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Lunes, 12 de septiembre de 2005

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Lengua / Etimologías

Gazpacho, palabra gastronómica y sentimental

Por Arturo Montenegro

En algún manual erudito de cocina hemos leído que la voz gazpacho tiene su venero en una palabra portuguesa, caspacho. A su vez, el origen de este vocablo tan simpático se pierde en la Iberia prerromana. En concreto, figura como antecedente caspa o gaspa, esto es, fragmento o residuo. Como fuente de autoridad literaria, se cita un entremés festivo de Luis Quiñones de Benavente (1593-1651), autor asimismo de muy afortunadas loas y jácaras. Ciertamente, en tiempos de este escritor ya se consumía gazpacho. Con todo, este agradable plato no permite una definición unívoca. En la actualidad, la receta más frecuente es la de una sopa fría, elaborada a base de pan, aceite y agua, con vinagre, tomate, ajo y cebolla. Los más sibaritas recuerdan una fórmula primitiva, con migas hechas de la torta que se cuece amorosamente en las brasas. Repasando las posibles formulaciones del gazpacho, se puede coincidir con aquel aserto de Sancho Panza: «Más quiero hartarme de gazpachos, que estar sujeto a la miseria de un médico impertinente, que me mate de hambre».

Desde el gazpacho marteño hasta el gazpachuelo, las expresiones locales de esta sopa de verduras trituradas parecen infinitas, y casi tan difíciles de rastrear como la etimología de la voz gazpacho. César Oudin, en el Tesoro de las dos lenguas francesa y española (1607), nos describe «une soupe faite avec vinaigre, huile, sel et pain». Más preciso es Sebastián de Covarrubias, en cuyo Tesoro de la lengua castellana o española (1611) figura (en plural) la palabra gazpachos, definida como «cierto género de migas que se hace con pan tostado y aceite y vinagre, y algunas otras cosas que les mezclan, con que los polvoriza». Al decir de Covarrubias, esta es «comida de segadores y de gente grosera, y ellos le debieron poner el nombre como se les antojó». Alude asimismo a las palabras toscanas guazzo y guazzeto, que equivalen a «potaje o guisado líquido con algunos pedazos de vianda cortados y guisados con él». De guazzo vendría guazpachos, con tal fortuna en el gusto ibérico que incluso surgieron entre nosotros figuras como gazpachero, descrito por la RAE (1734) como «el que lleva el gazpacho a los que están trabajando en el campo».

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