Literatura
Parece que el día que asesinan a alguien, o lo ajustician, la Naturaleza se resarce de eso, porque lo que ella no hace o no descuenta nadie lo puede hacer, y hace nacer a otro para que la cifra no se descomponga y mantenga su equilibrio Esos hijos precipitados del crimen lejano son muchos, pero son más porque nacen de pronto también otros niños que son hijos, como los otros, del suceso imprevisto por el Gran cálculo, los hijos que corresponden a la supresión de los matados —no asesinados— por los médicos.
Ramón Gómez de la Serna, «Greguerías I»; página 65 del tomo IV (1917-1919) de las Obras completas. Edición de Ioana Zlotescu. Barcelona: Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores.