Hay afirmaciones que, por evidentes, nos parecen necedad. O, cómo juzgar expresiones del tipo: «si hace frío no hace calor»; o, profecías como: «mañana por la noche se ocultará el sol». Es evidente que tales aseveraciones sólo pueden venir de un cerebro despistado o de alguien con ganas de divertirse.
A estas verdades, desde hace varios siglos, en castellano las llaman perogrulladas o verdades de Pero Grullo. El
DRAE las define como: «Perogrullada: 1. f. coloq. Verdad o certeza que, por notoriamente sabida, es necedad o simpleza el decirla».
En 1604, Bartolomé Jiménez Platón, escribió Elocuencia española en arte, y en un párrafo ya hace referencia a la fama de Pero Grullo:
Perisología es un aumento de palabras sin que tengan fuerza en la oración, como diciendo: Iban por do podían, por do no podían no iban. A estos modos de hablar decimos grandes verdades, grandes necedades. Y por otro nombre las verdades de Pero Grullo, y notas de Juan de la Encina. Desta condición es una carta que vi yo escrita de mano de un galán, que comenzaba: Como el mensajero se fue sin ella, no la llevó, y así se quedó acá por no llevalla. Y quien tantas palabras decía sin necesidad, aunque sí con necedad, no dijo en toda ella la carta.
Unos años antes, el nombre Pero grullo, lo encontramos, aunque no con el uso conocido, en el refrán Vámonos a acostar, Pero Grullo, que cantan los gallos a menudo; recogido en 1549, por Hernán Nuñez, en su obra Refranes o proverbios en romance. Esto nos habla de la popularidad del personaje en aquellos tiempos.
Pero, ¿quién fue Pero Grullo? ¿Existió en realidad? Hay quien ha dicho que el personaje es producto de la imaginación popular, otros dicen que si pudo haber existido, algunos se han concentrado en tratar de explicar el porqué de su nombre desde distintos ángulos. No obstante, no conocemos una respuesta contundente.
Hace unos días me topé con un documento que a mi juicio, es la mejor explicación del origen de nuestro escurridizo amigo. Se titula Profecía y fue escrito en 1460 por una autor que usa el seudónimo de Evangelista. Se trata de un breve relato, en el que el autor se divierte creando un personaje al que describe como un ermitaño profeta y que se llama... ¡Pero Grillo! Así comienza:
Yendo en romería á Calatrava la Vieja, salió á mí un gallo en figura de ermitaño, su escapulario puesto, que si no fuera por el pico, no le conociera. Su hábito pardo, calabaza ceñida, un cayado en la mano, en la otra una sarta de buñuelos, rezando el Verbum caro. Saludóme; pregúntele quién era; respondióme: «Á mí me llaman Pero Grillo, siervo de Sant Hilario, el cual me aparesció esta noche á medio dia con una grande luminaria de linternas sin candelas en derredor ceñidas.
Después, el ermitaño Pero Grillo, lanza una profecía que es una sarta de perogrulladas, entre las que se leen cosas como:
El primero día de enero que vendrá será primero día del año, que todo el mundo no lo estorbará, si con tiempo no se remedia. Este día amanecerá al alba.
Vendrá una niebla tan grande y tan oscura que cubrirá el cielo, y no habrá hombre, por ciego que sea, que vea las estrellas á medio día.
(Documento completo en http://www.prodigyweb.net.mx/ortegak9/profecia.htm )
Por la fecha del documento (1460), lo más probable es que Pero Grillo se haya convertido en el Pero Grullo citado casi cien años más tarde. A mi parecer, el autor que se presenta como Evangelista,
no se arriesga a identificarse porque en este texto, en cierta forma se mofa de algunas profecías bíblicas, que las malas traducciones, han hecho parecer perogrulladas. Como Zacarías 9,9, que en muchas Biblias se lee: «Regocíjate mucho, hija de Sión; canta, hija de Jerusalén. Mira que tu rey vendrá a ti justo y salvador; vendrá pobre y sentado sobre un asno, sobre un pollino, hijo de asna».
Respecto al porqué del nombre Pero Grillo, aún hay trabajo que hacer ¿quién se apunta? Por mi parte, sólo me alcanza para soltar algunas ideas. Da que pensar la lectura de estos versos escritos en 1583 por Fernán González de Eslava.
Muy bien supiste decillo,
con mayor razón que un grillo,
y envuelto entre esotra gente
tengo de ir a recibillo.
¿Tendrá algún significado el verso: con mayor razón que un grillo? Hasta ahí dejo la pregunta y les cuento que en el habla tradicional de Cantabria, a los grillos los llaman pedros o príncipes porque, dicen, en los élitros puede identificarse una «p». Una rima infantil de la región, reza: «Grillo Pedro, grillo rey, si no sales va a llover, y será tu padecer». ¿Coincidencias?
Si todo esto encaja, como parece ser, la historia de las perogrulladas empieza con un escritor jocoso del siglo XV y su personaje literario. ¿Acaso habremos encontrado al fin, la verdad de Pero Grullo?