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Miércoles, 21 de septiembre de 2005

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Literatura / Glosas al Quijote

El Quijote y Manuel de Falla

Por Alonso Aristizábal

El retablo de maese Pedro es uno de los símbolos más importantes del Quijote. Hace parte de su nudo como otro relato del luchador por la libertad de las princesas encantadas. Don Quijote interviene para cubrir la retirada de los amantes en el momento de la liberación. Esta es otra de sus aventuras, como la de los molinos de viento, en la cual lo que hace es enfrentar su propio pensamiento y el de la gente que cree en ilusiones dañinas. Es producto de los viajes, lo mismo que de las voces de la tradición que va de pueblo en pueblo. Los títeres le dan el carácter de goce y juego que a la vez se convierte en alegoría, y representan la imaginación que fascina a don Quijote. George Haley dice en su ensayo El narrador en don Quijote que «El retablo de maese Pedro es una analogía de la novela vista en su totalidad». (El Quijote, Edición de George Haley, Varios autores, Taurus, Madrid, 1980, pp. 269-287).

En la leyenda de Gaiferos y Melisendra, Cervantes rinde culto al período carolingio. La importancia de este relato se encuentra en el sentido de sueño en otro sueño. Haley afirma que en: el Retablo de maese Pedro «sus títeres son miniaturas deshumanizadas de actores humanos [...] Maese Pedro ha creado su propia versión de la liberación de Melisendra, valiéndose de escenas de versiones diferentes de un mismo romance viejo [...]». Dentro de la lectura infinita que se puede hacer de El Quijote, la opereta de Manuel de Falla a través de la música, desea enfatizar en cada uno de sus elementos para mostrar su riqueza, y darle la perspectiva que permite esta otra forma del arte. El texto nos parece fiel al relato de Cervantes y como parte de su homenaje a la cultura española con un sentido más universal por su relación con algunos elementos de la historia de Europa y a lo que Carlomagno representa dentro de su pasado.

El músico rinde culto a un personaje que en su función de tender puentes, constituye una de las bases de la vida y la nacionalidad española. La obra de Falla se ciñe también al retablo en el drama y los espectadores, es lo que a él le interesa como imagen de la cultura ibérica. Así se puede apreciar en la magnífica interpretación acompañada por la Orquesta Sinfónica de Montreal dirigida por Charles Dutoit. Incluso, los tambores de la obra musical nos muestran de qué modo el texto habla de que «se oyeron sonar en el retablo cantidad de atabales y trompetas y dispararse mucha artillería, cuyo rumor pasó en tiempo breve, y luego alzó la voz del muchacho y dijo: Esta verdadera historia que aquí a vuesas mercedes se representa es sacada al pie de la letra de las corónicas francesas y de los romances españoles que andan en boca de las gentes y de los muchachos por estas calles». El texto de Cervantes tiene antes el relato del Mono del maese Pedro que adivina la vida de la gente. Creemos que en ello se da la contraposición de la realidad frente al arte, la exaltación de este por encima de la vida.

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