aprendieron los caminos de las estrellas, los hábitos del aire y
del pájaro, las profecías de las nubes del Sur y de la luna con
un cerco.
Fueron pastores de la hacienda brava, firmes en el caballo del
desierto que habían domado esa mañana, enlazadores, marcadores,
troperos, hombres de la partida policial, alguna vez
matreros; alguno, el escuchado, fue el payador.(Tomado de «Los gauchos» en Elogio de la sombra. Obras Completas, Buenos Aires: Emecé, Tomo II., pág. 379).