Literatura
Por José Jiménez Lozano
El cuco es un pájaro que viene por abril, aunque casi siempre se adelanta un poco, si marzo no marcea mucho y resulta vividero. Su canto en las mañanas abrileñas es dulce, su andar tranquilo, e incluso doctoral y majestuoso. En la cultura occidental tiene fama de astuto porque la hembra pone los huevos en nido ajeno, y sus polluelos, cuando nacen, echan del nido a los hijos de sus acogedores; pero éste es un asunto que todavía plantea muchos problemas a los psicoanalistas, y en Oriente se piensa que el cuco es un monje, un «bodhisava» incluso.
Algunos relojes que proceden de la Selva Negra hacen que un cuco se asome a un ventanuco, cuando son las horas, para lanzar su cu-cú casi como un sarcasmo contra el tiempo. ¿O se burla de nosotros? Por lo menos parece tomarnos, como el cuco de verdad, a beneficio de inventario, relativizándonos verdaderamente. Porque, al fin y al cabo, el cuco resulta un excelente crítico, y podemos hacer la prueba. Será suficiente que un día nos sorprenda leyendo un libro o unos papeles, porque tiene que ser muy bueno lo que allí está escrito, para que sigamos tomándolo en serio después de oír su canto. Siempre da en diana.